Fanfic Harmonía I: Solsticio de Verano – Capítulo 10. ¿Qué se oculta en el Bosque Everfree? Parte 2

18 de enero del 2017

Harmonía I: Solsticio de Verano - Capítulo 10. ¿Qué se oculta en el Bosque Everfree? Parte 2


HARMONÍA I:
Solsticio de Verano

Por
WingzemonX

Capítulo 10
¿Qué se oculta en el Bosque Everfree? Parte 2

Su anfitriona no tardó mucho en encargarse de la herida del animal. Luego de ello le dio de comer unas curiosas galletas oscuras, que el oso probó directamente de la mano de la joven, e incluso la lamió para tomar las migajas que habían quedado. Luego de algún rato de caricias y mimos de su parte, Fluttershy Nait dirigió al oso a la puerta y lo dejó salir.

– Que te mejores, amigo osito. – Comentó con alegría, mientras el animal cruzaba el puente y comenzaba a alejarse. – Si te vuelve a doler ven de inmediato… ¡No te fuerces de más!

El oso se alejó marchando por la vereda, y entonces Fluttershy volvió al interior de la cabaña, cerrando la puerta detrás de sí.

– Bien, ¿ya podemos hablar? – Comentó Twilight, parándose del sillón.

– Claro, disculpa. – Le respondió la joven de piel amarilla, girándose hacia ella. – ¿En qué puedo…?

Sus palabras se cortaron de golpe cuando sus ojos se posaron en el pequeño ser morado y de ojos verdes que yacía sentado justo al lado de la joven de cabellos azules. Pareció realmente impresionada, tanto que su boca se abrió por completo, y la cubrió rápidamente con una mano, quizás en un intento de evitar gritar.

Spike parpadeó confundido, sin entender muy bien si era a él a quien miraba con tanto detenimiento.

– ¿Qué?, ¿qué pasa?

– Eres… ¡Eres un dragón! – Exclamó de golpe con notoria excitación. Una enorme sonrisa se dibujó en sus labios, en un segundo recorrió toda la distancia que los separaba y se puso de rodillas frente a él, viéndolo fijamente de arriba abajo con sumo interés. – Eres un dragón, un bebé dragón, ¿cierto?

– Ah, sí. – Respondió Spike, algo confundido.

– ¡Y hablas nuestro idioma! Debes de ser un dragón realmente especial.

– Bueno, me lo dicen seguido.

– Nunca he atendido a un dragón, pero haré mi mejor esfuerzo.

– ¿Atender? – Cuestionó Twilight sin comprender, pero antes de que pudiera hacer cualquier otra pregunta, Fluttershy cargó a Spike con ambas manos y se lo llevó con él. – Oye, ¡Espera…!

Cuando menos lo pensaron, la chica de cabellos rosados se había llevado a Spike hacia una mesa rectangular con un mantel blanco que había en otro cuarto, y lo sentó en ella.

– A ver, ¿qué te duele, pequeño?

– ¿A mí? – Respondió Spike sin salir aún de su incertidumbre por lo que ocurría. – Nada, estoy bien, no me duele nada.

– Oh, la ausencia de dolor no siempre es buena señal, podría ser síntoma de algo grave.

– ¿Enserio? ¡Pero casi nunca tengo dolor! – Exclamó el pequeño dragón, asustado.

Fluttershy tomó una pequeña paleta de madera de un vaso que tenía sobre un buró y la acercó a la boca de Spike.

– A ver, di aaah…

– Aaah….

Spike abrió grande su boca, y entonces ella se ayudó de la paleta para poder ver mejor dentro de ella.

– Todo se ve normal, o tan normal cómo creo que debe de verse la boca de un dragón. ¿Qué tal está tu corazón?

Acercó en este momento su oído derecho a su pequeño torso, y lo pegó por completo para poder escuchar.

– Espera, por favor. – Se escuchó que Twilight exclamaba desde la entrada del cuarto. – Spike está bien, no le pasa nada malo… Fuera de lo de siempre.

– ¿Eh? – Exclamó Spike, sin saber cómo tomar ese comentario.

– Escucha, me llamo Twilght Sparkle, y vine aquí en representación de Su Majestad, Celestia Ultimecia.

Al oír su singular presentación, Fluttershy separó lentamente su oído del cuerpo del dragón, y de giró lentamente hacia ella con expresión nerviosa.

– ¿De… Su majestad? – Repitió tenuemente, agachando su cabeza. – Ah, digo… mucho… Gusto… ¿Estoy en problemas? No creo haber hecho algo para molestar a la Reina… Recientemente…

– ¿Qué? No, nada de eso. Sólo me enviaron a organizar el Festival del Solsticio de Verano.

– ¿El Festival…? – Fluttershy volteó a verla de reojo con algo de intriga. – Ah, entiendo. Yo… Creo que ya sé a qué vino, señorita Sparkle. Y como le dije a la Alcaldesa Mare, me siento halagada, y me encantaría poder ayudarles en el festival, pero en verdad no puedo…

Twilight parpadeó un par de veces, un tanto perdida por sus palabras.

– ¿De qué estás hablando?

– Ah… Pues… ¿No viene a pedirme a que canté en el festival?

¿Pedirle que cantara en el festival? No tenía idea de lo que estaba hablando, pero definitivamente había confundido por completo las cosas.

– No me llames de usted, después de todo creo que tenemos casi la misma edad. Y además no, no vengo a eso…

– Aunque ahora que lo menciona, sí debería de cantar en el festival, ¿no crees? – Comentó Spike con entusiasmo, bajándose de la mesa de revisión de un salto. – Tú la escuchaste, Twilight. Ella era quien cantaba hace unos momentos antes de que entráramos, ¿no?

– No creo que fuera el oso. – Comentó la hechicera con un tono cortante.

– ¡¿Me… Me… Me… Escucharon cantar?! – Masculló Fluttershy de pronto, y su rostro se puso totalmente rojo de pronto. Llevó sus manos hacia sus mejillas y se dejó caer de rodillas al suelo, mirándolo fijamente.

– ¿Estás… Bien…?

– Lo siento… Los siento… No me siento cómoda de que otras personas me oigan cantar… Yo… Tengo… Tengo…. ¡Yo tengo…!

Twilight aguardó esperando que terminara su frase, pero luego de un rato se volvió evidente que no lo haría, por lo que se tomó la libertad de terminarla por ella.

– ¿Pánico Escénico? – Murmuró despacio, y ella le respondió asintiendo con rapidez con su cabeza. – Por alguna razón no me parece una revelación muy impactante… Supongo que la Alcaldesa Mare te pidió cantar en el Festival, y pero lo rechazaste, ¿verdad?

Fluttershy volvió a responder sólo asintiendo con su cabeza.

– ¡¿Estás bromeando?! – Gritó Spike en ese momento. – ¡Pero si tienes una voz hermosísima!

– Ya, déjala Spike. – Intervino su dueña en ese momento. – Si no quiere cantar, no la podemos obligar.

– Pero Twilight, ¿olvidas que tienes que hacer el Mejor Festival en la historia del pueblo?

– Lo había olvidado, gracias por recordármelo. Ya veremos eso después.

Se aproximó entonces con cautela hacia Fluttershy, y se agachó frente a ella.

– Escucha, estoy en Ponyville para organizar el Festival, pero por lo que vine a tu casa es por un asunto ajeno a eso. – Le susurró muy despacio, y poco a poco Fluttershy comenzó a alzar su mirada hacia ella de nuevo. – Necesito hablar contigo de algo importante. ¿Crees que podamos?

– Yo… Creo que sí.

Pasaron entonces a la mesa del comedor para poder hablar con más tranquilidad. Fluttershy les ofreció un té de manzanilla, que Twilight rechazó pero Spike aceptó de inmediato.

– ¿No has comido ya suficiente en todos los sitios a los que hemos ido hoy? – Le murmuró Twilight como una reprimenda.

– Pero es un té; es una bebida, no una comida, ¿no?

Mientras Fluttershy preparaba el té, Twilight y Spike aguardaron en la mesa. La hechicera se permitió echar un vistazo alrededor. Todas las ventanas de la casa estaban abiertas. En el tiempo que estuvieron ahí, vio entrar por ellas a varios pájaros, ardillas, incluso un mapache. Se escabullían con completa confianza, tomaban comida de diferentes comederos que al parecer se habían colocado especialmente para ese fin, y luego se iban tranquilamente por dónde vinieron. Su presencia no parecía perturbarlos en lo más mínimo, por lo que de seguro estaban muy acostumbrados a la presencia de las personas.

Luego de unos minutos en la cocina, Fluttershy volvió con dos tazas de té humeante, una para Spike y otra para ella. Colocó la taza frente al Dragón, y entonces se sentó en la silla justo frente a la de Twilight.

– ¿Eres veterinaria? – Cuestionó Twilight un poco curiosa. Basándose en que estaba curando la garra de un oso, y quiso revisar a Spike si tenía algo mal, ese había sido el primer pensamiento que le cruzó por la cabeza.

– Bueno… No precisamente. – Respondió Fluttershy algo tímida, pasando sus dedos por el arco de su taza. – Amo a los animales, y me encanta cuidarlos, lograr que estén bien y cómodos, y curarlos si tienen algún mal. Pero no tengo como tal estudios de veterinaria, aunque ese siempre fue mi sueño.

– ¿Y por qué no lo hiciste? – Preguntó Spike de inmediato sin titubear.

– Spike, no seas entrometido.

– No, no hay problema. – Comentó la joven de cabello rosado con normalidad. – No hay una escuela de veterinaria cerca de aquí. Para estudiar, me temo que tendría que haber dejado Ponyville, e ido a una gran ciudad, llena de personas, personas extrañas, con mucho ruido, movimiento, todos mirándome y juzgándome…

Sus manos temblaron un poco mientras acercaba la taza a sus labios. Un pequeño sorbo del té caliente, pareció ser suficiente para calmar sus nervios tras el incómodo pensamiento que le había cruzado la cabeza.  Una pequeña ardilla se le acercó de pronto, y escaló por sus piernas con gran agilidad, hasta llegar a sus rodillas y luego llegar de un alto salto a su hombro derecho. Fluttershy sonrió ampliamente al verla a su lado, y acercó su dedo índice para acariciarle su cabecita.

– Además claro, que costaría mucho dinero pagar esos estudios, dinero con el que no contaba antes… Ni cuento ahora tampoco… Pero está bien, he podido aprender muchas cosas por mi cuenta justo aquí.

– Pues se nota que tienes un don innato con los animales. – Señaló Twilight, mirando con interés a la ardilla en su hombro.

– Gracias, todos lo dicen. ¿Y de qué querían hablarme?

Twilight se sorprendió al darse cuenta de que, quizás por primera vez en ese día, se había distraído por completo de su misión real en ese pueblo. Ciertamente había conocido a muchos personajes interesantes esa tarde, pero Fluttershy Nait por alguna razón le parecía mucho más interesante que todos los demás. En el fondo le hubiera gustado seguir conversando un poco más de manera normal con ella, algo que casi nunca le había pasado con nadie, salvo quizás su hermano. Pero no tenía mucho tiempo que perder.

– Escucha, seré rápida y directa.

– Ah… Está… Bien… – Contestó la joven, al parecer un poco intimidada por el tono serio de su voz.

– Estoy buscando algo, algo muy, muy, muy importante, en el Bosque Everfree.

– ¿En el bosque?

– Sí, así es. Y me dijeron que tú eres la única de por aquí que ha entrado y salido de él, ¿es verdad?

 – Bueno… – Fluttershy pareció dudar en qué responder a tal pregunta. – Sí, y no…

– ¿Qué quieres decir?

– Sí entro a menudo al Bosque Everfree, pero nunca muy profundo. No sé si lo sepas, pero es un sitio muy peligroso. Mientras más te adentras en él, más oscuro se vuelve, y te puedes encontrar con criaturas más peligrosas y aterradoras. Pero en las partes menos profundas viven animalitos amigables a los que alimento y cuido, y que mantienen su distancia de las partes más peligrosas. – Un petirrojo entró por la ventana y comenzó a volar en círculos sobre ella. Alzó entonces su mano hacia él, y la pequeña ave se posó sin más sobre sus dedos. – Los animales son más inteligentes de lo que la gente cree. Ellos tienen mayor capacidad que nosotros para sentir el peligro. Por ello cuando entro al bosque, siempre voy acompañada de un pequeño pajarillo. Él sabe hasta donde tengo que entrar, y nunca voy más allá de donde me lo indique. Así logró evitar las partes más peligrosas.

– ¿Nunca has ido más allá de las áreas cercanas del bosque? – Comentó Twilight, algo decepcionada. – Supongo que entonces tú no podrías guiarme si necesitara ir a lo más profundo, ¿cierto?

– No, me temo que no. Y en verdad no te lo recomendaría de ninguna manera. Lo poco que he visto de ese Bosque es ya de por sí aterrador, no quiero ni imaginarme que hay más allá.

Twilight suspiró desilusionada con lo que acababa de escuchar, aunque sólo en parte. La idea de pudiera contar con alguien que la guiara en el interior de ese sitio le parecía realmente muy atractiva, y de seguro le hubiera ahorrado muchos problemas; lamentablemente, esa ya no parecía ser una opción. Por otro lado, todo lo que esta chica le decía reconfirmaba lo que había pensado tras escuchar a Rainbow Dash. Todas las personas de ese pueblo estaban más que convencidas de no debían entrar por nada del mundo al Bosque Everfree, con la advertencia de un inminente y horrible peligro. ¿Qué tan cierto eran esos mitos y qué tanto de eso podría ser en verdad una treta para alejar a las personas de ese lugar? ¿Habría en verdad algo que hacía que incluso los animales pequeños se alejaran de ese sitio? ¿Podría tratarse incluso de algo… mágico? ¿De la magia de Lady Celestia incluso?

– Si puedo preguntar, ¿qué buscas exactamente? – Escuchó que Fluttershy le preguntaba con interés, sacándola de su reflexión. – ¿Es alguna planta, hierba o flor? Es lo que normalmente todos me piden que les busque ahí.

– Es algo mucho más grande que una planta.

– ¿Mucho más grande?

¿Serviría de algo seguir hablando con ella de ese tema? Por una parte no. Ya le había dicho claramente que, pese a ser la única persona que se atrevía a entrar al Bosque Everfree, en realidad no lo conocía tan bien como lo requería. Pero aun así seguía siendo la persona que más conocía el bosque de por ahí, más que cualquier otro habitante del pueblo. Quizás había visto algo que pudiera ayudarle en su búsqueda, incluso sin saberlo. ¿Pero sería seguro decírselo?

Algo en ella le inspiraba una gran confianza, por alguna razón que no entendía. La manera en que los animales se le acercaban, eso no pasa con cualquier tipo de persona. También su manera de ser tan calmada y dulce… No podía sentir ningún tipo de maldad o mala intención en ninguna de sus palabras, y en ninguna de sus acciones. Sí, definitivamente le era muy raro sentirse así con otra persona que no fuera su hermano…

– Si te digo para que quiero ir al Bosque Everfree exactamente, ¿me guardarías el secreto? – Le murmuró muy despacio, como si realmente le estuviera susurrando un secreto.

– Seguro. Puedes confiar en mí, jamás rebelaría los secretos de otra persona.

¿Estaría diciendo la verdad? Ella sentía que sí, pero no podía confiarse. Decidió decirle sólo parte de la verdad; no mencionar los puntos más delicados de ese asunto.

– Sé que sonara raro, pero estoy buscando una ciudad antigua.

– ¿Una… ciudad antigua? – Fluttershy parecía algo perpleja.

– Sí, una que se supone fue construida en esta zona y abandonada hace casi mil años, pero de la que aún podría haber vestigios. ¿Sabes algo de eso?

– No, la verdad no. – Negó la joven de cabello rosado. – ¿Y piensas que de hecho está en lo más profundo de Everfree?

– Eso es lo más probable, por ahora.

– Jamás había oído que hubiera algo como eso en el Bosque. Nunca la he visto, ni nada que se le parezca siquiera.

– ¿De verdad? ¿Nada de nada?

– Nada de nada. Y la verdad, dudo mucho que exista algo parecido, incluso más allá de hasta dónde he llegado.

– ¿Y por qué estás tan segura?

– Porque hasta hace 120 años, no había nada en estas tierras.

Twilight arqueó una ceja, algo confundida por su respuesta.

– ¿Cómo dices? ¿A qué te refieres?

– A que hace 120 años, la familia Smith-Apple, dueña de Sweet Apple Acres, peregrinó a estas tierras en busca de un lugar en el cual asentarse y vivir. Y fue Lady Celestia en persona quien les proporcionó estas tierras…

– Aguarda, aguarda, alto ahí. – Interrumpió Twilight de pronto, extendiendo una mano hacia ella. – ¿Dijiste Lady Celestia?

– Sí, así es. Ella les dijo que podían cultivar sus árboles justo en estas tierras, y construir su hogar. Y fue gracias a ello que se fundó Ponyville y todo lo que ves ahora. Pero antes de eso, no había nada en estas tierras… Bueno, había árboles, prados, animalitos y todo eso, y claro el oscuro Bosque Everfree que siempre ha estado ahí… Pero no había casas, granjas, caminos, ni nada parecido. Así que por eso no creo que realmente haya habido algo construido por personas por aquí antes… Bueno… Eso pienso yo…

Twilight estaba atónita. Lo ocurrido hace unas horas atrás en la cocina de Sweet Apple Acres se le vino a la mente de inmediato, cuando la Abuela Smith intentó contar la historia de cómo había conocido a Lady Celestia. Al parecer le había puesto más atención de la que creía. Ella había dicho que eran peregrinos que viajaban recolectando semillas, y que un día llegaron a Canterlot y conocieron a Celestia. Al parecer el resto de la historia, que Applejack no le dejó contar, era precisamente lo que Fluttershy le acababa de decir. ¿Qué significaba todo eso?

– ¿Ocurre algo? – Escuchó que la dueña de la cabaña le preguntaba, pues se había quedado callada un largo rato.

– ¿Qué? No, nada, lo siento. Quizás tengas razón y sólo sea una leyenda después de todo.

– Lamento no poder ayudarte más.

– No, descuida. De hecho me ayudaste bastante. – Comentó algo distraída al tiempo que se ponía de pie y caminaba hacia la puerta. – Vamos, Spike.

– Pero aún no me termino mi té.

– ¡Vamos!

Resignado, el Dragón dejó la taza sobre la mesa y se apresuró a alcanzar a su ama.

– Hasta luego, fue un gusto conocerlos. – Escucharon que Fluttershy les decía a sus espaldas mientras salían. – Suerte con el festival y con su búsqueda…

– – – –

Twilight y Spike salieron de la cabaña y cruzaron el pequeño puente para llegar al otro lado del río y volver al camino por el que habían venido. Los ojos morados de la joven hechicera, se posaron de inmediato en el bosque que había más adelante. El sol ya era sólo la mitad visible para esos momentos, y el bosque se veía aún más oscuro de lo que estaba cuando llegaron.

– Creo que ahora podrás estar más tranquila, ¿no es así, Twilight? – Se escuchó que Spike comentaba a sus pies. – Ya oíste a Fluttershy, no hay ninguna ciudad o castillo abandonado en ese bosque, y por lo tanto tampoco hay una hermana perdida de Lady Celestia, ni Nightmare Moon, ¿no?

Twilight no respondía, ni tampoco lo volteaba a ver siquiera. Seguía viendo fijamente hacia el bosque, intentando divisar con claridad sus troncos y sus hojas entre todas las sombras ceñidas en ese paisaje.

– ¿Twilight? – Comentó el Dragón, confundido.

Siguió callada por un rato más, hasta que al fin pareció que su mente fue capaz de terminar de procesar toda la información que había recibido hasta el momento.

– ¿Me vas a decir que enserio no piensas que hay algo raro en todo esto, Spike? – Murmuró despacio con un tono serio.

– ¿Qué cosa?

– ¿Por qué Lady Celestia les dio precisamente estas tierras a la Familia Apple? ¿No es mucha coincidencia? No es que ellos hayan llegado por su cuenta y construido su granja; no. Lady Celestia les dijo que lo hicieran justo aquí.

– ¿Y eso qué importa? No significa nada, podría haberles dado cualquier otra tierra.

– Exacto, pero no fue así. Les dio ésta. Son demasiadas coincidencias para que de hecho lo sean. Encontramos un libro que tiene a lo menos 800 años de antigüedad, que describe que en el sitio en el que está ese bosque actualmente, había una antigua ciudad que era gobernada por la Reina Celestia y su supuesta hermana. Por coincidencia, nadie entra jamás a ese bosque, todo el mundo le tiene miedo, y nadie sabe qué hay más profundo, por lo que no hay ningún testimonio fiable de que la ciudad esté ahí, como tampoco lo hay que no lo esté. Y ahora nos enteramos que el único pueblo cercano, este pueblo de Ponyville, fue fundado porque Lady Celestia personalmente les dio estas tierras a sus primeros pobladores. De alguna u otra forma todo este lugar parece estar conectado con Lady Celestia.

– Pero oíste lo que dijo Fluttershy. Hasta hace 120 años, no había nada aquí. Si habría habido la capital de un reino, ¿no debería haber habido caminos, casas o algo?

– La lógica me dice que sí. Pero lo descrito en el libro pasó hace mil años, y eso es mucho tiempo. Quizás hace 120 años no había nada en estas tierras, pero tal vez hace mil años sí, y algo pasó y borró todo rastro de ello.

– Pero no entiendo. Hace no mucho acababas de decir que tal vez Lady Celestia quería que la gente se alejara del bosque, y ahora dices que les dio estas tierras apropósito para que construyeran cerca del bosque. ¿No se contradice una cosa con la otra?



Sí, en efecto no tenía ni la menor idea de cómo todo eso encajaba junto. Pero cada hecho por si sólo le decía de alguna u otra forma que había algo inusual en todo ese sitio. Fuera como fuera, lo único seguro en todo eso era que nada de lo que habían descubierto hasta entonces era suficiente para determinar que Sunfallpolis y el Castillo de las Dos Reinas no estuvieran en ese bosque, sino que incluso todo daba lugar a la posibilidad de que en efecto sí estuviera. Pero sólo había una forma de estar totalmente seguros…

– Debemos entrar en ese bosque y cerciorarnos nosotros mismos de lo que hay ahí dentro. – Señaló con determinación. – Iremos a investigar aunque tenga que ser por nuestra cuenta.

– ¡¿Qué?!, ¡¿Ahora mismo?! – Exclamó Spike, asustado ante la idea.

– Claro que no. – Les respondió un poco más tranquila, lo que hizo que el Dragón suspirara aliviado. – Iremos primero a la posada a asearnos y cambiarme de ropa, y luego volveremos.

Se dio entonces la media vuelta y empezó a caminar de regreso al pueblo. La poca tranquilidad que Spike había sentido, se esfumó abruptamente.

– Por favor, Twilight. Sé razonable con esto.

– Soy razonable.

– – – –

Ya estaba oscuro cuando arribaron a la posada del pueblo; las farolas de la plaza principal ya habían sido encendidas. La posada era un edificio amplio de cuatro pisos. Por el número de ventanas visibles desde la fachada, Twilight calculaba que debía tener a lo más seis habitaciones por piso en los niveles superiores, y quizás dos en la planta baja. En otras palabras, sólo veinte habitaciones a lo mucho, de las cuales, una estaba ocupada por ella y Spike. Considerando la cantidad de personas que vendrían al pueblo por el Festival, sabiendo que Lady Celestia estaría ahí, estaba segura que esas habitaciones no tardarían en ocuparse, sino era que ya estaban ocupadas. Debía de revisar con la Alcaldesa qué otras alternativas tenían para hospedar a los visitantes, pero ya se preocuparía por eso mañana.

Al entrar, se acercaron a la encargada al otro lado del mostrador, una mujer alta y de complexión gruesa, que los miraba sonriente desde que entraron.

– Habitación 204, por favor.

La mujer revisó rápidamente entre las llaves hasta encontrar la correcta.

– Aquí tiene, señorita Sparkle. Y déjeme decirle que es un honor tener en nuestra posada a una enviada directa de la Reina Celestia.

– Gracias. – Respondió ella con una sonrisa un tanto forzada, más por cumplir que otra cosa.

Se dirigieron entonces a las escaleras para subir al segundo piso.

– ¿Y qué pasa si las cosas no son como tú crees, Twilight? – Comentaba Spike con insistencia detrás de ella. – Quizás lo que dice ese libro son puras mentiras, y quizás Lady Celestia no tiene ninguna hermana, y quizás sólo es en verdad un bosque muy peligroso, y sólo les dieron estas tierras para construir porque en verdad no había nada aquí. Eso aún es una posibilidad, ¿o no?

– Sí, lo es. Pero si es así, igualmente lo sabremos si entramos al bosque y no encontramos nada.

No tardaron mucho en llegar a la puerta con el número 204 colocado en ella.

– ¿No podríamos al menos ir mañana? Ya sabes, cuando haya sol.

– En el día tendré que estar supervisando todos los preparativos, y esta gente no me dejará sola. Éste es el único momento en el que podremos hacerlo…

Introdujo la llave en la ranura de la puerta y la giró. La puerta se abrió con facilidad, y de inmediato la apartó para entrar. Pero…

– ¡¡Sorpresa!! – Escucharon de golpe que varias voces gritaban con fuerza.

Antes de que pudieran entender o digerir qué pasaba, las luces se encendieron y serpentinas y globos de colores comenzaron a caer y a llenar el aire ante ellos.

– ¿Que es todo esto? – Exclamó algo molesta, mientras se abría paso con las manos por ese mar de globos. Apenas avanzó un par de pasos, cuando al retirar un globo se encontró del otro lado con un rostro redondo y rosado, con grandes y brillantes ojos azules. – ¡Ah!

Twilight se sobresaltó por la repentina sorpresa y cayó hacia atrás de sentón al suelo, aplastando un globo y haciendo que éste reventara. Aturdida, confundida, y adolorida por el golpe, intentó pararse, pero la extraña persona la tomó rápidamente de las manos para alzarla.

– ¡Hola! Me recuerdas, ¿verdad? – Comentó la joven de rostro rosado con un marcado entusiasmo, teniendo su cara a unos cuantos centímetros de la suya.

– Tú eres… – Murmuró Twilight, echando un vistazo rápido al rostro, y al cabello esponjado de la persona que la tenía sujeta. – ¿La chica de la pastelería?

– ¡Exacto! Soy Pinkie Pie. – Gritó con gran fuerza, y entonces la soltó dando varios pasos hacia atrás, parándose delante de otras cuatro chicas que también estaban de pie ahí mismo en el cuarto, y que sólo fueron visibles cuando todos los globos y serpentinas dejaron de caer. – ¡Y ésta es tu Fiesta de Bienvenida a Ponyville!

Twilight era incapaz de comprender ni la mitad de lo que estaba pasando. En efecto, era la misma chica que había visto esa mañana en la pastelería; era difícil no reconocerla, incluso si ya no traía el mismo uniforme, sino un atuendo llamativo compuesto de medias largas hasta las rodillas, una morada y otra verde, una falda azul con estampados blancos ovalados, similares a globos, una blusa rosa intenso, y un chaleco azul, además de dos sombreros de fiestas en la cabeza que asemejaban cuernos. Sin embargo, no era la única cara conocida…

– ¿Fiesta de Bienvenida? – Repitió algo confusa, una vez que fue capaz de entender lo que le acababa de decir.

– ¡Sí!, ¿acaso no recuerdas? – Respondió Pinkie Pie sin perder su energía. – Esta tarde cuando te ibas te dije que debíamos hacerte una fiesta de bienvenida, y tú dijiste “sí, cómo sea”.

– ¿Eso dije…?

– Después de trabajar duro todo el día en el Festival, te mereces una celebración, ¡y por eso organicé esta Fiesta de Agradecimiento para ti!

– ¿Que no era una Fiesta de Bienvenida? – Murmuró una de las chicas paradas detrás de ella, aunque Pinkie Pie no pareció escucharla.

– Y así puedas divertirte y conocer a nuevos amigos. ¡¿Y qué mejores nuevos amigos que mis mejores amigas en la vida?!

Se hizo entonces a un lado para que Twilight pudiera ver mejor al resto. La que más llamó su atención de inmediato, fue la chica cabellos rosados y tez amarilla, que sostenía nerviosa un vaso de ponche entre sus dedos.

– Hola… Otra vez… – La saludó levemente con una de sus manos.

Twilight no tenía ni la menor duda: era Fluttershy Nait, la misma chica que acababa de conocer en su cabaña…

– ¿Cómo llegaste aquí antes que yo si te acabo de ver…? – Cuestionó Twilight, confundida.

– ¡Déjame te presento! – Intervino Pinkie rápidamente antes de que Fluttershy pudiera responder. Tomó a Twilight de los hombros y comenzó a empujarla hasta colocarla delante de cada una de las chicas mientras las presentaba. – Ella es Rainbow Dash, la Jefa de la Guardia del pueblo. Ella es Fluttershy Nait, cuidadora y criadora experta de animales. Applejack Apple, la vaquera y campesina más hábil y diestra de todo el pueblo. Rarity Diamonds, diseñadora de modas, interiores, decoración, muebles, y casi todo lo que se pueda diseñar. Y yo, Pinkie Pie, Ayudante de repostería, cocinera, ¡y animadora experta de fiestas y celebraciones!

Serpentinas y globos salieron disparados a sus espaldas de la nada, surcando el aire sobre ellas de pronto. ¿Qué rayos había sido eso?

– Pinkie Pie, ya la conocíamos. – Señaló Applejack con un tono serio.

– Sí, literalmente estuve todo el día dando vueltas con ella por el pueblo, presentándole a todo mundo. – Comentó Rainbow Dash inmediatamente después. – De hecho, yo fui quien la llevó a Sugar Cube Corner, ¿lo olvidas?

– Y yo estaba hablando con ella un minuto antes de que llegaras… y me sacaras de mi casa… – Comentó Fluttershy algo quedito, pero aun así claro.

– Pues aún mejor. – Contestó Pinkie, sin mutarse ante sus comentarios. – Entonces ya todas nos conócenos y podremos celebrar.

– ¿Esto es enserio? – Fue lo único que se le ocurrió decir a Twilight, pues aún esperaba que se tratara de algún tipo de broma.

– No lo sobre pienses, princesita. – Escuchó que Rainbow Dash comentaba con indiferencia, encogiéndose de hombros. – Sólo es Pinkie siendo Pinkie.

– Sí, relájate y toma ponche. – Secundó Applejack, y entonces le dio un vaso de líquido rojizo, pegándolo contra su pecho y obligándola a tomarlo.

– ¿No dijiste que tenías trabajo pendiente? – Le cuestionó a la Jefa de Guardia.

– ¿Eso dije? Ya ni me acuerdo.

Twilight se tomó sólo una milésima de segundo para repasarlo. Luego de estar todo el día de arriba abajo con estas chicas, supervisando el dichoso Festival, al fin tenía un momento libre, y justamente en ese momento, en el que estaba por irse a investigar al fin el Bosque Everfree, el motivo real de haberse metido en todo ese embrollo, ¿deciden las cinco escabullirse en su habitación de la posada y hacerle una… clase de fiesta…? ¿Era eso algún tipo de complot o simple mala suerte?

– Hola de nuevo, querida. – Escuchó que alguien le decía a su lado. Igualmente la reconoció; era la mujer que estaba en la alcaldía con la Alcaldesa cuando llegaron. Se veía mucho más tranquila, y sonreía ampliamente de forma radiante. Usaba un vestido largo blanco, con muchos brillos, demasiado elegante para el tipo de fiesta en la que estaba. – Quería disculparme por mi comportamiento de esta mañana. Te tocó conocerme en un muy mal momento. Normalmente no soy así de dramática.

– Sí, cómo no. – Escucharon que Applejack comentaba con un tono irónico a sus espaldas.

La joven de cabellos morados volteó a ver a la vaquera con una pequeña mueca de molestia por su comentario, pero de inmediato se volvió de nuevo hacia Twilight con la misma sonrisa de antes.

– Creo que empezamos con el pie izquierdo. Me presento de nuevo. – Extendió en ese momento su mano hacia ella. – Rarity Diamonds, dueña y diseñadora de la Boutique Carrusel.

– Mucho gusto, supongo… – Murmuró la hechicera, tomando con algo de duda su mano, dándose entonces un ligero apretón.

– Eres de Canterlot, ¿verdad? A mí me encanta Canterlot. La capital del glamour, de la elegancia y la alta sociedad. Cada dos meses viajo allá para resurtir mi inventario, recobrar inspiración y ponerme al día con las últimas novedades de la moda. Siempre he soñado con vivir allá, poner mi boutique, abrir más sucursales por toda la ciudad, y luego por toda Equestria y que todo el mundo conozca mis diseños. Pero voy un paso a la vez.

– Es un sueño muy ambicioso…

– ¿Enserio lo crees? Quiero que me cuentes todo sobre ti y sobre tu vida Canterlot.

– ¿Todo?

– ¿Ya tienes tus atuendos para los dos días del Festival?

– ¿Atuendos? Pues, iba a llevar mi uniforme de la Academia…

– ¡Pero qué tontería! – Interrumpió Rarity abruptamente alzando la voz. – No se diga más. Mañana date una vuelta por mi boutique y te conseguiremos algo.

– ¿Qué? No, no, no es necesario… De hecho nada de esto es necesario. Spike y yo íbamos de salida… ¿Spike?

Volteó en ese momento a todos lados, buscando a su dragón familiar. Desde que entraron, parecía haberse desaparecido de su lado; ¿a dónde había ido? Luego de un rato lo divisó al otro lado del cuarto, frente a una mesa sobre la que había un gran pastel de betún rosado de dos pisos. Le faltaban ya varios pedazos, que habían sido servidos sobre platos; y uno era devorado por Spike, y al menos un cuarto de él lo tenía embarrado en la cara.

– ¡Este pastel está delicioso! – Soltó de pronto con gran entusiasmo. – Es mejor que los que probé esta tarde.

– Es avellana con menta. – Le indicó Pinkie Pie con cierto orgullo. – Es fresco y delicioso, ¿verdad?

– ¡Claro que sí!

– ¡Spike! – Exclamó Twilight, algo molesta. Al parecer no podía contar con su apoyo en esos momentos.

– Hey, Princesita. – Escuchó la muy reconocible voz de Rainbow Dash llamándola; si tuviera una moneda por cada vez que la había llamado “Princesita” ese día…

– ¿Sabes? En verdad no me gusta ese…

Antes de que pudiera terminar su queja, la joven de cabellos arcoíris rodeó su cuello con su brazo y la acercó a ella. Quizás para ella era un acto amistoso, pero para Twilight había sido bastante rudo.

– Aquí entre nos, ¿tu hermano vendrá al Festival con Lady Celestia?

– Eso creo. – Respondió de mala gana, volteándose hacia otro lado. En efecto vendría, según lo que le habían dicho Candance y él en la estación antes de partir.

– ¡Oh por Celestia! ¡¿Crees que puedas presentármelo?! ¿Y de paso decirle que me presente con los Wonderbolts?

– ¿Cómo dices? – Intervino Applejack, al parecer interesada por la conversación. – ¿Tu hermano conoce a los Wonderbolts, dulzura?

– ¡Su hermano es ni más ni menos Shinning Armor Sparkle!

La joven de cabellos rubios pareció sorprenderse ante la revelación.

– ¿El Capitán de la Orden de los Caballeros Divinos? Cielo, ahora entiendo a qué te referías con conexiones importantes.

– He oído que es un hombre muy apuesto. – Añadió Rarity. – Me preguntó si tendrá pareja para el festival.

– ¿Cuánto duran normalmente estas fiestas? – Comentó de pronto Twilight, intentando disimular su apuro.

– ¡Hasta que el cuerpo aguante! – Le respondió Pinkie rápidamente, saltando detrás de ella, y rápidamente colocando un sombrero de fiesta en su cabeza sin que lo notara.

– Y el cuerpo de Pinkie Pie aguanta bastante. – Añadió Applejack con un tono burlón.

– Oh… Eso es… Grandioso.

Todas comenzaron a platicar entre ellas, e insistían varias veces en sacarle plática a Twilight. La hechicera hacía lo posible por responderles, sin darles muchas alas a continuar más la conversación, pero nada de lo que hacía parecía tener efecto. Ninguna indirecta, ningún tono cortante, ninguna insinuación de fastidio; era como si fueran inmunes. Comenzaron a hablarle de ellas, y a preguntarle cosas; sobre todo Rarity que insistía en preguntarle sobre Canterlot, especialmente sobre cómo era vivir en el Castillo, tan cerca de la Reina y de sus Caballeros.

Comieron pastel, bebieron ponche, platicaron más y más tiempo… Cuando menos lo pensaron, ya era más de media noche.

Twilight Sparkle no pudo poner ni un pie cerca del Bosque Everfree esa noche, ni tampoco la siguiente. Su misión secreta había comenzado horriblemente con el pie izquierdo. Pero aún le quedaban más días antes del festival, y eran más que suficientes… ¿o no?

FIN DEL CAPITULO 10

Notas del Autor:

Y bien, ya tenemos a todo el gran equipo reunido, de alguna forma. ¿Qué les pareció la manera en la que todas se conocieron? ¿Les parecieron aceptables los cambios? Cómo les comenté, aún seguiremos un poco más viendo los preparativos y como Twilight interactúa con el resto. Pero no desesperen, las cosas ya avanzaran mejor dentro de poco.

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Harmonía I: Solsticio de Verano. Twilight Sparkle es una Aprendiz de Hechicería, Protegida de Lady Celestia, la Diosa Guardiana y Regente de Equestria. Desde pequeña, siempre ha sabido cómo hacer todo por su cuenta, dependiendo sólo de su inteligencia y su magia, lo que ha hecho nunca necesitar de amigos. ¿Pero qué pasará cuando se encuentre con una Fuerza Oscura de hace mil años, a la que no puede hacer frente ella sola?, ¿podrá confiar en estas cinco extrañas chicas que acaba de conocer para salvar a su mentora, y quizás a toda Equestria? ¿Y qué pasará cuando descubra el secreto que Lady Celestia ha escondido durante estos mil años…?

+ «My Little Pony: Friendship is Magic» © Lauren Faust, Hasbro Inc., Hasbro Studios.

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