Fanfic Teen Titans: The Sinners – Capítulo 19. Fuera de Control

1 de febrero del 2017

Teen Titans: The Sinners - Capítulo 19. Fuera de Control


TEEN TITANS

THE
SINNERS

Por
Wingzemon X

CAPITULO 19
“Fuera de Control”

La noticia de lo que ocurría en la Preparatoria Murakami se encontraba en todos los canales y estaciones de radio locales. La Señora Hawk se encontraba leyendo tranquilamente en la sala de su casa, con el sonido de la radio de fondo, cuando la transmisión fue interrumpida para informar de lo sucedido. Sus sentidos se agudizaron y sus nervios se tensaron. Pensó en llamar a Tammy a su celular, pero al inicio sintió miedo, miedo de que no le contestara y de las ideas que podrían cruzarle por la cabeza de ser así. Luego de casi quince minutos de caminar en círculos por toda la sala con el teléfono en las manos, al fin cobró valor para marcar.

Ni siquiera sonó; la envió de inmediato al buzón de voz.

Soltó una maldición al aire, de esas por las que en otras circunstancias reprendería a quien oyera decirla. Pensó en llamar a su esposo, pero las manos le temblaban de los nervios y fue incapaz de marcar. Decidió en su lugar tomar su bolso, subirse a su auto e irse directo a la escuela.

¿Qué podría hacer estando ahí? Posiblemente nada. De seguro nadie le daría nada de información, y nadie sabría nada. Pero tenía la necesidad latente de ir, de estar ahí cerca.

El tráfico estaba embotellado en las inmediaciones de la escuela. Al parecer habían bloqueado algunas calles y desviado en tránsito hacia vías alternas. Tuvo que estacionarse en un supermercado que estaba a cinco cuadras del cordón policiaco, y caminar hasta allá. Agotada y casi sin aliento, llegó a la calle de la escuela, en donde estaba toda la gente reunida. Pero justo cuando logró ver hacia el edificio de la escuela, pudo ver a un gran número de chicos saliendo despavorido por la puerta principal.

Sintió un aire de alivio al ver esto.

Se acercó como pudo a los chicos, esperando ver entre sus rostros el de la persona que buscaba; no tuvo suerte. Pero si pudo distinguir a lo lejos a Mary y a Sarah; ésta última se abrazaba con fuerza de su padre.

– ¡Mary!, ¡Sarah! – Les gritó con fuerza para llamar su atención mientras se les aproximaba a paso veloz. Las dos chicas la reconocieron de inmediato.

– Señora Hawk. – Susurró Sarah con un poco de duda.

– ¿Están todas bien? ¿Dónde está Tammy?

Ambas se miraron la una a la otra con notoria ansiedad en sus rostros; la señora Hawk de inmediato pensó lo peor.

– Ella sigue dentro. – Respondió Mary sin rodeos. – El hombre que nos tomó prisioneros se la quiso llevar con él.

Sintió que el mundo le daba vueltas en ese momento, y parecía que estuviera a punto de desmayarse, por lo que el padre de Sarah la sostuvo de inmediato para evitar que cayera.

– ¡Pero no se preocupe! ¡No está sola! – Señaló Sarah, alarmada al ver su reacción. – Chico Bestia va a rescatarla, de seguro.

– ¿Chico Bestia? – Susurró con un poco de debilidad en su voz.

– Es uno de los Jóvenes Titanes, y amigo de Tammy… Creo. Él está ahí con ella.

La señora Hawk no entendía del todo lo que le decían. Su cabeza estaba revuelta, y se le dificultaba concentrarse lo suficiente en una sola idea.

Se escuchó un fuerte estruendo procedente del interior del edifico, que hizo que todos se sobresaltaran. Al inicio algunos pensaron que eran las bombas, pero resultó ser una falsa alarma. ¿Qué estaba ocurriendo ahí adentro en realidad?

– – – –

Terra volaba suspendida en el aire sobre un pedazo de suelo que había levantado con sus poderes. Al mismo tiempo, arrancaba los casilleros de las paredes y los arrojaba hacia atrás como proyectiles contra la furiosa Titán que la perseguía como una fiera. La magia de Raven repelía por completo los casilleros, que se contraían en sí mismos al sólo acercársele, y en ocasiones los arrojaba con fuerza de regreso a su atacante. Raven estaba totalmente fuera de control, al igual que sus poderes. El suelo y las paredes crujían y desquebrajaban a su paso; el edificio entero de seguro no resistiría por mucho.

– Oye, ¿no podemos discutirlo como viejas amigas que somos? – Comentó con un tono juguetón, que a Raven no le causó nada de gracia.

La Titán alzó entonces sus manos al frente, y comenzó a disparar rayos de energía oscura como proyectiles hacia ella. Terra se movía con rapidez por el aire de un lado a otro para esquivar sus disparos, que chocaban y atravesaban las paredes. Uno de los disparos inevitablemente tocó el pedazo de suelo sobre el que estaba parada, haciéndolo añicos. El cuerpo de Terra siguió impulsándose al frente aunque su transporte ya había sido destruido, y luego cayó al suelo rodado sobre sí misma hasta quedar contra la pared.

Aturdida y mareada, comenzó a intentar levantarse pero el pie de Raven de pronto se posó contra su pecho, empujándola con fuerza contra el piso. Intentó alzar sus manos hacia ella, pero éstas fueron apresadas con su magia, y sujetadas con fuerza para que no pudiera siquiera moverlas. Raven la miraba desde arriba con sus cuatro ojos rojos brillando con un fuerte fulgor.

– ¡Dime de una vez dónde está Jared o te haré pedazos! – Le exclamó con una voz que resonó como un trueno.

Sin embargo, Terra no parecía nada intimidada. De hecho, sonrió ampliamente de manera astuta, e incluso algo indiferente.

– Debes estar realmente molesta. – Comentó en voz baja, aunque con un tono algo provocador. – ¿Qué vez es ésta? ¿La tercera? ¿La cuarta? Para ser alguien que no confía en nadie, al parecer caes redonda demasiado fácil…

El enojo de Raven se hizo aún más grande al escucharla. Retiró su pie de su pecho y su magia de sus manos, pero en su lugar alzó su mano hacia ella, manteniéndola a unos centímetros de su rostro, y comenzó a apretar sus dedos con fuerza. Parte de su magia oscura pareció concentrarse en su cuello, y comenzar a apretarla. En un parpadeo, Terra comenzó a sentir cómo empezaba a sofocarla, incapacitándole dar aunque fuera una pequeña bocanada de aire. Por mero reflejo aferró sus manos a su cuello, como intentando quitarse las manos invisibles que la aprisionaban, pero no lograba hacer absolutamente nada. Poco a poco el cuerpo de Terra comenzó a alzarse en el aire, hasta que sus pies se suspendieron del suelo, siendo sólo sujetado por la magia de Raven.

– ¿Así… que… me matarás…? – Pronunció la joven rubia, apenas logrando que su voz saliera de sus labios. – Al fin… Muestras tu… verdadero ser…

Luego de eso, comenzó a emitir sonidos, que quizás intentaban imitar una risa, y gemidos de dolor provocados por la falta de aire.

Raven siguió totalmente concentrada en ello por unos segundos pero de pronto, abruptamente, algo pareció hacerla reaccionar un poco. Quizás fueron las palabras de Terra o algo más, pero por unos instantes fue consciente de lo que estaba haciendo, y de lo que estaba por hacer, y algo en su cabeza le dijo “aguarda, esto no está bien”. Pero era apenas una pequeña y distante vocecita tintinéate, que luchaba por sobresalir aunque fuera un poco entre todas las otras voces que le decían: “¡Hazlo!”, “¡Mátala!”, “Ella se lo merece”, “Tú y tus amigos estarán mejor sin ella”, “Esto es lo correcto”.

Cerró sus ojos con fuerza y se sostuvo la cabeza con su mano libre. Ésta comenzó a dolerle con fuerza, como si dos martillos le golpearan cada costado.

Jaló rápidamente su otro brazo hacia un lado, y el cuerpo de Terra salió volando, chocando contra la puerta de un salón, y atravesándola. Terra se quedó tirada boca abajo en el suelo, y comenzó a toser con fuerza, mientras daba fuertes y largas inhalaciones desesperadas de aire una vez que la habían soltado.

Raven se dejó cae de rodillas al suelo, y comenzó a agarrarse su cabeza con ambas manos. Había tantas voces, tantas cosas agitándose como mariposas dentro de ella. Duró así casi un minuto, pero al final logró volver a su estado de rabia original. Se puso de pie de nuevo, y se giró hacia la puerta por la que había lazando a Terra, la cual aún seguía tirada en el piso, aún sin poder reponerse por completo. Raven dio apenas un par de pasos hacia ella, cuando escuchó varios pasos y voces acercándose por el pasillo a su diestra.

– ¡Detente, Raven! – Pronunció con fuerza la voz de su líder, Robin.

La Titán volteó a ver sobre su hombro, y vio como Robin, Cyborg, Chico Bestia y Starfire, se acercaban por el demolido pasillo hacia donde ella estaba, y luego se detenían a unos metros de distancia.

– No se metan. – Les dijo con firmeza, aún con su voz resonando como si tuviera eco, y como si fueran varias voces hablando al mismo tiempo. – ¡Yo me encargaré de esto!

– ¿A esto le llamas encargarte? – Pronunció Cyborg rápidamente casi como un reproche. Iba a decir más, pero de inmediato Robin alzó su brazo ante él, indicándole que se detuviera.

Dejando a sus demás amigos atrás, Robin se atrevió a dar un par de pasos hacia ella, alzando sus manos al frente en un intento de tranquilizar a su compañera.

– Sólo calmante, Raven.

– ¡No digas que me calme! – Le gritó furiosa, y el edificio tembló un poco ante su reacción.

– Escucha, Slade colocó explosivos por la escuela. Si no tenemos cuidado, un paso en falso y podríamos detonarlos.

Esto pareció sorprender un poco a la Hechicera. ¿Explosivos? ¿Hablaba enserio? De nuevo su cabeza pareció revolverse un poco, y de nuevo esa vocecita intentaba sobresalir y resaltar del resto. De nuevo sentía los martilleos en su cabeza. ¿Por qué no podían simplemente callarse todos y dejarla pensar?

– Escucha lo que te dice el chico lindo de Robin. – Escuchó entonces que Terra decía. Al alzar su mirada de nuevo, la vio de pie, apoyada en el marco de la puerta del salón, al parecer ya algo recuperada. – Que ya todos sabemos de antemano que no le puedes decir que no a esa carita bonita y a esa sexy voz… ¿No es así, Starfire?

Volteó a ver en ese momento a la extraterrestre, quien pareció sobresaltarse por su mención. Este acto también tuvo una reacción en Raven, que pareció casi horrorizarse ante ello. Imágenes de lo que había pasado en la enfermería esa misma mañana le cruzaron por la cabeza abruptamente.

– ¡¡Cállate!! – Gritó con todas sus fuerzas, un instante antes de lanzarse contra Terra, embistiéndola y tirándola contra el suelo, junto con ella misma.

Al impacto de los cuerpos de ambas contra el piso del salón, una fuerte explosión de magia pareció desquebrajar el suelo y crear un hueco por el que ambas cayeron abruptamente al piso inferior.

– ¡Raven!, ¡no! – Exclamó Robin al tiempo que se aproximaba a ellas, pero terminó sólo de pie a la orilla del agujero que Raven había abierto.

Sus demás amigos no tardaron en unírsele dentro del salón. Desde su posición, las dos jóvenes ya habían desaparecido de su vista, pero aun así podían escuchar sin problemas los estruendos de la destrucción provocada por la pelea.

– ¡Raven en verdad está fuera de control! – Exclamó Chico Bestia, exteriorizando de alguna forma lo que todos pensaban.

– Algo extraño parece estarla controlando. – Señaló Starfire, notándosele gran preocupación en su tono. – Esa no puede ser nuestra amiga Raven.

– Pues en definitiva desde el vestido no parece ella. – Añadió Cyborg, con un tono más serio de lo que se esperaría, considerando su comentario.

Robin guardó silencio, viendo fijamente el agujero en el suelo, meditando profundamente en la situación tan apremiante en la que se habían sumido.

En todo tiempo que llevaba de conocer a Raven, ella siempre había sido una persona tan calmada y serena en casi cualquier situación. Sin embargo, ella en ocasiones le había dicho que eso era gracias a su constante meditación y autocontrol para manejar sus poderes, y que si en algún momento perdiera ese control, estos podían volverse una grave amenaza, para ella y para todos. ¿Era acaso a eso mismo a lo que se refería? Él jamás hubiera imaginado que pudiera ver a su amiga en ese estado. ¿Qué le había causado tanta rabia, tanta inestabilidad? Robin tenía una teoría de qué, o más bien de quién… Pero no tenía tiempo para pensar en ello. Necesitaban moverse rápido…

– No hay otra opción. – Comentó con firmeza. – No podemos razonar con ella en estos momentos. Tendremos que detenerla a la fuerza.

Esto pareció sorprender a los otros, y a la vez alarmarlos.

– ¿Y cómo vamos a hacer eso? – Cuestionó Chico Bestia, no del todo convencido.

Y no era el único que pensaba así; el propio Robin no estaba seguro de cómo podrían neutralizar a Raven en ese estado, en especial teniendo que enfrentarse a su magia…

– – – –

Antes de liberar a sus amigos y entrar de nuevo a la escuela, Chico Bestia le había dicho a Tammy que se fuera con sus amigas y se pusiera a salvo. Ella estaba más que dispuesta en hacer precisamente ello, y se puso en camino a la salida. Sin embargo, apenas había llegado a la mitad del camino, cuando se detuvo abruptamente.

Al inicio no estaba muy segura del porqué. Era como una sensación, una opresión en el pecho que la obligó a detenerse. ¿Era preocupación? ¿Por quién? No estaba segura… Era como un pensamiento inconsciente de desasosiego por… ¿Chico Bestia? Sí, era en gran parte por él. Sentía gran angustia ante la sola idea de que algo le pudiera pasar a esa persona. ¿Pero por qué especialmente a él? ¿Por qué luego de tanto tiempo de intentar evitarlo y alejarlo de él, ahora se sentía así? ¿Culpa quizás? Sí, después de todo ella lo había llamado para que la salvara, y lo había metido en esa situación en un inicio.

Eso hasta cierto punto podía entenderlo. Sin embargo… No era Chico Bestia la causa principal de esa preocupación. No, en esos momentos precisos no había sido la culpa o la preocupación por Chico Bestia lo que la hizo detenerse. La causa era otra persona: la chica que era idéntica a ella.

Ya la conocía, aunque se había presentado ante ella como Tara, y siempre la había visto con una máscara, y desconocía que de hecho tenía su mismo rostro. Pero en realidad no sabía nada más de ella. No sabía quién era realmente, o porque la cuidaba o porque aparecía de vez en cuando ante ella, qué quería o qué relación había entre ambas. Pero ahora, luego de todo lo que dijo ese hombre, y tras todo lo que Chico Bestia le dijo esos último meses… Comenzaba a pensar que de hecho, dicha relación era mucho más significativa, y mucho más importante de lo que creía.

No entendía bien qué podía ser, ni en lo más mínimo. No entendía como algo de ello pudiera tener sentido, cómo todo eso podría encajar en su “vida perfecta”. Lo que sabía era que en esos momentos se sentía enormemente preocupada por Tara… Sentía la necesidad de no irse, de ir a donde ella estaba y asegurarse de que estuviera bien. Tal vez no podría hacer nada para ayudarla, pero… Tenía que estar ahí, tenía de alguna forma que salvarla…

Cuando volvió a reaccionar y ser consciente de lo que hacía, ya se encontraba de nuevo en el interior de la cafetería, por el mismo sitio por el que Slade la había sacado. Escuchó a lo lejos fuertes estruendos y golpes; supo de inmediato, sin razón aparente, que se trataba de Tara, peleando con esa otra chica de vestido azul que acababa de aparecer. ¿Qué quería con ella? Y además, siendo una Joven Titán, ¿por qué la atacaba de esa forma?

Comenzó a moverse lentamente por el pasillo, en dirección a dónde escuchaba los estruendos. ¿Qué pensaba hacer exactamente cuándo llegara? Ni siquiera había terminado de armar alguna posible respuesta en su cabeza, cuando algunos metros delante se abrió de golpe un hueco en la pared a su izquierda, y vio como el cuerpo de la otra joven de cabellos rubios lo atravesaba, hasta chocar su espalda contra la pared contraria del pasillo y caer boca abajo contra el suelo entre los escombros.

– ¡Tara! – Gritó Tammy con fuerza, y sin pensarlo se apresuró hacia ella.

Terra comenzaba a recuperarse poco a poco luego del golpe recibido. Se sostuvo sobre sus rodillas y su mano derecha, mientras con la izquierda se tocaba su adolorida cabeza. De pronto, por el rabillo del ojo, pudo ver como Tammy se le aproximaba por un costado y se ponía de rodillas a su lado.

– ¿Estás bien? – Le cuestionó la estudiante, mirándola con detenimiento. Sólo hasta que estuvo tan cerca de ella, pudo recordar lo verdaderamente incómodo que le era ver a otra persona con su mismo rostro exacto, casi como si de un espejo se tratase.

– ¿Tammy? – Exclamó Terra, sorprendida. – Pero… ¡¿Qué haces aquí?! ¡Debes de irte!, ¡ahora!

– Yo… Sólo quería…

La explicación de Tammy no pudo terminar de ser pronunciada, ya que el suelo debajo de ellas comenzó a agitarse. Raven cruzó levitando el mismo agujero por el que Terra había pasado, y pedazos de roca y metal se elevaban a su alrededor, prácticamente por sí solos sin que la hechicera hiciera algo de manera consciente.

Terra se disponía a ponerse de inmediato de pie. Sin embargo, para su sorpresa, Tammy se paró primero, y se colocó rápidamente delante de ella.

– Déjala en paz, por favor. – Le dijo con un notorios nervios asomándose por su voz. – Ella sólo quería ayudarme, no es una mala persona…

– Hazte a un lado. – Le respondió la Titán, con su voz resonando como truenos.

– ¡Has lo que te dice! – Dijo Terra con fuerza a sus espaldas, antes de tomarla de los hombros, y empujarla con fuerza hacia un lado.

Tammy fue prácticamente lanzada varios metros hacia su zurda, y cayó contra el suelo quebrado. Un instante después, Raven alzó su mano hacia Terra, y el cuerpo de la joven fue jalado con violencia hacia ella. Pero Terra no iba sola. Junto con ella, vino jalando los pedazos de piedra que habían caído luego de romper la pared, y los reunió a sus espaldas en una gran esfera de piedra. Justo antes de que la mano de Raven la tocara, lanzó la esfera al frente, y ésta golpeó a Raven directo en la cara.

La magia de la hechicera se interrumpió unos momentos, y tanto Terra, como los escombros que flotaban a su alrededor, se desplomaron al suelo. Raven también cayó de rodillas, con su cara marcada con algunos raspones tras el impacto. Antes de que pudiera recuperarse, Terra se le aproximó y le dio un puñetazo con fuerza en la cara. Luego le dio otro, y un tercero. Sin embargo, el cuarto se detuvo a medio camino, pues sus puños fueron bloqueados en ese instante por la magia de Raven, y jalados hacia atrás. La hechicera volteó a verla con sus ojos brillando de fulgor rojizo; algo de sangre surgía de su labio tras los golpes, pero no parecía importarle en lo más mínimo.

Con un simple movimiento de sus manos, el cuerpo entero de Terra fue lanzado hacia atrás, quedando sujeta contra la pared como si tuviera grilletes.

Tammy vio horrorizada como Raven comenzaba a caminar lentamente hacia Terra, y no le pareció que tuviera ni una sola buena intención. Intentó buscar algo con que defenderse, algo que pudiera ayudarla a salvar a Tara. A un metro de ella, estaba tirado un extintor caído. Rápidamente lo tomó con ambas manos; pesaba más de lo creía

– ¡Déjala! – Gritó con ahínco al tiempo que se aproximó a Raven por detrás, alzó el extintor sobre ella y se disponía a propinarle un golpe en la cabeza.

– ¡No lo hagas, Tammy! – Le advirtió Terra, pero ya era muy tarde.

Raven se viró hacia ella rápidamente, un instante antes de que pudiera tocarla, y el extintor salió volando de sus manos, estrellándose contra el techo. Indefensa sin su arma, Tammy sólo pudo retroceder temerosa, mientras esos fulminantes ojos rojizos la miraban fijamente.

– Tú… ¡¿Tú también estás con Jared, cierto?! – Soltó de golpe la Titán, comenzando a avanzar hacia ella.

– ¿Qué…? ¿Quién es Jared…? – Respondió la estudiante, casi temblando.

– ¡No la toques! – Se escuchó que Terra gritaba con todas sus fuerzas, estando aún sujeta con fuerza a la pared. – ¡Tu enemiga soy yo! ¡¿Me escuchaste?!

Raven hizo caso omiso de sus gritos. Siguió avanzando lentamente hacia Tammy, haciendo que ésta retrocediera a su vez, hasta que su espalda se pegara contra una pared, y ya no tuviera más espacio para moverse, terminando completamente acorralada.

– ¡En verdad Terra nunca tuvo un lado bueno!, ¡¿verdad?! – Le lanzó con notoria furia, y entonces alzó su mano derecha hacia ella, con la clara intención de atacarla con su magia. Tammy lo supo de inmediato, por lo que cerró sus ojos con fuerza, simplemente esperando el inminente golpe…

De pronto, sin embargo, un enorme gorila de pelaje verde oscuro, se lanzó contra Raven por detrás, tacleándola y tumbándola al suelo. Tras ese ataque, Raven pareció haber perdido la concentración, pues Terra se soltó y pudo colocar sus pies de nuevo al suelo. Al oír el impacto, Tammy abrió sus ojos de inmediato, y vio al gorila en el suelo, sujetando a Raven con fuerza.

– ¡¿Qué crees que estás haciendo, Chico Bestia?! – Le cuestionó Raven con enojo, mirándolo sobre su hombro.

– ¡Lo siento, Raven! – Le respondió el enorme gorila. – ¡Tienes que calmarte! ¡Por las buenas o por las malas!

– ¡¿Sigues defendiendo a Terra a pesar de todo lo que nos ha hecho?!

– Esto no se trata de Terra. Tienes que escucharnos…

– ¡¡No quiero!!

El fulgor rojizo de sus ojos se hizo aún más fuerte. A pesar de su enorme tamaño, el cuerpo del Gorila fue alzado en el aire y lanzado con fuerza hacia donde Terra se encontraba. Ésta tuvo que saltar rápidamente a un lado para esquivarlo y evitar ser aplastada.

Raven apenas iba levantándose, cuando de pronto se vio rodeada en un parpadeo por sus otros tres amigos: Cyborg a su derecha, Starfire a su izquierda, y Robin al frente, empuñando su vara bo con ambas manos.

– Raven, en verdad no queremos hacer esto. – Señaló Robin con firmeza. – Pero no nos dejas otra alternativa.

– Si tienes algún problema, sabes que podemos ayudarte. – Añadió Starfire.

– Pero primero debes de tranquilizarte y dejar que te saquemos de aquí. – Comentó Cyborg por último.

Sus palabras, más que calmar a la hechicera, parecieron más bien hacerla enojar aún más. Su respiración se encontraba muy agitada y parecía incapaz de centrar su mirada en cualquier cosa.

– Sólo… Déjenme… ¡¡En paz!! – Gritó con todas sus fuerzas al aire, y fuertes rayos de energía oscura comenzaron a surgir de su cuerpo en todas direcciones, sin que ella lo quisiera en realidad.

Rápidamente todos comenzaron a cubrirse o a intentar esquivar los consecutivos ataques. Chico Bestia, ahora en forma de Cheetah, se abalanzó a toda velocidad hacia Tammy, tomándola de sus ropas y alejándola del alcance los ataques de Raven.

– ¡Lo siento, Raven! – Soltó Starfire con fuerza, justo antes de que sus ojos comenzaran a brillar con fuerza de verde, y entonces se le lanzará encima para taclearla en el aire.

Ambas chicas cayeron al suelo, y Starfire intentó someterla, pero igual como había pasado con Chico Bestia, la pelirroja también terminó volando por los aires lejos de ella. De inmediato Cyborg se adelantó, sacando cinco dispositivos eléctricos y arrojándolos contra su compañera. Estos dispositivos, pequeños y de forma ovalada, se pegaron de inmediato al cuerpo de Raven y comenzaron a pasar por su cuerpo pequeñas descargas eléctricas para inmovilizarla.

– ¡¡Aaaaaah!! – Gritó Raven con dolor, mientras se retorcía en el suelo.

Estuvo así por unos segundos, y parecía que habían logrado inhabilitarla. Sin embargo, para sorpresa de todos, Raven comenzó a levantarse lentamente del suelo, aún con los dispositivos pegados a ella, hasta ponerse completamente de pie.

– ¿Pero cómo? – Cuestionó Cyborg, sorprendido. – Esa descarga inmovilizaría sin problema a un hombre adulto y fornido.

Una carga completa de magia oscura cubrió el cuerpo de la Titán, y los dispositivos se hicieron pedazos a su contacto. Starfire se incorporó en ese momento y de nuevo se le acercó, rodeándola con fuerza con sus brazos. Raven se sacudió con violencia, y entonces sus pies se separaron del suelo, y ambas comenzaron a moverse por los aires de un lado a otro.

– La fuerza y resistencia de su cuerpo parece haber aumentado. – Señaló Cyborg, intentando ser lo más tranquilo posible. – ¿Qué es lo que está pasando?

– No podrán detenerla si sólo están jugando. – Escucharon de pronto que la voz de Terra pronunciaba. Para cuando Robin y Cyborg se dieron cuenta, la joven de cabellos rubios ya estaba de pie a su lado. – Tienen que atacarla como si estuvieran peleando con cualquier otro villano, sin contenerse.

– ¿Y a ti quién te preguntó? – Respondió Cyborg, notoriamente molesto. – Hasta donde sabemos, bien podrías tú ser la culpable de esto…

– Cyborg, espera. – Intervino Robin, deteniendo cualquier otra cosa que fuera a decir, y miró fijamente a Terra de forma inquisitiva. – Habla, ¿qué es lo que sabes?

Terra los miró de reojo con seriedad. Echó entonces un vistazo rápido a Starfire y Raven que seguían forcejeando en el aire.

– Raven es mitad demonio por lado de su padre, ¿lo olvidan? – Señaló Terra en voz baja.

– ¿Y tú cómo es que sabes eso? – Cuestionó Cyborg. Si esa chica era realmente Terra, no estaba con ellos cuando ocurrió el asunto con Trigon.

– Da lo mismo. Su cuerpo tiene el potencial para ser más resistente y fuerte que un humano cualquiera, ¿o no? Pero dicha naturaleza sólo hasta ahora se está haciendo presente en ella, y es sólo el comienzo.

– ¿Por qué está pasando esto? – Añadió Robin, dudoso.

– ¿Enserio crees que tenemos tiempo para ponernos a platicar de eso? ¡Sólo golpéenla sin miedo o nos matará a todos!

Sus ojos brillaron con un fulgor dorado, y sin dar mayor explicación se lanzó también contra Raven para atacarla al igual que Starfire.

– ¿Crees que podemos confiar en ella? – Preguntó Cyborg, claramente desconfiado por la situación.

– No lo sé. Pero tiene razón en que tenemos que atacar con todo, o no podremos ayudarla. ¡Andando!

Con convicción por fuera, pero muchas dudas por dentro, ambos se lanzaron al ataque también.

– – – –

Los desastres provocados por la pelea de Raven y los otros, no eran sólo perceptibles desde el interior del edificio de la escuela. Desde afuera, todas las personas podían escuchar todos los estruendos y ajetreos de adentro. Parecía como si estuviera ocurriendo un terremoto justo bajo la escuela, pues podían ver como el edificio se agitaba y desquebrajaba.

Eso era ya demasiado par la señora Hawk; sentía el corazón en la garganta, y sus piernas débiles. Se sentía tan impotente, estando ahí parada sin poder hacer nada, y sabiendo que su nieta aún seguía ahí dentro.

– ¡¿Qué demonios están haciendo ahí parados?! – Gritó de pronto con fuerza a los policías al otro lado de la línea amarilla. Estos se giraron hacia ella, inquietos. – ¡¿Por qué nadie hace nada?! ¡¿Por qué ninguno entra ahí y trae a mi nieta?!

– Señora Hawk, tranquila, por favor. – Comentó Mary a su lado, tomándola con cuidado de su brazo, pues parecía de nuevo a punto de derrumbarse.

Otro fuerte estruendo se escuchó desde el interior de la escuela en ese momento, y parte de su fachada pareció desprenderse y precipitarse al suelo. La señora Hawk llevó su mano a su boca, y apretó con fuerza sus ojos. Sarah y Mary siempre habían visto a la señora Hawk bastante firme y seria ante cualquier situación; era algo extraño verla así de afectada.

– ¿Qué estará pasando ahí adentro? – Le comentó Sarah a Mary en voz baja. – ¿Crees que en verdad Tammy siga ahí?

– No lo sé. – Le respondió despacio, como esperando que la señora Hawk no la escuchara. – Sé que nos la pasamos diciéndole a ese chico verde que se mantuviera alejado de Tammy… Pero Dios, enserio espero que haya podido salvarla.

 De pronto, percibieron que las personas a su alrededor comenzaban a realizar exclamaciones de asombro y miraban y apuntaban al cielo. Desconcertadas, hicieron lo mismo y rápidamente notaron que todos estaban viendo un punto en el cielo azul, descendiendo rápidamente.



– ¿Qué eso? – Cuestionó la Señora Hawk.

El punto siguió bajando y bajando, hasta que varios pudieron distinguir sin problema los colores azul y rojo en éste.

– ¿Es Superman? – Señaló Mary, sorprendida.

Sin embargo, conforme se fue acercando más y más a ellos, fue más claro de quién se trataba.

– ¡No!, ¡es Supergirl! – Exclamó Sarah con entusiasmo.

En efecto, se trataba de la conocida súper heroína de Metropolis, Supergirl, quien vistiendo su distintivo traje azul y rojo, había aparecido en un abrir y cerrar de ojos ante ellos, descendiendo con velocidad desde los aires hasta colocarse suspendida a algunos metros sobre el cerco policiaco. Al verla, se escuchó una gran cantidad de gritos y ovaciones por parte de la gente. Sin embargo, ella parecía mucho más concentrada en el edificio ante ella, y en los sonidos que provenían de su interior. Usando su visión de rayos x, intentó percibir mejor lo que ocurría en el interior. Entre todo el ajetreo, pudo distinguir a varias personas moviéndose en el interior, y la mayoría le eran más que conocidas.

– Creo que llegué justo a tiempo. – Comentó en voz alta para sí misma, justo antes de lanzarse como bala hacia la entrada principal del edificio.

– – – –

 Los Titanes hacían todo lo posible para intentar controlar a Raven, pero ésta no se los ponía nada fácil. Se lanzaban uno a uno contra ella desde diferentes ángulos, y lograban someterla por unos segundos, antes de los hiciera a un lado, y entonces entrara en combate el siguiente. Se volvió evidente de inmediato para todos que lo que Terra les había dicho era cierto: tendrían que golpearla con todas sus fuerzas, como si de otro enemigo más se tratara. Sin embargo, a pesar de que era justamente lo que estaban haciendo, Raven seguía poniéndose de pie. Esferas de energía, golpes, patadas, llaves, rocas… Nada la detenía. Su magia agitaba todo con violencia, y los repelía sin problema.

Tammy se había ocultado en el interior de un salón, mientras todos peleaban en el pasillo. Aun así, no podía evitar asomarse por la puerta para ver lo que ocurría. Había visto a los Jóvenes Titanes pelear con villanos antes, pero nunca tan cerca, y nunca estando ella de alguna forma involucrada. Aunque pasara el tiempo, seguía siendo impresionante que existieran personas como ellos, capaces de hacer todas esas cosas extraordinarias.

En uno de sus ataques, Starfire logró de nuevo derribar a Raven al suelo. Antes de que pudiera levantarse, Chico Bestia tomó la forma de un enorme elefante, teniendo que romper el techo del pasillo en el proceso, pero logrando colocar su pata sobre el cuerpo de la joven, presionando lo suficiente para no aplastarla por completo, pero sí para que no pudiera levantarse. La hechicera se agitaba violenta bajo su pata intentando levantarse, pero cada vez que lograba hacerlo aunque fuera un centímetro, Chico Bestia aplicaba más fuerza.

– Lo siento, Raven; enserio no quiero hacer esto. – Le dijo el elefante verde con algo de pesar.

Cyborg en ese momento se le acercó apresurado y se puso de cuclillas a su lado. De uno de los comportamientos de su cuerpo robótico, extrajo una pistola de inyección con un líquido azul que servía como tranquilizante. Esperaba que eso la durmiera.

Si Cyborg hubiera sido quizás un segundo más rápido, hubiera podido lograrlo. En su lugar, antes de que la aguja de la pistola pudiera tocar el cuerpo de Raven, éste se cubrió con una densa aura rojiza que se fue haciendo más y más grande, hasta formar una cúpula a su alrededor, y alzando a su vez el pie con el que Chico Bestia la sostenía. Raven se puso lentamente de pie desde el interior de la cúpula, de la que surgían rayos rojizos en todas direcciones.

– ¡¡Aaaaaaaah!! – Gritó la hechicera a todo pulmón.

La cúpula pareció hacerse pedazos, y ráfagas de energía empujaron a todos hacia atrás. Incluso Chico Bestia en forma de elefante fue empujado y cayó al piso. A todos los demás les fue peor, y terminaron azotados contra las paredes. Terra, terminó prácticamente al extremo contrario del pasillo, azotándose contra los casilleros, y luego cayendo al suelo, semiconsciente.

La explosión de energía se disipó, y en su lugar sólo quedó Raven, respirando agitadamente con su cabeza agachada. Pequeños destellos de energía surgían de pronto de su cuerpo, como choques de electricidad. Alzó en ese momento su mirada, buscando desesperadamente a Terra. Cuando la divisó, tirada e inmóvil al frente, comenzó a caminar en su dirección, arrastrando un poco los pies.

Sin embargo, apenas había dado quizás cinco pasos, cuando una figura se colocó lentamente delante de ella, cortándole el paso.

– Raven… Ya… Basta… – Exclamó Robin con algo de debilidad, aturdido aún tras el último golpe. Se mantenía firme ante ella como le era posible, sujetando su vara de metal con ambas manos frente a él.

– ¡¿Por qué sigues defendiéndola?! – Le cuestionó Raven, totalmente llena de rabia en su tono; ya ni siquiera parecía ser su voz. – Ella no ha hecho más que traicionarnos y causarnos problemas desde que la conocemos. Ella es aliada de él… ¡Ella sabe en dónde está!

– ¡Eso no me importa en estos momentos! – Le contestó el chico maravilla con mucha más firmeza que antes. – ¡Lo único que me importa es que no estás pensando con claridad y estás poniendo la vida de todos en riesgo!

– ¡Yo no he hecho nada malo! ¡Son ustedes los que se ponen en mi camino!

– ¡Sólo mira lo que has hecho! – Alzó en esos momentos sus brazos a los lados, incitándola a ver, y ella lo hizo, más por mero reflejo que por un pensamiento consciente.

A su alrededor, todo ese pasillo yacía casi en ruinas. Sus paredes y pisos estaban desquebrajados, y los casilleros abollados. Sus amigos yacían tirados a su alrededor; cada uno, si no herido, al menos aturdido. Esto pareció tener una pequeña reacción en Raven. Su mirada se tranquilizó ligeramente, aunque el brillo rojizo de sus ojos no disminuía.

– Ésta no eres tú, Raven. – Prosiguió Robin. – La Raven que conozco no se deja llevar de esta forma por su ira. ¡La Raven que conozco no arriesgaría de manera tan irresponsable la vida de inocentes y de sus amigos! ¡Reacciona de una vez! ¡Date cuenta de que tú no eres así!

– ¿Yo… no soy… así…?

Raven sostuvo su cabeza con fuerza con ambas manos, y centró su mirada en el suelo bajo sus pies. ¿En verdad ella había hecho todo eso? ¿Por qué? ¿Por qué había provocado toda esa destrucción? ¿Por qué había atacado de esa forma a sus propios amigos?

Algo no estaba bien…

“No lo escuches.”

Esas malditas voces de nuevo, susurrándole en su oído, retumbando en su cabeza de un lado a otro.

Sí lo eres, sí eres así.”

“Siempre lo has sido.”

“Ésta es la verdadera tú.”

Raven apretó sus ojos con fuerza, y aferró sus manos a sus oídos en un vano e inútil intento de dejar de escucharlas.

“Siempre ha sido éste tu verdadero ser.”

“¿Quiénes son estos tipos para decirte qué eres y qué no?”

“Sólo tú puedes decidir eso…”

“Sólo tú…”

“Sólo tú…”

“Sólo tú…”

– ¡¡Cierren la boca!! – Soltó Raven con todas sus fuerzas al aire, y su voz resonó con fuerza como un gran trueno.

Todo el edificio comenzó a temblar con fuerza, y todos los escombros de piedra o metal que yacían en el suelo, comenzaron a alzarse y a volar por los aires como letales proyectiles. Los Titanes tuvieron que volverse a poner en movimiento para esquivarlos.

– ¡Ahora está peor que antes! – Señaló Cyborg, cubriéndose detrás de una pared. – ¡¿Cómo vamos a detenerla si ni siquiera podemos acercarnos a ella!

Y en efecto parecía que sus opciones se habían reducido notablemente. A ese paso, Raven terminaría de seguro destruyendo toda la escuela, y quizás detonando las bombas de Slade en el proceso. ¿Qué debían de hacer…?

En ese momento, una silueta azul y rojiza voló a toda velocidad por el pasillo, atravesando sin problema la barrera de escombros que volaban en el aire, pues cualquier de ello se hacía pedazos, o en su defecto volaba hacia otra dirección, justo cuando entraba en contacto con su cuerpo. Dicha silueta siguió en línea recta, hasta chocar contra Raven a sus espaldas, y mandarla a volar con fuerza hacia el frente, hasta caer al suelo.

Una vez que Raven estuvo en el suelo otra vez, una vez más los objetos elevados por su magia volvieron a caer, y los titanes pudieron darse el momento para virar y ver a la persona que lo había hecho, y que ahora se encontraba suspendida sobre el punto en el que Raven se encontraba hace un segundo.

– ¡Supergirl! – Exclamó Chico Bestia con una amplia sonrisa al reconocer a la joven de cabellos rubios y ojos grandes y azules.

Chico Bestia no era el único emocionado. La sola presencia de Supergirl en escena, pareció evocar una gran emoción en todos, incluso en Robin.

– ¿Supergirl? – Cuestionó Tammy desde dentro del salón, volteando a ver con extrañez a la recién llegada. ¿Realmente era ella?

– Parece que siempre que los veo están a la mitad de un problema, chicos. – Señaló la Kryptoniana, descendiendo hasta que sus pies tocaron el piso. En ese mismo instante, sintió como Satarfire se le lanzaba encima y la abrazaba con fuerza, haciendo que ambas dieran un par de vueltas.

– ¡Qué bueno es verte de nuevo, Amiga Kara! – Exclamó Starfire con notoria alegría, mientras la abrazaba y pegaba su mejilla con la de ella.

– Lo mismo digo… Starfire… – Le respondió la Súper Heroína con una leve sonrisa. Luego echó un vistazo rápido a Raven frente a ellas, que comenzaba a reaccionar de nuevo. – ¿Y a ella qué le pasa?

– No hay tiempo para explicaciones. – Señaló Robin de inmediato. – Starfire, Supergirl. Saquen a Raven de aquí; son las únicas que pueden hacerle frente en estos momentos. ¡Ahora!

– A la orden, jefe. – Respondió Supergirl con un ligero tono juguetón. – Tú por la derecha y yo por la izquierda.

– Entendido. – Respondió Starfire, asintiendo con su cabeza.

De inmediato, ambas alienígenas se elevaron en el aire y se lanzaron hacia Raven. Justo cuando ésta estaba a la mitad del proceso de ponerse de pie, ambas se le aproximaron, tomándola cada una de un brazo al mismo tiempo, y luego jalándola con ellas en vuelo antes de que pudiera reaccionar. Atravesaron con sus cuerpos resistentes la pared justo al final del pasillo, y luego siguieron de largo hasta atravesar de la misma forma tres muros más, y al final salir disparadas hacia el exterior.

Una vez que las tres lograron salir al jardín lateral de la escuela, soltaron a Raven, provocando que ésta cayera al suelo y rodara sobre su cuerpo. Luego, ambas descendieron por su cuenta, pegando sus pies al suelo y arrastrando estos por la tierra hasta que pudieron frenar el impulso que llevaban, y después pararse con firmeza en posición de combate, listas para lo que seguía y con su mirada fija en su objetivo.

– Bien, esa fue la parte fácil, ¿no? – Señaló Kara, intentando ser un poco graciosa. Sin embargo, no sólo notó que Starfire no reía, sino que un segundo después se desplomó al piso, cayendo sobre sus rodillas. – Oye, ¿estás bien, Starfire?

– Sí, lo siento. – Respondió la pelirroja, volteándola a ver con una pequeña sonrisa. – Me acabo de recuperar de un fuerte golpe. Creo que aún estoy algo débil.

– Entiendo. Tú descansa aquí y cúbreme, ¿de acuerdo?

Comenzó a acercarse con cautela hacia Raven, que de nuevo estaba poniéndose de pie. Se le veía mareada y confundida; pero, sobre todo lo demás, muy enojada.

– Oye, Raven, no sé qué mosca te picó. – Comenzó a decirle, alzando sus manos hacia ella. – Pero es Día de San Valentine, y enserio no quiero lastimarte. Así que…

Antes de que pudiera terminar de hablar, Raven la volteó a ver con su expresión llena de odio, y un instante después el cuerpo entero de Supergirl se cubrió de energía oscura, se alzó en el aire unos centímetros, y luego fue lanzado con violencia hacia un lado por los aires a toda velocidad, todo en menos de una fracción de segundo.

– ¡Kara! – Exclamó Starfire, siguiendo con su vista atónita su cuerpo volando, hasta alejarse más y más.

Supergirl fue lanzada con tanta fuerza por la magia de Raven, y de forma tan repentina, que salió abruptamente de los terrenos de la escuela, y terminó estrellándose contra los ventanales de un edificio de oficinas que se encontraba a lado. El edificio había sido evacuado por el riesgo de las bombas en la escuela, por lo que para bien o para mal, nadie vio el cuerpo de la chica atravesar la ventana de vidrio, estrellarse contra varios escritorios, rompiendo algunos y empujando otros más hacia atrás.

Al final, la rubia terminó entre un montón de pedazos de escritorio, computadoras, lámparas, papeles, y algunas plumas.

– Bien… – Murmuró con molestia, mientras se quitaba todo eso de encima para volver a incorporarse. – Tal vez sí quiera lastimarte un poco…

De inmediato se elevó de nuevo y salió volando por la misma ventana rota por la que había entrado, de vuelta al campo de batalla.

– – – –

Mientras tanto, dentro de la escuela, Tammy se atrevió a salir del salón en el que se refugiaba, una vez que las tres heroínas salieron disparadas del edificio. Todo había sido bastante rápido, y no había alcanzado a percatarse con totalidad de lo ocurrido. Aun así, parecía que de cierta forma todo se encontraba más tranquilo.

– Tammy, ¿cómo te encuentras? – Escuchó que la voz de Chico Bestia le preguntaba. Se viró hacia su lado derecho, y lo vio acercándose hacia ella con rapidez.

– Sí, estoy bien… – Murmuró con cierto pesar, y entonces echó un vistazo rápido al pasillo… Al muy maltrecho pasillo. – Parece que no voy a tener más clases esta semana.

Chico Bestia no estaba seguro si lo había dicho con intención de humor, o quizás era con pesar, así que prefirió no decir nada que pudiera malinterpretarse.

– Descuida, Supergirl y Starfire se encargarán de tranquilizar a Raven. Slade está atrapado, así que ya estás a salvo.

– ¿Y Tara? – Preguntó de inmediato. – ¿Dónde está?

Chico Bestia parpadeó un par de veces, un tanto confundido.

– ¿Tara? ¿Hablas de…?

– – – –

Terra abrió los ojos abruptamente. Se encontraba tirada en el suelo, al pie de los casilleros. No estaba segura de cuánto tiempo había estado inconsciente, pero aún seguía con vida, así que esa era buena señal. Se alzó como pudo, y en ese momento un terrible dolor de cabeza la invadió. Avanzó por el pasillo con una mano en su cabeza y otra apoyada en la pared. Dio unos cincos pasos, y entonces su mano dejó de tocar la pared, para encontrarse con el vacío. Casi cayó de lado, pero logró sostenerse al último momento. Al girarse y verificar qué era lo que ocurría se encontró con el enorme agujero por el que Supergirl, Starfire y Raven, habían atravesado para llegar hasta el patio.

Asomándose por dicho agujero, y agujeros ya que atravesaban al menos tres paredes más, logró ver un gran movimiento afuera: destellos verdes, rojos, y energía negra entrecruzándose, y las siluetas de Starfire, Supergirl y Raven, cruzando ocasionalmente en el rango de visión de las gritas.

– ¿Esa es… Supergirl? – Murmuró en voz baja para sí misma.

Al parecer la situación había cambiado un poco mientras no estaba consciente. Pero para bien o para mal, parecía que estaba fuera de peligro, y con Supergirl y los demás Titanes encargándose de Raven, Tammy igual.

– Bien, creo que esa es mi salida. – Pensó en voz alta, y entonces se dispuso a irse mientras podía.

Sin embargo…

“¿A dónde crees que vas?” – Escuchó como una voz resonó con fuerza, como un fuerte eco. Dicha voz la hizo detenerse en seco, apenas dado el primer paso.

Terra miró fugazmente alrededor. Lo supuso desde un inicio, pero ese vistazo rápido terminó por confirmárselo; la voz había resonado directamente en su cabeza, y sabía muy bien de quién se trataba.

– ¿A dónde crees? – Cuestionó con seriedad. – Obviamente que lejos de este sitio.

“Tu trabajo no ha terminado.” – Prosiguió la misma voz.

– ¿Qué?

“Los Jóvenes Titanes han demostrado que son una amenazada que debe de ser eliminada. Aprovecha ahora y hazlo.”

– ¡¿Qué cosa?!

Terra se sobresaltó casi horrorizada al escuchar tales palabras. Se giró rápidamente a todos lados, como si aún esperara ver a su contraparte en esa conversación en algún lado, pero de nuevo no fue así. Su expresión se endureció, casi con enojo.

– Eso no era parte del trato. – Susurró despacio, intentando reflejar tranquilidad. – Raven jamás los perdonará si…

“De Raven nos preocuparemos nosotros.” – Le interrumpió abruptamente. – “Tú sólo preocúpate por hacer lo que te digo.”

Quería decir algo más, pero no lo hizo. En su lugar, sólo agachó su cabeza y apretó sus puños y ojos con fuerza, luchando consigo misma por dentro.

– Terra, ¿estás bien? – Escuchó pronunciar, ya no en su cabeza, sino a sus espaldas.

Sus ojos se abrieron de golpe, y lentamente giró su cuerpo. Chico Bestia y Tammy se acercaban hacia ella, con Robin y Cyborg detrás de ellos unos pasos detrás. Su semblante se tornó de nuevo serio.

– No le haré daño a Chico Bestia, no frente a Tammy. – Exclamó con algo de fuerza, tanto que incluso los Titanes pudieron escucharla.

– ¿Qué? – Preguntó Chico Bestia, confundido por la repentina mención.

“Tus sentimientos por ese chico verde son tan… Humanos.” – Murmuró divertido la voz que sólo ella lograba escuchar. – “Bien, pero encárgate del resto, o tanto Tammy Hawk como ese chico sufrirán como no te puedes imaginar…”

No había vuelta atrás.

Antes de que cualquiera pudiera reaccionar o mover aunque fuera un dedo, los ojos de Terra brillaron con un fuerte dorado al igual que sus manos. El suelo bajo los pies de Chico Bestia y Tammy se elevó, y el techó sobre sus cabezas se desprendió.

– ¡Terra! – Gritó Chico Bestia, atónito, y por mero reflejo se aferró a Tammy para protegerla.

Los pedazos de suelo y techo se comenzaron a doblar en torno a ambos, comenzando a rodearlos. Pedazos de metal provenientes de los casilleros, y escombros de paredes y techo, se unieron también a ello, comenzando a crear un grueso caparazón de piedra y acero alrededor de los dos, hasta cubrirlos por completo y apresarlos.

– ¡¿Qué estás haciendo?! – Inquirió Robin con fuerza.

La esfera que aprisionaba Chico Bestia y Tammy descendió hasta colocarse a lado de Terra, y con un pie lo empujó hacia atrás, haciendo que rodara con rapidez y se alejara de ellos. Luego, se giró de lleno hacia Robin y Cyborg con una expresión cargada de frialdad.

– Lo siento… amigos…

Alzó entonces su mano derecha hacia ellos, y una vez más sus ojos y comenzaron a brillar.

FIN DEL CAPITULO 19

Notas del Autor:

¡Y Supergirl ha vuelto!, tal y como se los prometí. ¿Cómo es que llegó tan repentinamente? Eso luego lo explicaremos.

Y la situación se pone cada vez más tensa. Poco a poco se va revelando el trasfondo de todo este asunto. ¿Qué les ha parecido toda esta recta final? No olviden dejarme todos sus comentarios, y de seguir mi página de Facebook para estar al tanto de cualquier noticia o novedad sobre esta historia, y todas las demás que escribo estos momentos. ¡Nos leemos pronto!

  Capítulo Anterior Capítulo Siguiente  

Teen Titans: The Sinners. Han pasado unos cuantos meses desde que los Jóvenes Titanes derrotaron a la Hermandad del Mal, y volvieron a Jump City. Todo ha sido muy tranquilo desde entonces, pero las cosas están comenzando a cambiar. ¿Qué es esto que Raven ha empezado a sentir por su líder, Robin?, ¿Y quién es ese misterioso chico que afirma ser su hermano? Aunque siempre había logrado mantener en absoluto control sus sentimientos y pensamientos, estos cada vez parecen comenzar a dominarla. Y si no es capaz de aclarar su mente a tiempo, podría caer víctima de aquello que siempre temió, y arrastrar a todos sus amigos con ella…

+ «Teen Titans, la Serie Animada» © Glen Murakami, DC Comics, Warner Bros. Animation.

Si te ha gustado mi trabajo y deseas ver más de él, puedes apoyarme invitándome un café. Será enormemente apreciado.

Un pensamiento en “Teen Titans: The Sinners – Capítulo 19. Fuera de Control

  1. Pingback: Teen Titans: The Sinners – Capítulo 20. Confío en ti – WingzemonX.net

Deja un comentario