Fanfic Teen Titans: The Sinners – Capítulo 21. Pudimos haber sido felices…

5 de febrero del 2017

Teen Titans: The Sinners - Capítulo 21. Pudimos haber sido felices…


TEEN TITANS

THE
SINNERS

Por
Wingzemon X

CAPITULO 21
“Pudimos haber sido felices…”

Una vez que toda la conmoción pasó, y tras unos segundos en los que ambos creyeron haber muerto, Robin y Cyborg se encontraron a sí mismos de pronto en la completa oscuridad. Cyborg, por suerte, tenía una linterna incorporada a su brazo izquierdo, por lo que no tardó en alumbrarlos. La única forma de describir el sitio en el que se encontraban en esos momentos, era una pequeña, muy pequeña, cueva, sin ninguna entrada o salida, sólo rodeados por tierra y roca, y que apenas era lo suficientemente alta como para que Robin se pusiera de pie algo encorvado, y Cyborg se quedara sentado.

Robin sacó de su cinturón dos respiradores artificiales, colocándose uno en su boca y extendiéndole uno más a su compañero. Eso les daría al menos tres horas de oxígeno, aunque aspiraba a que no tuvieran que estar tanto en ese sitio. El líder de los Titanes inspeccionó las paredes de la pequeña cueva con sus dedos; parecía bastante firme, al menos en apariencia.

– Nos salvamos por pura suerte. – Comentó Cyborg, con su voz sonando algo electrónica debido a la bocina incorporada del respirador.

– No creo que haya sido suerte. – Señaló Robin, con su voz sonando del mismo modo que la de Cyborg. – Pareciera que Terra nos colocó en esta bolsa de aire a propósito.

– ¿En serio le crees que no nos está a atacando por gusto?

Robin guardó silencio, meditando un poco la situación. Las acciones de esa supuesta Terra eran bastante erráticas, sobre todo las de esa tarde. Por momentos pareciera que era la misma Terra que conocieron en un inicio, y la que se unió a su equipo. Pero de repente su actitud cambiaba drásticamente, y hacía cosas sin mucha explicación como esa. No tenía ni una idea clara de qué era lo que la podía estar motivando a hacer todo eso; pero había mucho que le hacía pensar que, precisamente como les acababa de decir, no eran actos del todo apropósito.

Ella conocía sus fuerzas y debilidades muy bien; Slade la había hecho infiltrarse en su equipo justamente para ello. De haber querido matar a Starfire el día anterior, podría haberlo hecho, pero en su lugar sólo había usado lo adecuado para dañarla, no más. Y a ellos igualmente podría haberlos sepultado en ese mismo momento, pero de nuevo estaban a salvo, de alguna forma. ¿Ambos casos habían sido sólo coincidencia?

Y luego estaba el tema de Raven y Jared. ¿Estaba Terra realmente involucrada en eso? ¿Y qué tenía que ver en ello esa chica de nombre Tammy Hawk, y de paso Slade? Aunque poco a poco pareciera que se iban aclarando algunas cosas, lo cierto era que aún había demasiadas preguntas sin respuesta en todo ese asunto.

– No estoy en posición de hablar a favor o en contra de esta supuesta Terra. – Señaló Robin con seriedad. – Solamente creo que hay mucho más en esto de lo que estamos viendo. Pero lo importante ahora es salir de aquí y ayudar a los otros. ¿Crees que puedas sacarnos?

– Sí, pero tomará un rato.

Cyborg entonces abrió un comportamiento de su brazo derecho, y retiró la punta de su cañón sónico que Terra había dañado. Colocó entonces un repuesto, una punta de cañón más pequeña, y moderó la energía de éste a un nivel medio. Apunto a la pared a su izquierda en un ángulo elevado, y un pequeño disparo sónico que iluminó todo el espacio de azul comenzó a abrirse paso poco a poco entre la tierra.

El proceso sería lento, pero Robin esperaba que no lo fuera a ser demasiado…

– – – –

Otras dos personas que podían llegar a sentirse identificadas con el estado de Robin y Cyborg, eran ni más ni menos que Terra y Chico Bestia. Ellos igualmente seguían apresados en el interior de esa prisión esférica, que también era responsabilidad de la misma Terra. Luego de muchos intentos, Chico Bestia logró convertir sólo su mano en el fuerte puño de un gorila, dejando todo su demás cuerpo intacto. Golpeó con fuerza las paredes de la esfera de roca que los rodeaba, pero apenas y logró hacerle un poco de daño.

Esto lo frustró enormemente; ese escape al parecer requeriría de algo más.

– Tranquilo, no te presiones. – Le murmuró Tammy, aunque no lograba disfrazar del todo sus nervios.

– Necesito algo con más fuerza.

– ¿Algo como un toro, una ballena o un elefante?

– ¿Un elefante? Quizás…

Cambió entonces de posición, estando Tammy aun lo más cerca posible de él para darle espacio, y pegó su pie derecho contra la pared de la esfera. De nuevo se concentró y enfocó, intentando hacer que su pie tomara la forma de la pata de un elefante. Sin embargo, luego de un rato, no parecía haber ningún cambio visible.

Tammy miraba de reojo sobre su hombro al pie de Chico Bestia, o al menos a donde creía que estaba su pie, pues entre la oscuridad le era difícil distinguirlo. Apoyó de nuevo su barbilla contra su hombro y cerró unos momentos sus ojos. Quizás no había ninguna diferencia evidente, pero el sólo hecho en tenerlos cerrados la relajaba más.

– ¿Sabes? Esto me pone las cosas en cierta perspectiva. – Murmuró de pronto muy despacio, pero al estar apoyada en su hombro, Chico Bestia lograba escuchar nítidamente lo que decía en su oído. – Pasé todas estas semanas estresada y preocupada por estudiar y salir bien en los exámenes; y mira ahora esto. Mi escuela está casi en ruinas, y es posible que incluso tenga que volver a hacer algunos exámenes, pues más de uno debió de haberse perdido en todo este embrollo.

– De seguro te iba a ir bien de todas formas. – Señaló Chico Bestia con su habitual tono despreocupado.

– Eso no lo sé. Pero de haber sabido, quizás me hubiera preocupado menos y me hubiera divertido más, ¿no lo crees? – Guardó silencio unos momentos y entonces volvió a abrir lentamente sus ojos. – Y también, de haber sabido que tú y yo terminaríamos así, me hubiera portado más amable contigo desde el inicio… Quizás te hubiera aceptado tus múltiples invitaciones a salir… O me hubiera interesado más en conocerte, Gar…

Chico Bestia se sintió un poco desconcertado de escucharla decir todo eso; y aunque no pronunció palabra alguna, ese sentimiento se volvió más que evidente para Tammy.

– No sé porque te estoy diciendo todo esto, no me hagas caso. Igualmente aún no es tarde, ¿verdad? Cuando salgamos de aquí, podemos ir a pasear y comer una hamburguesa o algo así, ¿no?

– ¡Seguro! – Respondió el chico verde sin dudarlo. – Aunque… Soy vegetariano…

– ¿Enserio? ¿Por eso eres tan verde? – Comentó con un tono burlón, seguido de un par de risas moderadas provenientes de ambos. – Bueno, eso no importa… Podemos comer cualquier otra cosa. Y obviamente yo te invitaré, y no insistas en lo contrario. Así que sácanos pronto de aquí, ¿de acuerdo?

– Sí… ¡Sí!, ¡eso haré!

Quién sabe si era su intención o no, pero de alguna forma las palabras de Tammy terminaron por darle los ánimos y la decisión que le hacía falta. Tenía que sacarla de ahí, recuperar todo el tiempo perdido, hacer muchas, muchas cosas con ella. Y lo más importante: debía ser su héroe.

Volvió a centrar su atención en su pie. Se concentró como nunca se había concentrado en su vida. Su pierna comenzaba a mutar y a temblar, hasta cambiar gradualmente de forma. Sentía que lo perdería por unos momentos, pero al final lo logró: si pie derecho se convirtió en la pata de un elefante.

Pero no había tiempo para celebrarlo. De inmediato empezó a golpear repetidamente la pared con mucha fuerza, y la esfera empezó a desquebrajarse un poco, tanto que una pequeña grita si abrió y un pequeño rayo de luz se filtró, tocando la cara de Tammy.

– ¡Funciona! – Exclamó la estudiante, emocionada.

Aun no era suficiente. Ocupaba un poco más de fuerza, por lo que pegó también su otro pie, e intentó convertirlo al igual que el otro. Igualmente no fue una tarea sencilla, pero al final logró que ambos tomaran la forma de patas de elefantes. Abrazó con fuerza a Tammy contra él como un mero reflejo protector, y entonces empezó a golpear la esfera con ambas patas, aplicando más y más fuerza, hasta que la esfera se rompió, y el pedazo que golpeaba salió volando, y fueron llenados de golpe con delicioso aire fresco y luz.

– ¡Lo logré! – Exclamó el Titán con emoción.

Rápidamente tomó la forma de una serpiente, y se abrió paso por el agujero que había hecho. Una vez afuera, se convirtió rápidamente en un gorila, y con sus grandes manos amplió el agujero, ya con más facilidad pues la estructura completa de la esfera se había comprometido. Volvió a su forma natural, y le extendió su mano a Tammy para ayudarla a salir.

– Gracias. – Exclamó la joven, tomando la mano de Chico Bestia y saliendo de su agobiante prisión. Se sintió muy bien de al fin estar afuera, casi como si hubiera estado ahí dentro por meses. – Sabía que lo lograría, Chico Bestia. ¡Eso fue estupendo!

– Bueno, gracias. – Comentó algo apenado, colocando una mano atrás de su cabeza. – Ven, te pondré a salvo, y luego iré a ayudar a mis amigos.

– Sí.

Tammy asintió con su cabeza, y entonces dejó que Chico Bestia la guiara por los pasillos de la escuela, aun tomados de la mano desde que la había ayudado a salir de ese caparazón de roca.

– – – –

Una vez que se había aparentemente encargado de Robin y Cyborg, Terra comenzó a caminar, rodeando la escuela para dirigirse al patio del otro lado del edificio, en dónde habían dejado… a Slade. Las ordenes habían sido muy claras: encargarse de la que había sido su misión original. Ellos querían a Slade muerto, y ella estaba más que feliz de cumplirlo. Su sola presencia era una amenaza a todo lo que deseaba, y a todo lo que podría tener. Debía ser eliminado… Aunque fuera por sus propias manos.

Tammy y Chico Bestia tenían razón en algo: ella no era una asesina, no de una forma convencional. Jamás había matado a nadie de manera intencional, a sangre fría o deseando hacerlo. Ni siquiera cuando Slade le había ordenado matar a sus antiguos compañeros de equipo, o al propio Slade al final de su último encuentro… Todo siempre había sido causado por circunstancias que no estaban en sus manos controlar. Pero, ¿no era acaso lo mismo en ese momento? ¿No estaba siendo de nuevo casi obligada a hacerlo? ¿O en el fondo realmente lo deseaba? ¿Realmente deseaba acabar con ese hombre que tanto daño le había causado?

¿Lo odiaba? Sí, definitivamente así era, pero ese sentimiento no le era suficiente. Después de todo, era difícil olvidar que en algún momento trabajó para él, que ella fue su aprendiz y él su maestro. Para bien o para mal, le había ayudado a lograr lo que pensó que jamás podría: controlar sus poderes, evitar dañar a las personas… Para luego obligarla a hacerlo. ¿Y realmente podría justificarse diciendo que él la obligó? Sería muy fácil tomar esa salida, decir que no quería hacer nada de ello, y que todo fu culpa de Slade. ¿Quién podría negarlo?

Pero no podía engañarse a sí misma. Ella sabía que las decisiones habían sido tomadas por ella; ya fuera por miedo, presión, o ambición propia, pero había sido ella.

Pero el pasado era pasado, y no tenía sentido pensar en eso, mucho menos en ese momento.

No importaba si odiaba o no a Slade, o si deseaba a no matarlo. La única que importaba en esos momentos… era Tammy. Slade debía morir, así Tammy estaría tranquila, sin nada que le preocupara, sin nada que perturbara su vida perfecta. Esa era su misión verdadera, no la que le habían encomendado. Era eso lo que la había motivado a ir aquella tarde a su base, o esa misma a esa escuela. Tenía que pensar en ello, y no dejar que le temblara la mano. La compasión no era parte de ella, y no la necesitaba. Terra no lo necesitaba…

Al llegar a su destino y alzar su mirada, esperaba ver a Slade aún en el suelo, atado de piernas y manos, listo y puesto para recibir el tan ya atrasado golpe final. Sin embargo, no fue así…

Slade ya no estaba en donde lo habían dejado. Alterada, corrió rápidamente hasta el sitio exacto. Aún se veían rastros de la forma de los grilletes de roca con lo que lo había apresado sobresaliendo del suelo, pero no había señal de él. ¿Acaso los Titanes lo habían liberado? No, de ninguna forma lo hubieran hecho. ¿Entonces él se había escapado? Era lo más probable. Lo habían dejado tanto tiempo solo, que era cuestión de tiempo para que alguien tan inteligente como él ideara una forma de escaparse.

Maldecía en silencio y chocaba su pie contra la tierra con frustración, cuando de pronto…

– ¿Buscabas algo, Terra? – Escuchó de pronto que pronunciaba esa molesta y prepotente voz, justo a sus espaldas.

Los músculos de Terra se tensaron. La voz, y las palabras que había pronunciado, fueron tan claras… En menos de un segundo se dio la media vuelta lo más rápido que pudo, alzando su mano al mismo tiempo, y haciendo que una pesada roca se desprendiera del suelo. Apenas por el rabillo del ojo pudo distinguir la armadura del villano, y su rostro al descubierto con el ojo derecho cubierto con el parche negro, y entonces se dispuso a lanzar la piedra en su contra como un proyectil.

– Yo tendría más cuidado con lo que haces. – Señaló el villano, alzando su mano derecha hacia ella, en la que estaba sujetando algo: un detonador. – Después de todo, vi claramente como Tammy entraba a la escuela hace unos minutos atrás. Y por lo que vi, te interesa mucho su seguridad, ¿o no?

Terra se sobresaltó. Rápidamente detuvo la roca a unos cuantos centímetros de Slade, el cuál ni siquiera parpadeó. Arrojó la roca a un lado para poder ver mejor al hombre, en especial lo que sujetaba. Sí, era el detonador, de seguro de los explosivos que se suponía había colocado en la escuela. Lo había perdido durante la pelea, pero al parecer lo habían dejado solo el tiempo suficiente, no sólo para escapar de los grilletes que lo aprisionaban, sino además de recuperarlo.

– No te atreverías. – Le dijo con una confianza que en realidad no sentía del todo. – Sabes que puedo hacer que la tierra te trague antes de que puedas presionar ese maldito botón.

Slade soltó una risa burlona, notoriamente indiferente ante la amenaza de la rubia.

– ¿Tan segura estás? ¿Quieres que hagamos la apuesta?

Alzó más su mano hacia ella, cómo queriendo que viera con más claridad el detonador, así como su dedo sobre el peligroso botón rojo. Terra ya no fue capaz de ocultar sus nervios.

Miró de reojo hacia la escuela. Tammy y Chico Bestia debían de seguir dentro de la prisión en la que los había colocado. Si explotaban las bombas, ¿la esfera resistiría? Era difícil saberlo, ya que no la había creado con esa intención, y desconocía que tan poderosas eran las bombas que ese loco había colocado. Además, ¿y si Chico Bestia se las había arreglado para sacarlos de ahí?

Demasiado riesgo… ¿Qué hacer? ¿Valía la pena arriesgarse?

Pasaron varios segundos de tormentoso silencio, en el que ninguno movió ni un centímetro de su cuerpo, como un punto muerto en el que cualquier movimiento en falso sería fatal.

Terra apretó sus ojos con fuerza con marcada frustración. Se incorporó por completo y alzó entonces sus manos en señal de rendición, para sorpresa del villano ante ella.

– Bien, tú ganas. – Murmuró la joven en voz baja. – Iré contigo a donde quieras, y te diré la verdad sobre lo que ocurre entre Tammy y yo. Sólo déjala en paz. Ella no representa ni representará ningún peligro para ti… Es a mí a quien quieres.

Slade la miró con detenimiento con su único ojo, analizándola de arriba debajo de forma discreta. Siempre se había considerado muy bueno para leer a las personas, y no había nada en ella que le diera a entender que no hablaba enserio. La actitud segura y hasta algo pedante que había tomado desde que apareció salida de la tierra, o incluso desde aquél día en su ya maltrecha nueva guarida, parecía haberse difuminado. Ahora parecía… Asustada, nerviosa… Parecía en verdad mucho más interesada en que Tammy no sufriera ningún daño, por encima de su propia seguridad.

– Estoy de acuerdo. – Comentó en voz baja, haciendo referencia al comentario que acababa de hacer sobre Tammy. – Estoy casi seguro de que en efecto por sí sola, no es ningún peligro. De serlo, ya lo hubiera demostrado. Pero… – Guardó silencio unos instantes, y entonces volvió a sonreír de la misma forma que antes. – El hecho de que sea alguien tan importante para ti… Es suficiente razón para mí…

Aun antes de que Terra pudiera terminar de entender sus palabras, sus ojos se llenaron de terror al ver como el pulgar de Slade se presionaba por completo contra el botón rojo del detonador con suma fuerza.

– ¡¡No!! – Gritó a todo pulmón, y casi por mero reflejo decenas de pedazos del suelo se alzaron en su contra como proyectiles… Pero ya era demasiado tarde.

– – – –

Apenas habían dado unos cuantos pasos de los vestigios de la esfera de roca que los había aprisionado; aún les faltaban varios metros para acercarse a la abertura en la pared por la que sus amigos habían salido. Pero de pronto, algo le cruzó abruptamente por la cabeza a Tammy Hawk, y lo que fuera la hizo pararse en seco a medio camino. Todo fue extremadamente rápido. Fue como ver a toda velocidad una grabación en su cabeza, como un grito desgarrador, o simplemente una sensación que le brotaba desde adentro. Algo que simplemente lo sabía, sin saber cómo era posible…

Miró abruptamente sobre su hombro con sus ojos bien abiertos. El joven de piel verde a su lado le cuestionaba qué ocurría pero apenas y lograba escuchar su voz. Lo sintió, sintió la tierra bajó sus pies vibrar con fuerza, y el edificio entero estremecerse. Justo cuando llegó a sus oídos los primeros vestigios del primer estallido, ella ya sabía de qué se trataba y no tenía que detenerse a averiguarlo antes de reaccionar.

– ¡Chico Bestia! – Gritó con fuerza abruptamente. Se le lanzó encima al chico al mismo tiempo, tumbándolo al suelo y cubriéndolo con su cuerpo. Un instante después, todo el sitio se cubrió de luz.

– – – –

Supergirl escuchó con claridad el primer estallido con su súper oído, lo que hizo que de inmediato se alzara del suelo del estacionamiento del edificio de a lado, en donde aún seguían intentando recuperar el aliento. Por el agujero de la barda por la que habían pasado, pudo ver como todo el interior del edificio de la escuela era iluminado y cubierto de fuego, y como todas sus ventanas volaban en pedazos. Pero eso sólo había sido el principio, ya que le siguió una segunda, y una tercera, y una carta exposición… Y varias más.

– ¡Oh no! ¡Cuidado!

Rápidamente la Súper Heroína tomó a Starfire y a Raven, y las cubrió a ambas con su cuerpo y su capa, dándole la espalda a la escuela.

El edificio voló en pedazos en una fuerte llamarada. Pesados escombros volaron en todos lados, y una fuerte onda expansiva se extendió en todas direcciones, empujando todo lo que pudiera a su paso. El cuerpo resistente de Supergirl recibió el impacto de los escombros de dicha onda, pero a cambio las dos Titanes saldrían ilesas.

– – – –

Desde el frente de la escuela, las personas también fueron testigo de la mortal explosión que desmoronó el edificio entero ante ellos, acompañados de un fuerte aullido de asombro de su parte.

– ¡Tammy! – Soltó la Señora Hawk de golpe ante tal aterradora escena. Su cuerpo no pudo resistirlo más; ya había sido demasiado. Sus ojos se pusieron blancos de golpe, y su cuerpo comenzó a desplomarse a tierra sin oposición alguna.

– ¡Señora Hawk! – Exclamó Mary a su lado, y rápidamente intentaron sujetarla para que no se cayera.

A pesar de que habían colocado la línea policíaca a una distancia relativamente segura, aun las personas sintieron el golpe del impacto, y varios por mero instinto se agacharon al suelo. Sólo pequeños pedazos de escombros llegaron a golpear a algunos de ellos.

En un abrir y cerrar de ojos, de la estructura entera sólo quedaron escombros y algunas ruinas de paredes que apenas y se mantenían de pie. La llamarada se esfumó y sólo quedaron algunos pequeños fuegos y mucho humo…

– – – –

Cyborg y Robin sintieron la pequeña sacudida de la explosión, estando aún bajo tierra. Parte del techo del túnel por el que estaban abriéndose paso se desmoronó, pero terminó no siendo nada grave. Se quedaron ambos quietos unos segundos, para verificar que no fuera a ocurrir algo más, pero todo se quedó complementa quieto justo después.

– ¿Qué fue eso? – Cuestionó Cyborg, confundido.

Robin igualmente lo estaba. ¿Había sido una sacudida creada por Terra? No, se había sentido diferente. No era algo que hubiera ocurrido a su nivel, sino sobre ellos, en la superficie… Una posibilidad le cruzó de inmediato por la cabeza.

– Maldición. – Soltó de golpe. – Rápido, Cyborg. Debemos salir de aquí de inmediato.

– Eso intento. Sabes que si no soy cuidadoso terminaremos enterrados.

Cyborg siguió abriendo camino por la tierra con su cañón sónico, mientras Robin detrás de él comenzaba a impacientarse.

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Supergirl siguió protegiendo a Starfire y Raven con su cuerpo como escudo, hasta que las sacudidas y empujones de la explosión se detuvieron. Una vez que todo volvió a estar en silencio, lentamente se giró hacia el origen del desastre, al igual que Starfire, quien se elevó un poco en el aire para ver mejor… O más bien no ver, ya que desde sus posiciones, lo que ambas miraban era el vacío completo, en el sitio en el que anteriormente se encontraba la Preparatoria Murakami.

– Oh, por Rao. – Exclamó Supergirl, atónita.



Starfire se llenó de golpe de una gran preocupación. Sus amigos, ellos aún podrían haber estado ahí durante la explosión… La sola idea de que a alguno le pudiera haber pasado algo…

Sin detenerse a pensarlo dos veces y sin importarle nada más, se lanzó a toda velocidad en dicha dirección.

– Oye, espera. – Le dijo Supergirl, pero ella no la escuchó y en su lugar se alejó volando. Ella pensó de inmediato en seguirla, pero apenas había separado un poco sus pies del suelo, cuando volvió a su mente la otra Titán, aun en el suelo e inconsciente. – Creo que tú vienes conmigo.

Rápidamente tomó a Raven en sus brazos; estaba mucho más ligera de lo que pensó, como si fuera una simple almohada, incluso considerando su fuerza. Luego de ello, de inmediato voló detrás de Starfire.

– – – –

Slade sabía de antemano que estaban demasiado cerca de la escuela, y que la explosión irremediablemente terminaría por afectarlo. Igualmente sabía que antes de que eso ocurriera, Terra tenía las fracciones de segundo suficientes para hacerle el daño que a la explosión le faltaría. ¿No hubiera sido lo más inteligente no haberlo hecho entonces?, quizás. Pero igual no se arrepentía en lo más mínimo. Ni siquiera cuando los proyectiles de piedra chocaron contra su cuerpo, algunos incluso atravesando su traje y su piel, ni tampoco cuando la onda expansiva de la explosión los empujó a ambos con violencia por los aires, y él acabó estrellándose contra el muro exterior y casi aplastado por un árbol derribado.

Aturdido, mareado, y adolorido luego de que todo se calmó, el villano intentó ponerse de pie a duras penas. Indiferente al dolor, tomó las estacas de piedra que tenía clavadas y las sacó de tajo; no parecían haber tocado ningún punto vital. Sangraba de su cabeza y al parecer tenía lastimado el brazo izquierdo, quizás incluso roto.

Alzó su mirada al frente, admirando los escombros y el área vacía y humeante en la que anteriormente estuvo erguida la preparatoria Murakami. Al parecer había subestimado un poco el poder de los explosivos que le había “pedido” a Chang; no contaba con que fueran a crear tal cantidad de daño.

– Pobre Tammy Hawk. – Comentó con ironía en su tono. – Me pregunto si habrá quedado algo de ella…

Buscó con su vista a Terra a su alrededor; con un poco de suerte, quizás hubiera terminado aplastada por los escombros, los árboles, o quizás simplemente azotada contra el suelo. No tardó mucho en encontrarla; estaba boca abajo entre algunos escombros que habían volado. Para su sorpresa, parecía consciente e ilesa, pero parecía no poder ponerse de pie. Intentaba apoyarse en sus manos y rodillas, pero apenas se alzaba unos centímetros y volvía desplomarse a tierra.

– ¿Te encuentras bien? – Comentó con un tono divertido, acercándosele lentamente. – Me parece que no.

La empujó con más de la fuerza debida con su pie derecho, haciendo que se volteara boca arriba; ésta ni siquiera opuso resistencia, como si fuera una simple e inerte muñeca. Se veía débil, y más pálida de lo que estaba antes… Pero no parecía herida. No tenía ningún golpe o marca visible, ni en el rostro, ni en el cuerpo. Entonces, ¿por qué se veía así?

Volteó unos momentos de nuevo a ver hacia el centro de la explosión, meditando un poco en las opciones viables.

– ¿Será acaso que la muerte de Tammy Hawk tuvo cierto… efecto en ti? – Murmuró en voz baja, aunque la pregunta era más para sí mismo que para la joven a sus pies. – Da igual…

Sin contenerse, alzó su pie derecho y presionó con fuerza su bota contra el cuello de la joven, la cual abrió sus ojos de golpe y soltó un gruñido apenas audible, que podría bien haber intentado ser un grito de dolor, sino fuera porque la bota en su garganta no la dejaba hablar con claridad. Llevó sus manos al pie que la presionaba, intentando arrebatarlo con sus dedos, pero estos parecían tan débiles que ni siquiera eran capaces de sujetarlo.

– Parece que después de todo, podré terminar de una vez por todas con este cabo suelto…

Comenzó entonces a presionar con algo más de fuerza, poco a poco más y más profundo. Sentía que en cualquier momento dejaría de respirar, o quizás terminaría aplastando todos los músculos de su cuello primero…

– ¡Detente, Slade! – Escuchó que una voz pronunciaba a sus espaldas; pero no era cualquier voz: era la voz de su viejo amigo Robin.

Volteó sobre su hombro, y pudo ver de inmediato a Cyborg apuntándolo directamente con su cañón sónico, y a Robin empuñando dos de sus batarangs, uno en cada mano.

El villano suspiró con resignación.

– ¿No podían haber esperado al menos un par de segundos más? – Bufó al aire con cierta frustración. – Bien, da igual.

Retiró rápidamente su pie del cuello de Terra, y ésta se giró sobre su costado derecho, comenzando a toser con desesperación, e intentando por todos los medios volver a jalar aire a sus pulmones, mientras se sujetaba su amoratado cuello con sus manos. Slade se quedó de pie a su lado, y alzó su brazo derecho en señal de rendición, ya que era incapaz de levantar siquiera el izquierdo.

– Acepto cuando he sido derrotado. – Se explicó el villano con suma tranquilidad. – Estoy herido, me he quedado sin planes de respaldo y sin armamento, y no hay forma de que pueda derrotarlos yo solo a todos ustedes y a Supergirl. Así que felicidades, me tienen.

Satisfacción era lo que menos les provocaba sus palabras. Cyborg se acercó con cuidado hacia él, sin quitarle los ojos de encima en caso de que fuera a intentar algo. Rápidamente tomó sus muñecas por detrás, importándole muy poco que tuviera lastimado el brazo izquierdo. Sacó entonces un par de esposas electrónicas, y se las colocó para inmovilizarlo.

– Más te vale que ninguno de mis amigos haya estado ahí dentro, porque de lo contrario no llegarás a prisión. – Le murmuró con notorio enojo el chico mitad máquina.

– Tranquilo, Cyborg. No es necesaria tanta violencia.

Una vez que Slade ya estuvo esposado, Robin se permitió respirar y guardar sus batarangs. Debían enfocarse y buscar a los demás. Terra había encerrado a Chico Bestia y Tammy Hawk antes de que ellos salieran del edificio. Quizás Chico Bestia había logrado sacarlos a tiempo; pero si no…

De repente, mientras ambos Titanes estaban enfocados en Slade, Terra se sentó de pronto en el suelo, y golpeó sus manos contra éste. La tierra debajo de ella se cubrió de un resplandor dorado, y su cuerpo literalmente fue tragado y desapareció de su vista en un parpadeo.

– ¡Espera! – Exclamó el chico de antifaz, e intentó aproximársele antes de que desapareciera, pero fue tarde; se había ido.

Sin embargo, no creía que fuera a ir muy lejos.

– – – –

Starfire y Supergirl, ésta última cargando a Raven sobren su hombro, volaban sobre los restos de la escuela, buscando cualquier rastro de alguno de sus amigos. Starfire en verdad se veía agobiada, y flotaba de un lado a otro, inspeccionando con su vista cada roca, rozando en la desesperación.

– Hey, espera Kory. – Le decía Supergirl con insistencia. – Tranquila, recuerda lo que tú misma me dijiste, aún sigues algo débil, ¿no? Estoy seguro que todos están bien.

– Pero…

– Mira, sostén a Raven un segundo.

Antes de que pudiera replicar, Supergirl le pasó a su desmayada amiga, y rápidamente la sostuvo en sus brazos. Supergirl flotó hasta colocarse en el centro del desastre, y entonces comenzó a ver con detenimiento todo debajo de ella con su visión de Rayos X. Veía a través de las piedras y escombros, buscando cualquier rastro de presencia humana. Peinó el área de un extremo a otro, hasta que al fin logró detectar algo, justo al costado este de la escuela.

– ¡Ahí! – Señaló con fuerza hacia abajo. – Vamos, rápido.

Las dos descendieron hacia el punto que Supergirl había señalado. Usado su fuerza, la heroína retiró varios pedazos de muro, tirándolos a un lado. Al quitar todo, lo que se encontraron debajo… Era algo extraño. Parecía una cúpula de gran tamaño, hecha de… De aparentemente todo: piedra, roca, casilleros, pedazos de muro, de suelo, de techo, todo comprimido con gran fuerza entre sí, y con notables manchas de quemadura tras la explosión en su capa exterior.

– ¿Qué es eso? – Cuestionó Starfire, confundida.

– No lo sé, pero hay dos personas dentro.

Supergirl pasó a abrir la extraña cúpula con sus manos como si fuera un huevo. Conforme lo abría y la luz entraba, pudieron ver con mayor claridad lo que se ocultaba en su interior… Chico Bestia se encontraba pecho a tierra, y Tammy Hawk estaba encima de él, abrazándolo como si lo estuviera protegiendo con su propio cuerpo. Ambos parecían estar semiconscientes, pero… Completamente ilesos.

– ¿Están bien? – Preguntó Kara en cuanto terminó de retirar la cúpula de encima de ellos.

El escuchar su voz pareció ser suficiente para hacer a Chico Bestia reaccionar. Intentó alzarse, pero se encontró con el peso de la chica rubia sobre él. Se levantó como pudo, colocando a Tammy sentada en el suelo. Está parecía aturdida y tenía sus ojos apenas un poco abiertos.

– ¿Qué pasó? – Cuestionó Chico Bestia, volteando a ver a Supergirl y a Starfire.

– ¿Cómo que qué pasó? – Exclamó Supergirl, casi asombrada. – Pasó que la escuela explotó. ¿Cómo se pudieron proteger?

Chico Bestia no tenía idea, ni siquiera había sido del todo consciente de lo que había pasado. Tammy comenzó a recuperarse, a abrir sus ojos por completo, y a sentarse ella sola.

– Tammy, ¿te encuentras bien? – Cuestionó Chico Bestia, preocupado.

Sin embargo, Tammy Hawk no parecía escucharlo. La joven miraba pensativa de un lado a otro, notando las partes que aún quedaban en pie de la cúpula que los había aparentemente protegido. Era tan parecida a la esfera en la que… en la que Tara los había encerrado.

¿Qué había ocurrido? ¿Qué era lo último que recordaba? Llevó una mano a su cabeza, la cual le daba un poco de vueltas. Por alguna razón, presintió o más bien supo, que estaban en peligro, que el sitio estaba a sólo unos instantes de explotar en pedazos. Todo su cuerpo lo supo, y su primer impulso casi involuntario fue…

No, no podía ser cierto.

– ¿Yo… Hice esto..? – Murmuró en voz baja, volteando a ver de nuevo a su alrededor.

– ¿Qué dices?, ¿qué hiciste, Tammy? – Preguntó Chico Bestia sin entender.

– Yo… No lo sé… Yo sólo pensé que quería protegerte… Yo sólo… Quería…

Antes de que pudiera terminar de hablar, sintieron como el suelo debajo de ellos temblaba. A unos cuantos metros, la tierra se abrió, y la figura de una persona salió saltando de dicha brecha, aunque al descender de nuevo al suelo, apenas sus pies lo tocaron, se dejó caer de golpe al frente con debilidad.

– ¡Tara! – Exclamó Tammy al reconocerla, y de inmediato se puso de pie y se le acercó, aunque Chico Bestia hubiera intentado detenerla.

Tammy se agachó a su lado, e hizo que se volteara y quedara boca arriba. Terra seguía con la misma expresión débil y pálida, y respiraba con dificultad. Su cuello estaba amoratado y si se miraba con cuidado se podía notar la marca de la suela de la bota de Slade en él.

– Tara, ¿estás bien? ¿Qué te ocurre? ¿Qué tienes?

Ella no respondía.

Chico Bestia se acercó con cautela y se agachó también a lado de ella. Aunque se suponía que debía de estar enojado, o incluso más, con esa persona… El verla en ese momento así, tan indefensa, sufriendo… No podía evitar hacer a un lado todos esos sentimientos y sentir… ¿Qué era lo que sentía exactamente? ¿Qué es lo que esa persona la hacía sentir…?

– ¿Terra? – Murmuró en voz baja, colocando su mano sobre la de ella. – Terra, ¿qué pasa? ¿Slade te hizo algo? Háblanos, por favor.

Siguió sin responder por varios segundos más, hasta sus ojos volvieron a abrirse poco a poco, y estos se centraron justo en Tammy Hawk.

– ¿Por qué…? – Murmuró en voz baja con debilidad.

– ¿Qué? – Respondió la estudiante, sin lograr entender.

– ¿Por qué lo hiciste…? ¿Por qué no pudiste… Dejarlo…? – Alzó en ese momento su mano enguantada y la pegó contra la mejilla la joven. – Lo único que tenías que hacer… Era ser feliz… Ser feliz siendo… Tammy Hawk… ¿Fue tan… difícil…?

La mano que había colocado en su mejilla se dejó caer abruptamente hacia un lado, como si todas las energías que quedaban en su cuerpo se hubieran esfumado. Ante los ojos incrédulos de todos, sobre todo de Tammy y Chico Bestia, el cuerpo de la joven comenzó a brillar en un tenue fulgor rojo y comenzaba a despedazarse poco a poco como pequeñas chispas de fuego al aire.

– ¡Tara! ¡¿Qué te está pasando?! – Exclamó Tammy, totalmente pasmada por la escena ante ella.

– Podríamos al fin haber tenido todo lo que queríamos. – Dejó escapar en un pequeño susurro. – Podríamos al fin haber tenido una vida normal… Una vida perfecta… Pudimos… Haber… Sido… Felices…

Su cuerpo se fue desintegrando cada vez más rápido, hasta que todo su ser pareció convertirse en mero polvo rojizo siendo arrastrado por el aire, y escapándose por entre los dedos de Tammy y Chico Bestia. Ambos simplemente pudieron quedarse con plena impotencia, viendo atónitos como esos pequeños destellos se alzaban hasta lo alto y luego se esfumaban por completo de su vista. En el suelo entre ambos, sólo habían quedado sus prendas: sus guantes, sus botas, sus pantalones y su camiseta negras, acomodadas en la posición exacta en la que sólo unos momentos atrás, su cuerpo las estuvo ocupando.

– ¿Pero qué pasó…? – Exclamó Supergirl confundida, quien había presenciado todo aquello desde la distancia junto con Starfire; ella se encontraba en el mismo estado.

Chico Bestia aún sujetaba en su mano el guante que cubría la mano de Terra. ¿Qué significaba lo que acababa de ver? ¿Cómo se suponía que debía de reaccionar? ¿Qué debía de sentir? Ni siquiera tenía algo cercano a una idea que lo ayudara a comprender quién o qué era realmente esa Terrra, y ahora… ¿Y ahora qué? ¿Se había ido? ¿Había acaso… muerto?

Pero lo extraño era que, aunque no pudiera comprenderlo por completo, en el centro de su pecho comenzaba a sentir un profundo, muy profundo… vacío…

Alzó su mirada hacia Tammy. Ella tenía los ojos totalmente abiertos y su rostro petrificado en una grave mueca de espanto. Sus manos, alzadas a unos centímetros por encima de las ropas ahora vacías, temblaban ligeramente.

– ¿Tammy? – Cuestionó el Titán con cautela. – Tammy, ¿me escuchas? ¿Te encuentras bien…?

Tammy siguió en la misma posición y con la misma expresión en su rostro, y no le respondió absolutamente nada. De pronto, llevó abruptamente sus manos a su propia cabeza, sujetándosela con fuerza, al tiempo que cerraba rápidamente sus ojos. Comenzó a soltar varios gemidos de dolor, a respirar con agitación, como si tuviera miedo de algo que la perseguía.

Los héroes a su alrededor poco o nada podían suponer de lo que pasaba su cabeza en esos momentos… Imágenes, una detrás de la otra, pasaban como una película en reversa a toda velocidad. Desde ese momento justo, yendo cada vez más y más detrás. Todo visto desde su perspectiva, todo acompañado de sus propios pensamientos y sentimientos…

Pero no tenía sentido. Esas imágenes no eran de ella; ella no había visto, ni dicho, ni hecho nada de eso… Ella no era esa persona… No lo era…

Fue demasiado… demasiado…

– ¡¡Aaaaaaaah!! – Soltó de golpe un fuerte y estruendoso grito al aire con todas sus fuerzas, exteriorizando todo el dolor y confusión que estaba sintiendo en ese mismo instante. Pero no fue sólo el sonoro grito lo que se percibió, ya que acompañándolo se vino un tremendo terremoto que comenzó a agitar todo el sitio con violencia.

– ¡¿Qué rayos?! – Exclamó Supergirl, sorprendida, alzándose en el aire al igual que Starfire. – ¡¿Ella está haciendo esto?!

Tammy seguía gritando y gritando, y el terremoto continuaba sin detenerse ni un instante. Podían escuchar como los edificios cercanos se agitaban y sus ventanas se rompían. La alarma de cualquier auto cercano comenzaba a sonar, y delgadas grietas comenzaban a abrirse por el suelo, y de algunas incluso comenzó a surgir agua de alguna tubería.

Todo ese lugar, que ya de por sí se veía como un sitio en ruinas tras la explosión, por imposible que pareciera estaba tornándose mucho peor.

Chico Bestia estaba confundido. En verdad parecía que ese terremoto estuviera reaccionando… a Tammy, a su estado actual. Pero… ¿Era acaso posible que…?

– ¡¿Tammy?! – Exclamó con fuerza, tomándola de sus hombros, intentando verla a los ojos, pero ella los seguía teniendo cerrados y su cabeza agachada. Chico Bestia guardó silencio unos momentos, dudoso. – ¿Terra? ¡Terra! ¡¿Eres tú?!

Tammy abrió sus ojos lentamente; estos estaban totalmente cubiertos de lágrimas, que comenzaron a escurrir por sus mejillas.

– Chico Bestia. – Pronunció la joven rubia entre sollozos.

No podía creerlo. ¿Podría ser cierto? ¿Podría realmente ser lo que estaba pensando?

El terremoto continuaba, y los daños a su alrededor se notaban cada vez más.

– ¡No hay de otra!, ¡debemos noquearla! – Inquirió Supergirl, elevándose sorbe Tammy y alzando su puño con toda la disposición de golpearla.

– ¡No!, ¡espera! – Le indicó Chico Bestia, alzando una mano hacia ella para indicarle que se detuviera. – ¡Terra, escúchame! – Pronunció el Titán con firmeza, mientras veía fijamente a la estudiante y la sujetaba de sus hombros. – Tienes que calmarte, ¡tienes que controlar tus poderes!

– ¡No puedo! ¡No puedo hacerlo!

– ¡Sí puedes! ¡Ya lo has hecho antes! Tú confiaste en que podría sacarte sana y salva de esa esfera, ¿o no? ¡Pues yo confío en ti ahora! ¡Yo sé que puedes hacer esto! ¡Yo sé puedes, Tammy! ¡Yo sé que puedes, Terra!

Tammy lo miró con detenimiento con sus ojos aun cubiertos de lágrimas. Respiró entonces hondamente, y volvió a cerrar los ojos. Inclinó un poco su cuerpo hacia adelante, haciendo que, ya fuera apropósito o no, su frente se pegara con la de Chico Bestia. Éste no se opuso a ese contacto, y de hecho la rodeó con sus brazos, intentando de alguna forma transmitirle algo de confianza con ese sencillo abrazo.

La rubia siguió respirando lentamente, al tiempo que apretaba sus puños con fuerza. Abrió sus ojos de golpe y estos brillaron de un dorado intenso, al igual que manos. Alzó estas hacía el frente, por encima de los hombros de Chico Bestia. Starfire pareció atónita al ver esto, ya que esa apariencia le fue más que reconocible de inmediato.

– Terra…

El terremoto se fue calmando poco a poco. Las grietas que se habían abierto comenzaron a cerrarse, y el suelo dejó de moverse. Luego de unos cuantos segundos, todo quedó en absoluta tranquilidad y silencio.

Una vez que todo había terminado, los ojos y las manos de Tammy dejaron de brillar. La joven soltó un ligero suspiro de cansancio, y dejó caer sus brazos hacia los lados. Chico Bestia separó entonces su frente de la suya, y volteó a todos lados para verificarlo; y en efecto, todo estaba de nuevo tranquilo.

– ¡Lo lograste!, ¡lo lograste, Terra! – Pronunció emocionado, mirando a la joven rubia con una amplia sonrisa.

Con notoria debilidad en su rostro, ella volteó a verlo también. Al ver como la miraba de esa forma, y como le sonreía, ella no pudo evitar regresarle la misma sonrisa… Un instante antes de que sus ojos se volvieran a cerrar, y su cuerpo se dejara caer hacia un lado; y hubiera caído de lleno, si Chico Bestia no lo hubiera tenido sujetada con sus brazos.

– ¡Terra! – Exclamó preocupado, tomándola con firmeza y haciendo que se sentara en el suelo mientras la sujetaba contra él y la revisaba. Estaba viva, pero completamente inconsciente.

– ¡¿Se encuentran bien?! – Escucharon que pronunciaba con fuerza a reconocible voz de su líder, Robin. Él y Cyborg se acercaban con rapidez hacia ellos.

En cuanto ambos llegaron a la escena, examinaron rápidamente a todos ahí. Starfire cargaba a Raven inconsciente en sus brazos, Supergirl levitaba a un metro del suelo, y Chico Bestia estaba sentado, sujetando en sus brazos a una inconsciente Tammy Hawk; era difícil decidir por dónde empezar.

– ¿Ella fue la que provocó el terremoto de hace unos momentos? – Preguntó Robin con seriedad, centrando su atención en Tammy. – ¿Dónde está la otra Terra?

Chico Bestia volteó a ver hacia un lado de él, en dónde reposaban aun sus ropas inertes.

– No lo sé… Se esfumó, se desintegró; no sé qué pasó… Pero sólo dejó eso.

Robin viró hacia donde él miraba, y notó igualmente las ropas en el suelo, reconociendo de inmediato que se trataba de lo que la otra Terra usaba. ¿Se desintegró? Al no haberlo visto por su cuenta, era difícil entender tal descripción.

Se giró entonces hacia Starfire, o más específicamente hacia Raven, dormida en sus brazos.

– ¿Raven ya está bien?

– Yo no diría bien, pero sí fuera de combate por ahora. – Se apresuró Supergirl a responder, cruzándose de brazos. – No fue nada sencillo, sí me permites decirlo.

Starfire asintió lentamente con su cabeza, secundando las palabras de Supergirl.

– Usé el suero de Cyborg. Por el momento debe de estar tranquila.

Entonces, en resumen, la otra Terra había desaparecido, Raven estaba neutralizada, y Slade atrapado. La escuela había explotado, pero no había habido ni una sola baja ya que no había nadie más que ellos en ese sitio. En la teoría, algunos podrían decir que esa había sido una misión medianamente exitosa, pero… No se sentía ni cerca algo parecido a ello…

Supergirl quizás era la menos afectada al no conocer aún toda la historia; pero el resto parecía notoriamente abrumado por el simple hecho de que sabían muy bien que… Ese no era el final de esa historia.

Chico Bestia miró de nuevo a Tammy; estaba plácidamente dormida, muy tranquila. La tomó en sus brazos y la alzó. Sin embargo, al hacerlo, algo llamó su atención… en su cuello. El cuello de Tammy estaba amoratado, como si hubiera sido golpeado… o aplastado por una bota…

– Bien, creo que tengo que preguntar lo que todos estamos pensando. – Señaló Cyborg con firmeza, sacado un poco a su compañero de piel verde de su confusión. – ¿Alguien tiene una maldita idea de qué rayos acaba de ocurrir aquí?

Ninguno respondió nada, ya que, en efecto, ninguno tenía ni una maldita idea…

FIN DEL CAPITULO 21

Notas del Autor:

¡La cantidad de saltos de escena en este capítulo es endemoniadamente alta! Espero que no haya sido confuso para alguno. E igualmente espero que no lo hayan sentido apresurado o algo así.

Aprovecho para mencionar que alguien me señaló en los comentarios que el cañón de Cyborg es de echo un cañón sónico y no un cañón láser; mi error, lo siento. Igual de aquí en adelante se manejará como tal, gracias por el comentario.

Pero bueno, con este capítulo concluimos el combate en la Preparatoria Murakami (y con la Preparatoria Murakami en sí), y de paso casi concluimos el tema de Terra y Tammy (o algo así). ¿Qué les pareció? Si les soy sincero, esperaba que todo este asunto abarcara dos capítulos, máximo tres, y terminó abarcando cinco. ¿Qué puedo decir?, no hay excusa o motivo, sólo pasó así. Pero bueno, igual hasta ahora ha sido mi parte favorita de la historia, pero es momento de pasar a otra cosa.

Aún quedan algunos temas que hay que aclarar, explicar, y concluir antes del final. ¿Qué es lo que más les interesa que ya quede claro? ¿Terra y Tammy? ¿Jared? ¿Qué fue lo que pasó a Raven? Estén al pendiente. ¡Nos Leemos!

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Teen Titans: The Sinners. Han pasado unos cuantos meses desde que los Jóvenes Titanes derrotaron a la Hermandad del Mal, y volvieron a Jump City. Todo ha sido muy tranquilo desde entonces, pero las cosas están comenzando a cambiar. ¿Qué es esto que Raven ha empezado a sentir por su líder, Robin?, ¿Y quién es ese misterioso chico que afirma ser su hermano? Aunque siempre había logrado mantener en absoluto control sus sentimientos y pensamientos, estos cada vez parecen comenzar a dominarla. Y si no es capaz de aclarar su mente a tiempo, podría caer víctima de aquello que siempre temió, y arrastrar a todos sus amigos con ella…

+ «Teen Titans, la Serie Animada» © Glen Murakami, DC Comics, Warner Bros. Animation.

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2 pensamientos en “Teen Titans: The Sinners – Capítulo 21. Pudimos haber sido felices…

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