Fanfic Harmonia: Creí que no te Volvería a Ver – PARTE 9

8 de enero del 2017

Harmonia: Creí que no te Volvería a Ver - PARTE 9


WingzemonX

HARMONÍA

Creí que no te volvería a ver

PARTE 9

Durante los tres meses que llevaba viviendo en ese lugar, todos los días eran de menor o mayor medida movidos y ocupados para la capataz de Cherry Hill Ranch. Applejack estaba más que acostumbrada a ese ritmo de vida; la vida de campo había sido su mañana, tarde y noche desde que tenía memoria, y por ello no necesitó absolutamente nada de tiempo para acostumbrarse al ajetreado ritmo de vida de la plantación. Aun así, terminada la temporada de recolección de cerezas, el trabajo se volvía algo más tranquilo, mas no por eso uno se podía dar el lujo de flojear, una palabra que de hecho no existía en el vocabulario de la Apple. Por el contrario, aprovechó al máximo esos momentos de casi libertad, para intentar involucrarse en cada paso posible del proceso de trabajo de Cherry Hill Ranch, y demostró tener capacidad casi innata para aprenderlo casi todo, y de manera rápida.

Habían sido unos tres meses realmente agradables para la joven de piel naranja y cabellos rubios. Había conocido a mucha gente nueva y agradable, aprendido gran cantidad de cosas, y ganado una nada despreciable cantidad de dinero extra. Pero el momento que se había prometido que llegaría tarde o temprano, al fin se había hecho presente: era hora de volver a casa.

Ese día en especial de inicio de otoño, Applejack se levantó, bañó y alistó muy temprano, incluso más temprano que lo que acostumbraba. Lo primero que hizo al salir de su habitación, fue dirigirse a la de Cherry Seed Apple, su prima de Appleloosa que había llegado en tren justo la tarde del día anterior. No se sorprendió al ver que ya estaba despierta, y que de hecho ya se estaba arreglando.

– Pasa, prima. – La recibió en la puerta, y luego se hizo a un lado para dejarle el camino libre. Al parecer estaba en esos momentos haciéndose una trenza en el cabello. – Sólo tardaré un minuto más.

Cherry Seed era una joven Apple de la misma edad y estatura que Applejack. Tenía la piel rosada, un poco fucsia, y ojos violetas. Tenía cabello rubio largo, algo esponjado, ahora sujeto con una trenza. Todos en la familia decían que ambas tenían exactamente la misma cara; Applejack nunca había visto con claridad ese supuesto parecido. El único rasgo físico en común que la joven de Ponyville aceptaba, eran sus mejillas pecosas.

– ¿Dormiste bien, Cherry Seed? – Le preguntó Applejack con interés.

– Más o menos. Sabes que a veces se me dificulta dormir bien en camas ajenas.

– Pero ésta ya no es una cama ajena, prima; ahora es tu cama.

– Díselo a mi espalda. Le tardará un par de semanas adaptarse.

Una vez que Cherry Seed estuvo lista, ambas salieron a recorrer el campo. Applejack montaba a Apple Storm, mientras que Cherry Seed montaba a Silver Bubbles, un caballo de melena café del rancho, al que le había presentado justamente el día su llegada. Pese a su nombre, podría llegar a ser un caballo un poco salvaje; no por nada había sido justamente el caballo que casi estrellaba a Pinkie Pie y a Rainbow Dash contra el tren aquel día. Pero Cherry Seed parecía saber justamente como controlarlo.

Mientras avanzaban a paso lento, a los pies de los caballos, Winona, la perrilla collie de  Applejack, corría feliz de un lado a otro; a veces se adelantaba y luego volvía con ellas. Unas semanas después de la rápida visita de Twilight y sus otras amigas, sus hermanos y su abuela habían ido a visitarla, y llevaron a Winona con ellos para dejarla ahí y que le hiciera compañía, y la verdad le había sido de mucha ayuda tenerla cerca.

La misión de esa mañana para Applejack, y de hecho de todo el día en general, era mostrarle y explicarle a Cherry Seed el funcionamiento del lugar. Le mostró los árboles de cerezas, las bandas separadoras, los establos, los corrales… Las reacciones de su prima eran muy similares a su primer día ahí, cuando Miss Cherry Jubilee le había hecho ese mismo recorrido. Era impresionante, incluso para personas de campo como ellas dos, ver un rancho tan grande, tan equipado y moderno; era casi como un sueño.

– Y ésta es el área de producción. – Le explicó justo cuando pasaban frente a un edificio alto de color marrón, que desde afuera se veía como una bodega. – Aquí se convierten las cerezas en toda la gran variedad de productos que son comercializados directamente por Cherry Hill Ranch. Ésta es la parte más movida en estos momentos, ahora que ha pasado la temporada de recolección.

Se veía a gran cantidad de personas entrando y saliendo del edificio, y se escuchaba el incesante sonido de las máquinas trabajando. Cherry Seed alzó su rostro al aire, y aspiró con fuerza por su nariz para percibir el suculento aroma que lo impregnaba.

– Huele delicioso. ¿Están preparando Pays de Cerezas?

– Eso creo.

Applejack jaló las riendas de Apple Storm, haciendo que comenzara a avanzar hacia ese sitio.

– Entremos para que te presente.

Dejaron los caballos aparcados afuera del edificio, y entraron, en compañía de Winona a sus pies.

El interior era amplio, de techos altos, y tenía varias máquinas de gran tamaño trabajando sin descanso. Había alrededor de unas veinticinco personas ahí, todas vestidas con trajes blancos, guantes y cofias, cada uno realizando un trabajo distinto. Cherry Seed pareció fascinada por lo que veía.

– Cielos, mira toda esa maquinaria.

– Sí, Miss Cherry Jubilee invierte mucho en tener la última tecnología disponible para agilizar el trabajo. Pero aun así cuidan que todo se haga con la calidad y el cariño adecuado.

– Supongo que es por eso que este rancho ha progresado tanto…

Se acercaron hacia un hombre que se encontraba revisando los pays de cerezas que iban saliendo, y entonces un grupo de personas se encargaban de empacarlos y apilarlos, para que luego otra persona se los llevara al área de refrigeración.

– Hey, Ruby Cake. – Exclamó Applejack con fuerza para llamar su atención.

El hombre se giró hacia ellas al escuchar su nombre. Era algo bajo y robusto, de cabello y bigote café, muy poblado, y piel verdosa.

– Oh, Hola, Capaz Apple. – Saludó el hombre con amabilidad.

– Él es Ruby Cake, es el encargado de toda esta área. – Le indicó la joven de Ponyville a su prima, y luego se volvió de nuevo hacia el hombre robusto. – Quiero presentarte a mi prima segunda de Appleloosa, Cherry Seed Apple.

– Creo que con prima hubiera estado bien. – Comentó Cherry Seed, y acto seguido tomó su sombrero e hizo una pequeña reverencia con su cabeza. – Mucho gusto, caballero.

– Mucho gusto, señorita.

– Cherry Seed me remplazará como capataz a partir del día de mañana.

Ruby Cake pareció ligeramente sorprendido por la noticia.

– Oh, ¿entonces es cierto que vuelve a su casa, capataz?

– Sí, así es; mañana temprano parto de nuevo a Ponyville. Pero no te preocupes, Cherry Seed tiene tanta o más experiencia en el trabajo de campo que yo, y definitivamente sabe más de cerezas, como su nombre lo dice…

– Oye, es muy prejuicioso pensar eso sólo porque me llamo Cherry Seed. – Intervino la joven de piel rosada, aparentemente molesta.

– Oh, lo siento. ¿Pero no es así?

– Bueno, hecho sí sé un poco del tema. – Respondió algo apenada, volteándose hacia otro lado. – Pero no porque mi nombre sea Cherry Seed…

Un par de risillas burlonas, aunque un poco disimuladas, se escaparon de los labios de Applejack y Ruby Cake.

Winona corría de un lado a otro por la bodega, asustando a algunos de los empleados. Applejack se vio forzada a llamarla con un fuerte silbido, al que la perrita acudió de inmediato. Se sentó a los pies de Applejack, alzando sus patas delanteras, y la vaquera aprovechó para acariciarle su cabeza.

– Pues bienvenida a Cherry Hill Ranch, señorita. – Dijo Ruby Cake a Cherry Seed, imitando un poco la misma reverencia con la cabeza que ella había hecho. – O más bien, Capataz Apple. Al menos no tendremos que acostumbrarnos a un nombre distinto.

– Muchas gracias, estoy muy contenta de estar aquí. – Agradeció Cherry Seed, divertida por el comentario.

– Tengo que seguir enseñándole todo. – Señaló Applejack, y entonces empezó a caminar a la puerta junto con Winona. – No vemos esta noche en la cena, ¿de acuerdo?

– Adelante, capataz… ¡Digo!, ¡ex capataz!

Ambas jóvenes Apple rieron el unísono, y se retiraron del área de Producción.

El resto del día fue muy similar, visitando puntos del rancho, y también del pueblo, presentando a Cherry Seed con la gente, y todos dándole una cordial bienvenida, e igualmente deseándole buenos deseos a Applejack en su regreso a casa.

Al comenzar el atardecer, Applejack llevó a su prima al que era su lugar favorito de Dodge Junction, una colina algo elevada desde la que se podía ver todo el rancho, y todos sus árboles, con el atardecer anaranjado de fondo, y la extensa pradera que rodeaba el pueblo. Se quedaron en dicha colina por uno rato, cada una sobre su respectivo caballo, y cada una admirando por su cuenta el escenario ante ellas.

– Es un lugar realmente hermoso, prima. – Comentó Cherry Seed con una amplia sonrisa de oreja a oreja. – ¿Estás totalmente segura de querer dejar un trabajo tan bueno como éste?

– Es un muy buen lugar, definitivamente. – Respondió Applejack en el mismo estado que su prima. – Pero no es mi lugar; ese está en Ponyville, con mi familia y con mis amigos. Simplemente no quise irme hasta estar segura de dejar este lugar en buenas manos, ¿y qué mejores que las de un miembro de mi familia?

– ¿Ósea que pudo haber sido cualquiera?

– Por supuesto que no quise decir es. Fuiste a la primera que consideré.

– No sé si creerte eso. –  Cherry Seed rio divertida. – Pero ya enserio, agradezco que me hayas recomendado para el trabajo. Te prometo que llevaré con orgullo el título de Capataz Apple.

– De eso no tengo ninguna duda.

Cuando el ocaso estaba terminando, ambas giraron sus caballos y empezaron a andar de regreso al pueblo.

– Estoy segura que la Abuela Smith y tus hermanos estarán felices e tenerte de regreso. – Comentó Cherry Seed luego de un rato de silencio. – Y tú debes estar emocionada de volver igual.

– Sí, claro que sí…

Su respuesta había quedo algo entrecortada al final. ¿Por qué?, ¿acaso no estaba realmente emocionada de volver a Ponyville? Pero claro que lo estaba. Deseaba con ansías volver a verlos a todos, volver con su familia, volver a Sweet Apple Acres, volver a ver a Twilight, Fluttershy, Pinkie, Rarity, y a… a…

El rostro de Applejack se ruborizó un poco al recordar a cierta persona en especial que volvería a ver muy pronto, sin lugar a poder evitarlo. No es que deseara evitarlo… ¿O sí quería? No, claro que no… ¿O sí? Applejack hubiera pensado que tres meses deberían de ser más que suficiente para aclarar esas dudas que tenía… Pero no. De hecho, procuraba casi siempre, un poco consciente un poco inconscientemente, de no pensar en ello; y cuando lo hacía, esos pensamientos sólo provocaban más confusión…

– ¿Te encuentras bien, prima? – Escuchó que Cherry Seed le preguntaba, extrañada por el hecho que se hubiera quedado tan callada de pronto.

– ¡¿Eh?! ¡Claro que sí! – Respondió apresurada. – Estoy… Muy… Bien… ¡Démonos prisa!

De la nada, hizo que Apple Storm comenzará a ir con más velocidad, alejándose un poco de Cherry Seed, quien confundida, y algo asustada por el cambio tan brusco en la actitud de su prima, comenzó a correr detrás de ella.

– – – –

Para cuando ambas volvieron al rancho, el sol ya se estaba terminando de poner, y la gente poco a poco terminaba sus deberes del día y se preparaban para cenar. Luego de desensillar los caballos y llevarlos al establo, Applejack y Cherry Seed, en compañía aún de Winona, se dirigieron al comedor. Apenas habían entrado, cuando una de las trabajadoras llamó la atención de la joven de piel anaranjada.

– Hey, Capataz Apple. – La escuchó decir a lo lejos mientras agitaba su mano. – Bueno, no la nueva Capataz Apple, sino la antigua Capataz Apple…

– Saben, para efectos prácticos será mejor que me llamen Applejack de ahora en adelante. – Comentó divertida, y se acercó a la mujer que llamaba. – ¿Qué ocurre?, ¿se te ofrecía algo, dulzura?

– A mí no, pero Miss Cherry Jubilee la estaba buscando. Dijo que estaría en su despacho, que pasara allá en cuanto pudiera.

– ¿A mí? – Se viró hacia Cherry Seed unos momentos y luego de nuevo hacia la mujer. – ¿Dijo si me quería ver sólo a mí, o a mí y a Cherry Seed?

La trabajadora se encogió de hombros.

– No estoy segura. Preguntó sólo por usted.

– Tal vez se quiere despedir de ti en privado, prima. – Señaló Cherry Seed. – Vamos, ve. Yo aprovecharé para ir conociendo a aquellos que no me presentaste todavía.

– De acuerdo, no tardo. Winona, quédate aquí con Cherry Seed, ¿de acuerdo?

Winona respondió con un simple ladrido, y de inmediato se quedó sentada a lado de las botas de Cherry Seed. Applejack entonces se dirigió al despacho de Miss Cherry Jubilee.

El despacho se encontraba en el edificio principal, el primero que se veía si uno entraba por el portón de Cherry Hill Ranch. Estaba en el segundo piso, tras una puerta de caoba sin ningún tipo de inscripción en ella. Ya casi todos estaban en el comedor, por lo que el edificio estaba casi vacío, a excepción de algunos empleados revisando algo de papeleo. Applejack subió las escaleras y caminó hacia el despacho. No se oía ningún ruido de adentro. Tocó la puerta con sus nudillos, y a los pocos segundos hubo una respuesta.

– Adelanteee. – Escuchó que canturreaba la melodiosa voz de Miss Cherry.

Applejack abrió ligeramente la puerta y se asomó hacia adentro. Miss Cherry estaba sentada detrás de su escritorio, aparentemente leyendo y firmando algunos papeles; traía unos anteojos alargados de arco rojo, que casi nunca usaba más que cuando estaba en su oficina.

– Buenas tardes, Miss Cherry Jubilee. – Saludó Applejack casi susurrando. – ¿La importunó? Me dijeron que me estaba buscando.

– Claro que no, querida. – Saludó con energía la mujer de cabello rojo. Se retiró sus anteojos y la volteó a ver con una gran sonrisa. – Pasa y siéntate, vamos. ¿Cómo te fue en el recorrido?

Applejack obedeció y pasó a la oficina, cerrando la puerta detrás de ella. Caminó hacia el escritorio, y se sentó en una de las sillas delante de éste.

– Perfecto, Cherry Seed ya se familiarizó con casi todo lo importante. – Le informó mientras se sentaba. – Y ya está más que dispuesta para empezar a trabajar.

– Me alegra escuchar eso. – Asintió Miss Cherry sin borrar su sonrisa. – Entonces, mañana es el gran día; de vuelta a la tierra que te vio nacer, ¿no? ¿Emocionada?

No hacía mucho que le acababan de hacer la misma pregunta, y su estado mental no había diferido mucho de ese entonces. Intentó disimular lo más posible que algo le incomodaba, pero hasta ella se daba cuenta de que no hacía un buen trabajo al respecto.

– Sí, algo así… Digo, claro que  sí. Muy… Emocionada…

– No lo pareces. ¿Qué ocurre?

Una risilla nerviosa se escapó de los labios de Applejack.

– No es nada, enserio. Sólo… Bueno, es un asunto personal…

– Oh, esos me gustan.

Miss Cherry se paró de su silla y rodeó el escritorio, hasta sentarse en la orilla de éste, justo frente a Applejack, en un intento de verla de más cerca.

– Cuéntame, querida. – Le indicó, y entonces se cruzó de piernas. – Oficialmente ya no soy tu jefa, así que me lo puedes contar de amiga a amiga.

¿Contarle su “problema personal” a Miss Cherry Jubilee? Eso definitivamente no era… tan mala idea, de hecho. Durante esos tres meses, le había dado vuelta tras vuelta a ese asunto ella sola. Mas, por obvias razones, jamás pudo comentar sus preocupaciones con otra persona, y tal vez eso era lo que necesitaba realmente: la perspectiva y la opinión de alguien ajeno. Y de todas las personas en Dodge Junction, a la que más le tenía confianza y a la que sentía que podía hablarle con más libertad, era Miss Cherry Jubilee, quien ya se había ganado su respeto desde prácticamente el primer día que la conoció. ¿Podría ella ayudarla a poner algo de luz en lo que debía hacer al volver a Ponyville?

– Si se lo digo… ¿Promete que no se lo dirá a nadie?

– ¿Por quién me tomas, querida? Miss Cherry Jubilee no es ninguna chismosa.

Terminada esa frase, le guiñó el ojo de forma coqueta. Lo de que no era ninguna chismosa no le constaba del todo. Pero sí sabía que era alguien en quien podía confiar, y que de alguna u otra forma siempre parecía saber qué decir. Siguió dudándolo por un par de minutos más, pero al final decidió arriesgarse. Suspiró con fuerza, se sentó derecha con sus manos sobre sus muslos, y tomó valor…

– Lo que pasa es que… Cuando mis amigas vinieron hace unos meses… – Se quedó callada unos momentos. – Bueno, la verdad es que quedaron algunos temas pendientes que posiblemente se tendrán que retomar cuando vuelva a Ponyville… Y eso me tiene un poco incomoda…

– ¿Qué clase de temas pendientes?

– Bueno, jeje… – Comenzó a reír de manera nerviosa, aunque uso toda su fuerza de voluntad para normalizarse lo antes posible. – Digámoslo así… ¿A usted alguna vez se le han… declarado…?

Miss Cherry inclinó su cabeza ligeramente hacia un lado con incertidumbre, aunque su sonrisa seguía más que presenta en sus labios.

– ¿Amorosamente dices? Oh, sí, muchas veces. Y apuesto a que una chica tan linda como tú igual, ¿no?

– No… tantas. Y bueno… ¿Usted alguna vez se ha quedado preguntado… qué es lo que siente exactamente por esa persona que se le declara… Y no ha sabido qué responderle en el momento?

Escuchó en ese momento cómo ahogaba una pequeña risilla.

– Lo siento. – Dijo Miss Cherry apresurada, y luego se aclaró su garganta un poco. – Tu asunto personal, es un asunto de amoríos, ¿eh?

– ¡Yo no dije eso! – Exclamó Applejack alarmada, casi parándose de su silla.

– ¿No lo es?

– ¡No! Bueno… Sí… ¡Algo así!

Creía que sería más sencillo hablar de eso… ¿A quién engañaba?, en realidad sabía que iba a ser incluso más difícil.

– Es sólo que… – Seguía balbuceando, dando algunas vueltas más al asunto. – Me refiero a que… ¿Alguna vez ha dudado el si le gusta o no alguien? O si es sólo una amiga… ¡Digo! Amigo… – Esa última corrección volvió a ser algo exaltada. – ¿Puede volverse algo más? ¿O acaso se estarían confundiendo los sentimientos o algo así? Eso puede pasar, ¿no? ¿Y si esa persona de la que crees enamorarte es totalmente distinta del tipo de persona de la que siempre creíste que te enamorarías? Como si fuera un tipo de chocolate distinto al que siempre has comido… O esperabas comer algún día quizás… Aunque si lo pienso con cuidado de cierta forma no es un chocolate tan distinto al que me había imaginado, sólo que viene en una diferente e inesperada presentación. Y además es un chocolate demasiado conocido, y que siempre ha estado ahí, pero que jamás me hubiera imaginado siquiera en probar… ¿Qué tal si lo pruebo y no me sabe bien?, ¿o si lo pruebo y me gusta demasiado? No sé cuál de las dos me dé más miedo…

Sólo logró guardar silencio hasta que Miss Cherry extendió su mano hacia ella, y pegó su dedo índice contra sus labios, obligándola a callar.

– Tranquila, querida. – Murmuró divertida mientras seguía sosteniendo su dedo contra ella. – Te ves como si te fueras a desmayar…

Sólo hasta que ella hizo ese comentario, Applejack se volvió consciente del sudor que recorría su frente, y de lo acaloradas que se sentían sus mejillas. Aparentemente había pasado estrepitosamente de no poder decir nada, a soltar todo lo que le fuera posible de golpe. Miss Cherry retiró su dedo de sus labios, y se apoyó hacia atrás en el escritorio.

– Buen, dejémonos ya de juegos y hablemos con las cartas en la mesa. – Le dijo de pronto, aunque Applejack no entendió en un inicio a qué se refería. – Sé muy bien que toda esta plática de chocolates y confesiones tiene que ver contigo y esa amiga cabello de arcoíris tuya. ¿O acaso me equivoco?

Los ojos de Applejack se abrieron de par en par, y su boca se abrió tanto que su quijada casi tocó el suelo.

– ¡¿Qué?! – Exclamó sorprendida, parándose de su silla de un salto. – ¡¿C… Cómo lo sabe?!

Miss Cherry comenzó a reír a todo pulmón, la misma risilla que anteriormente había intentado ahogar y disimular, pero que ahora dejaba salir con todas sus fuerzas.

– Ay, querida. – Murmuraba mientras se secaba unas cuantas lágrimas que salían de sus ojos debido a su risa. – ¿Qué cómo lo sé? En primera, tengo dos ojitos muy observadores. En el corto tiempo que estuvieron aquí noté que tú y tus amigas se llevan realmente bien. Pero con ella en especial es un tanto distinto, ¿o no? Lo noté desde la primera vez que la vi.

– Me estaba golpeando en el momento en que usted la conoció…

– Por eso mismo lo digo.

La ceja derecha de Applejack se arqueó con intriga. Empezaba a pensar que su concepto de romance, podía diferir mucho del de los demás.

Miss Cherry prosiguió.

– Y en segunda… Bueno, si te soy sincera, la verdad es que alrededor de quince personas las vieron besarse en la cafetería el último día que estuvieron aquí. Y antes de eso otras diez personas las vieron pelearse en media plaza, e incluso oyeron como ella terminó gritándote que le gustabas. Y en un pueblo pequeño como éste, pues… los chismes se esparcen rápido.

De nuevo la quijada de Applejack volvió a abrirse tanto que pensó que se le zafaría. Su rostro se puso totalmente rojo como tomate, y no pudo contener los deseos de tomar su sombrero y esconder su cara detrás de éste. En retrospectiva, debió de haberlo supuesto. Sin embargo, con todo lo ocurrido, y con tanto que pensar, jamás se detuvo a reparar que habían dado todo un espectáculo, tanto la plaza como en la cafetería, y que obviamente la gente terminaría hablando sin remedio de todo eso.

– ¿Me quiere decir que todo el mundo estuvo todo este tiempo hablando de mí a mis espaldas y yo ni en cuenta?

– Siempre es así, querida. El más afectado de un chisme, siempre es el último en enterarse.

Applejack no sabía cómo sentirse con todo eso. En su mente quería guardar todo ese asunto en privado, pero ahora resultaba que todo Dodge Junction estaba enterado de ello, y quien sabe cuántos más ya lo sabían en Ponyville, considerando que también lo sabían Fluttershy y Twilight Sparkle; sobre todo le preocupaba Twilight Sparkle, que parecía perder el control cuando de secretos se trataba.

– ¡Espere! – Exclamó apurada, quitándose el sombrero de la cara, para poder verla directamente. – ¿Está diciendo que usted ha sabido todo este tiempo sobre esto? ¿Desde el inicio?

– Claro que sí. ¿Por qué crees que quería que vinieras? Supuse que ocuparías hablar con alguien de esto, y no es algo que puedas hablar con cualquiera, ni siquiera tu abuela o tus hermanos. Esperé estos tres meses a que vinieras a hablar conmigo, pero ya mañana te vas, así que tuve darte un empujoncito.

¿Era enserio eso? Applejack comenzaba a pensar que la que menos tenía control de su vida en ese punto, era ella misma.

– ¿Pero todo esto a usted… no le parece…? Bueno, usted sabe… ¿Raro?

– ¿Raro? ¡Ja! – Miss Cherry soltó una fuerte carcajada al aire. – Se ve que no conoces a los hombres con los que he salido, esos sí que fueron raros. Pero no, querida. No debes dejar que pequeñeces como esas te perturben. Cuando te enamoras, te enamoras y punto.

– Yo no dije que estuviera enamorada. Sólo hablaba metafóricamente.

– ¿De chocolates que te encantan pero no eran como los que buscabas?

Se avergonzó un poco al escuchar su propia metáfora en labios de alguien más. En realidad no lo había pensado bien, sólo dijo lo primero que se le había ocurrido.

– ¿Por qué no me das más detalles sobre lo que te molesta exactamente? Tal vez te pueda ser de ayuda.



– Está bien… Pero es algo complicado. Lo que pasa es que yo jamás vi o pensé en Rainbow Dash… Mi amiga de cabello arcoíris… Nunca la vi como algo más que una buena amiga. Bueno, es la amiga que conozco de más tiempo, y siempre nos llevamos muy bien porque tenemos algunos gustos similares y somos… Algo más honestas con nuestro trato mutuo, pero sólo eso. Cuando ella estuvo aquí hace meses, hizo… Hizo algo que me enojó mucho. Y entre una cosa y otra me confesó que yo… que yo le gustaba, al parecer desde hace mucho. Eso me confundió, y creo que me confunde incluso hasta el día de hoy. Ni siquiera me imaginé que Rainbow Dash pudiera sentir algo como eso…

– ¿Por qué lo dices?

– Todos siempre la hemos considerado un poco… Egocéntrica. Sólo un poco. Siempre pensé que si terminaba por gustarle un chico… O bueno, una chica al parecer, tendría que ser alguien realmente súper fantástico y súper hábil, y más allá de cualquier perspectiva.

– En otras palabras, alguien muy especial, ¿no? Bueno, creo que eso encaja a la perfección contigo, querida Applejack.

– ¿Qué? Cla… ¡Claro que no! – Desvió entonces su rostro apenado hacia otro lado. – ¿Por qué todo el mundo insiste en hacerme halagos sin motivo últimamente?

Miss Cherry omitió ese último comentario, y siguió de lleno en el tema para que no se desviaran.

– Pero aún no comprendo, ¿qué es lo que te molesta realmente? ¿Qué tu amiga te haya dicho que le gustas?

– Sí… Bueno, no… En realidad no es tanto eso…

No, era tanto el hecho de que Rainbow Dash le hubiera dicho lo que le dijo, o hubiera hecho lo que había hecho. Todo eso la había sorprendido o incluso asustado en un inicio. Sin embargo, ya lo había digerido en su momento, y hasta llegado a aceptar. Lo que realmente le preocupaba, no tenía que ver con lo Rainbow Dash había hecho, sino más bien con lo que ella misma había hecho… O no hecho.

– Antes de que se fuera, Rainbow Dash estaba muy preocupada sobre qué pensaría yo de ella a partir de todo lo ocurrido. Me dijo que le dijera que no sentía nada por ella, y que quería seguir siendo su amiga, y sólo eso… Y así podíamos olvidar lo sucedido, y seguir como siempre habíamos estado. Ella estaba muy interesada en que se lo dijera antes de irse, para estar tranquila. Y en verdad pensé en hacerlo, pensé en decirle exactamente eso, pero… Cuando abrí mi boca, nada salió… Cómo si…

– ¿No quisieras decirle eso?

Applejack asintió lentamente con su cabeza. Esa era la verdad, la verdad que se había guardado durante todos esos meses. No era que no quisiera decirle a Rainbow Dash que no sentía lo mismo que ella y que quería seguir siendo su amiga. En realidad, se trataba de algo más, algo mucho más complicado…

– Tal vez simplemente no querías lastimarla, ¿lo has pensado? – Señaló Miss Cherry con normalidad.

– Sí lo pensé… Pero no, no fue eso. Ella me dijo que estaría bien con eso, que lo único que quería era que no dejáramos de ser amigas, y sentí que lo decía enserio.

– ¿Entonces porque crees que pasó lo que pasó?

– Ese es el problema… No lo sé…

Y en verdad no lo sabía. No sabía qué sentía exactamente del hecho de que le gustara a Rainbow Dash. No sabía si en verdad podía, o quería olvidar que eso pasó. Y sobre todas las cosas, no sabía lo que sentía realmente por su amiga.

– Bueno, si me permites suponer, ¿no será que tú eres la que no estaría bien con que se quedaran sólo como amigas? – Comentó Miss Cherry, casi leyendo lo que Applejack pensaba en ese mismo instante. – Eso es lo que realmente te preocupa, ¿cierto? Por eso todas estas dudas. Temes que no le hayas podido decir eso, porque tal vez, aunque nunca habías pensando en tu amiga de esa forma, aunque nunca habías considerado esa posibilidad, luego de lo que pasó y que ella te lo confesara, has comenzando a preguntarte… “¿Y qué tal si…?” ¿O me equivoco?

Applajack bajó su cabeza, intentando ocultar la expresión apenada de su rostro, así como sus mejillas sonrosadas. Sus dedos se movían inquietos sobre sus muslos.

– Y si fuera así, y no estoy diciendo que se lo sea… – Volteó en ese momento a mirarla de reojo. – ¿Qué debería hacer?

– ¿Francamente? – Miss Cherry desdobló sus piernas, y volvió a doblarlas, ahora colocando la izquierda sobre la derecha. Guardó silencio por varios segundos, simplemente mirándola fijamente, hasta que de pronto se encogió de hombros. – No tengo ni la menor idea.

– ¡¿Qué?! Pero usted siempre sabe qué decir.

– ¿Esa es la impresión que doy? – Murmuró con tono burlón, alzando su mirada al techo con cierto orgullo. – Pues no es así, precisamente. No en este caso al menos. Para mí ese tipo de cosas siempre han sido muy fáciles. Si alguien se me declara y me gusta, lo dejó subirse un rato a mi montura. – La manera ligeramente provocativa en la que había pronunciado esas palabras, incomodo enormemente a la vaquera. Ella sin embargo no lo notó, o no le importó, y prosiguió con lo que decía. – Y si no me gusta, simplemente le pateo la cara. Sencillo, ¿no? Pero tu caso es algo menos sencillo, ya que no sabes si esa personita te gusta o no, ¿cierto? Sólo hasta que resuelvas esa duda, sabrás con seguridad qué hacer, y me temo que nadie puede ayudarte con eso.

Vaya, al final lo único que había obtenido de toda esa penosa charla, fue la respuesta obvia. Aun así, no había sido del todo un desperdicio. Solución obvia o no, ayudaba más de lo que creía el escucharlo decir a otra persona; una reafirmación para estar segura de qué era lo correcto. Sin embargo, aún estaba muy lejos de obtener la solución final de su predicamento.

Miss Cherry se bajó del escritorio de un salto, y con las manos se talló un poco sus pantalones.

– Lamento no poder serte de más ayuda, querida.

– No, está bien. – Agradeció Applejack, sonriéndole ampliamente. – Después de todo tiene razón. Es algo que debo de afrontar yo sola.

Miss Cherry le respondió su sonrisa del mismo modo. Sin ninguna advertencia, se le acercó, y se inclinó hacia Applejack, quien aún seguía sentada en la misma silla, y la rodeó con ambos brazos para darle un caluroso abrazo. Este simple acto, desconcertó un poco a la joven.

– Mucha suerte, Applejack. – Le susurró en voz baja, muy cerca de su oído. – Fue un placer tenerte en mi rancho. Si algún día te cansas de las manzanas, ya sabes a dónde venir.

Applejack poco a poco pareció recuperarse de la primera impresión, y entonces le devolvió el abrazo con suma delicadeza. De alguna u otra forma, Miss Cherry era una mujer que imponía mucha presencia, y tener ese tipo de contacto físico tan directo, intimidaba un poco.

– No creo que eso pase, pero gracias, Miss Cherry Jubilee.

Se quedaron así por largo rato, hasta que Miss Cherry al fin rompió el abrazo. Al separarse, se desvió a otro lado rápidamente, como no queriendo que Applejack viera directamente su rostro.

– Oh bueno, al menos prométeme que vendrás de visita, y que te veré intentándolo de nuevo en el próximo Gran Rodeo de Equestria. – Murmuró la mujer pelirroja, al tiempo que parecía limpiarse algo del rostro. – Te aseguro que esta vez que irá mucho mejor.

– Cuente con eso. – Le respondió al pararse de su silla. – Muchas gracias por todo. No sabe cuánto le agradezco todo lo que hizo por mí y todo lo que me enseñó…

– Anda, pequeña, no fue nada. – La interrumpió, dándole casi la espalda. – La verdad es que nunca se me han dado bien las despedidas. ¿Por qué no vas a comedor? Yo iré en un rato más.

– Sí, con su permiso.

Applejack obedeció, y de inmediato salió caminando por la puerta.

Era impresionante ver cómo alguien podía agarrarle cariño tan rápido a una persona. Vivió y conoció de cerca a Miss Cherry Jubilee por tres meses, incluso más de lo que llevaba de conocer a Twilight Sparkle y a Spike. En mucho antes de eso, se había acostumbrado bastante a tenerla ahí, como su jefa, pero también como consejera. En verdad la extrañaría, a ella y a todos los demás trabajadores. Extrañaría Cherry Hill Ranch, Dodge Junction… Pero era momento de volver a casa…

– – – –

Para cuando los primeros rayos del sol del día siguiente salieron, Applejack ya estaba más que lista. Tenía todas las cosas con las que había llegado el primer día, más las que había adquirido a lo largo de esos tres meses, empacadas y listas para ser transportadas a la estación. Algunas herramientas de trabajo y cosas de mayor volumen, decidió dejárselas a Cherry Seed, pero todo lo demás se iba con ella; eso incluía sus listones del rodeo, y por supuesto a Winona y a Apple Storm.

Algunos de los trabajadores pidieron algunas horas de la mañana para ir a despedirlos hasta la estación; incluso la propia Miss Cherry Jubilee se unió a la caravana. No sólo fueron gente del rancho, sino también personas del pueblo que había llegado a conocer y tratar en esos tres meses.

Como un dejavú de lo ocurrido en Ponyville cuando había partido rumbo a Canterlot, Miss Cherry, de una forma muy convincente y algo intimidante, convenció a los empleados del tren, para que dejaran ir a Apple Storm y a Winona en un privado con Applejack, algo que sus fieles amigos de seguro le agradecerían si pudieran hablar. Todos se quedaron en la estación hasta que el tren comenzó a andar, y luego la despidieron con gritos y ovaciones, mientras ella les regresaba cada uno desde su ventanilla. De nuevo, como una repetición de lo ocurrido aquel día hace tres meses, vio como la estación se alejaba, luego todo el pueblo, hasta que sólo quedaron amplia planicies, y un largo camino de vías.

Una vez que el viaje ya había oficialmente empezado, Applejack al fin tuvo la oportunidad de estar sola, y pensar. Sus intenciones eran pensar en varias cosas, pero una de ellas sobresaltaba de las demás, e irremediablemente les ganaba terreno. Apple Storm permanecía de pie en el pasillo del vagón, totalmente quieto e inexpresivo. Winona se encontraba en el asiento a su lado, con su cabeza y patas delanteras apoyadas contra sus piernas; ella le acariciaba con mucho cuidado su cabeza y sus orejas, mientras miraba el paisaje pasar por la ventana.

– Al fin nos vamos a casa, chicos. – Murmuraba la joven de cabellos rubios con cierta seriedad. – Estoy muy feliz de al fin poder volver a Ponyville, y ver de nuevo a la Apple Bloom, Big Macintosh, la Abuela Smith, Twilight y las demás… Pero enserio esperaba para estos momentos tener ya resuelto el asunto de Rainbow Dash…

Apoyó su cabeza por completo contra su respaldo, como señal de cansancio.

– ¿Creen que deba de decirle a Rainbow Dash que sigamos siendo amigas y ya? ¿Pero en verdad podré seguir siendo su amiga y fingir que nada de esto pasó? Algunos dirían que sería mejor alejarme, ¿no? ¡Pero de ninguna manera haré eso! Rainbow es mi mejor amiga. Además, y si… ¿Y si también me gusta? Pero no… No es posible, ¿cierto? Applejack y Rainbow, ella y yo… ¡Eso jamás podría ser! Aunque no es como si nadie nunca lo hubiera pensado… ¡Pero yo no…! Que yo recuerde…

Apple Storm soltó en ese momento un fuerte relincho.

– Oye, ese tono es totalmente innecesario. – Murmuró Applejack a modo de regaño, volteándose hacia él. – Aun suponiendo que las cosas sean así, yo no tengo tiempo para eso. De seguro habrá mucho trabajo atrasado en Sweet Apple Acres; dudo mucho que Apple Bloom haya podido darle por completo una mano a Big Macintosh. ¡Sí!, esa debe ser mi prioridad… No tengo tiempo para novios… O novias… ¡O lo que sea!

Ahora fue el turno de Winona, quien soltó un par de fuertes ladridos.

– ¿Tú también? ¿Pues de qué lado están ustedes dos?

No importaba lo que Winona o Apple Storm pensaban, o lo que Applejack creía que pensaban. Sino estaba segura realmente de nada, lo mejor era irse por lo único seguro: seguir siendo amiga de Rainbow de forma normal, como si nada hubiera ocurrido. La pregunta era… ¿Lograría hacerlo esta vez?

Cuando volvió a mirar por la ventana, algo en el horizonte llamó su atención. El cielo sobre ellos estaba totalmente azul y despejado en esos momentos, pero a lo lejos se veía una concentración oscura de nubes. Applejack abrió su ventanilla y sacó un poco su cabeza al exterior. Cerró los ojos, y aspiró con algo de fuerza el aire de afuera. Había un lejano, aunque presente, olor húmedo.

– Parece una tormenta. – Susurró en voz baja.

Estaba algo lejos por lo que no consideró que fuera algo de qué preocuparse. Aunque ese tipo de fenómenos tendían a volver algo impredecibles a veces.

– – – –

Era ya pasado el mediodía cuando el tren al fin llegó a su destino: la ciudad de Ponyville. Applejack se emocionó enormemente incluso cuando reconoció su amado pueblo a la distancia. Tres meses sonaba como muy poco tiempo, pero en verdad se había sentido como mucho más. Antes de ello, el mayor tiempo que había pasado fuera de Ponyville, había sido las semanas que había pasado con sus tíos en Manehattan. Extrañaba su casa, su cama, la comida de su abuela, las reacciones explosivas de Pinkie Pie, incluso los desplantes de Rarity. Realmente estaba feliz de estar en casa.

Al llegar al andén, Applejack fue la única en bajar del tren; claro, además de Apple Storm y Winona. Para su sorpresa, toda el área de abordaje estaba vacía… Confundida, Applejack inspeccionó todo el lugar de un lado hacia el otro. Fuera de la gente que trabajaba en la estación, o las personas del tren, no había ni un sola alma en ese lugar; no había ni rastro de su familia, o sus amigos, o de nadie más.

– No esperaba un desfile de bienvenida ni nada así, pero…

Applejack había dado por hecho que se encontraría con todos ahí reunidos, esperando su llegada. Le había enviado una postal a su abuela una semana atrás, avisándole el día y hora. ¿Sería que se les había olvidado?

Uno de los empleados se ofreció a llevar su equipaje, pero Applejack se negó. Caminó hacia el interior de la estación, y la encontró en un estado muy similar al andén: completamente vacía, y totalmente en silencio; tanto que el sonido de los cascos de Apple Storm contra el suelo resonaba con fuerza en el eco.

– O curiosamente este día absolutamente a nadie en el pueblo se le ofreció viajar, o algo muy extraño está pasando aquí, chicos…

Winona soltó un pequeño ladrillo como respuesta.

– Tú lo has dicho, chica.

Comenzaron a avanzar con mucha cautela hacia la salida principal de la estación. Se sentía como en una historia de terror, en la que en cualquier momento algún monstruo o lunático con cuchillo, le saldrá de atrás de alguna de las butacas para atacarla. Al menos era mediodía, y eso le quitaba un poco lo aterrador al asunto.

Abrió una de las dos grandes puertas de la estación con su hombro, y justo cuando lo hizo…

– ¡¡Sorpresa!! – Escuchó resonar como un gran estruendo que la tomó por sorpresa, tanto que sus maletas se le terminaron escapando de los brazos.

Serpentinas y globos de colores volaron por los aires justo frente a su rostro, y detrás de éstas miró una gran mancha de gente, moviéndose y saltando. Justo frente a la fachada de la estación, estaban literalmente reunida todas las personas de Ponyville, todas en tumulto frente al edificio, aplaudiendo y gritando, incluso algunos sonando cornetas. Había una gran pancarta colgada en lo alto con el mensaje:

BIENVENIDA A CASA, APPLEJACK

Applejack no pudo evitar sonreír. No era un desfile de bienvenida, pero se le acercaba.

– Cielos, sí que me tomaron por sorpresa. – Susurró algo conmovida por la sorpresa. – Por un momento pensé que se habían olvidado de que volvía hoy…

– ¡¿Cómo lo olvidaríamos?! – Escuchó que gritaba con fuerza la muy reconocible y enérgica voz de Pinkie Pie. Antes de que pudiera siquiera visualizar de dónde provenía, la joven de cabellos rosas se le había lanzado encima, atrapándola con fuerza en sus brazos. – ¡Te extrañamos tanto, Applejack! ¿Te acuerdas de mí? ¿Sabes mi nombre? Me llamo Pinkie Pie… Piiin…. Kiiiiie… Piiiiie….

– Por supuesto que te recuerdo, Pinkie. – Intentaba decirle algo con el poco aire que su fuerte abrazo la permitía, pero de seguro no alcanzaba a oírsele por completo.

– Pinkie Pie, por favor. – Intervino la voz de Rarity. – La vas a asfixiar y apenas lleva unos minutos devuelta.

Rarity, usando un vestido largo y ligero de tirantes, color blanco con dorado, se acercó con rapidez a su amiga rosada, para tomarla de los hombros y apartarla de Applejack.

– Gracias. – Agradeció la vaquera, inhalando una fuerte bocanada de aire.

– No hay de qué, querida.

Poco a poco, más personas se fueron acercando para saludar a la recién llegada, todos de menor o mayor medida felices de verla luego de tanto tiempo.

– ¡Applejack!, ¡¿me trajiste algún regalo?! – Exclamó Apple Bloom con energía, mientras la abrazaba.

– Traje mucha mermelada de cereza, si eso cuenta como regalo.

– ¡Mermelada de cereza!, ¡sí! – Se escuchó que Pinkie Pie gritaba de fondo ante la noticia.

La Abuela Smith se paró detrás de Apple Bloom, acompañada a su lado por Big Macintosh. Ambos miraban fijamente a su nieta y hermana respectivamente, como una amplia sonrisa de alegría en los labios.

– Ya era hora de que aparecieras, pequeña bribona. – Exclamó LalAbuela Smith con un tono juguetón. – Aún tengo muchos coscorrones que llevan tu nombre, por habernos dejado tanto tiempo…

Acercó en ese momento su mano hacia su cabeza, con la clara intención de golpeársela. Applejack, por mero instinto, retrocedió con todo y Apple Bloom, hasta que su espalda se encontró contra Apple Storm.

– ¡Abuela!, ya me diste demasiados hace dos meses cuando me fuiste a visitar. – Llevó en ese momento sus manos a su cabeza, agarrando con fuerza su sombrero. – Aún no me recupero de todos ellos…

Esta reacción hizo que brotara una gran carcajada entre las personas cercanas.

– Qué gusto nos da volver a verte, Applejack. – Escuchó que se acercaba en ese momento la voz de Twilight Sparkle, cargando en sus brazos a Spike. Igualmente Fluttershy se acercaba junto con ellos, unos pasos detrás.

– ¡Sí!, esto no era lo mismo sin ti. – Agregó con entusiasmo el dragón morado.

– Todos te extrañamos bastante, Applejack. – Mencionó Fluttershy inmediatamente después.

– Twilight, Fluttershy, Spike… Qué alegría me da de verlos a todos… – Unas cuantas lágrimas amenazaron con brotar de sus ojos, pero la vaquera se los talló rápidamente ante de que alguien se pudiera dar cuenta. – Gracias por venir a recibirme, chicas. Fue una suerte que en estos tres meses no se ocupara que usáramos los Elementos de la Harmonía, ¿verdad?

Ninguna de sus amigas respondió de inmediato a su comentario. En su lugar, Twilight, Rarity, Fluttershy y Pinkie, solo sonrieron nerviosas, y se miraron entre ellas en silencio.

– ¿Qué les pasa?

– Bueno, tal vez eso que dices no sea del todo así. – Comentó Twilight, casi murmurando.

– ¿Qué? – Applejack se veía realmente confundida por su extraña actitud. – ¿Ocurrió algo que no me dijeron?

– ¡Oh!, ¡te lo perdiste, hermana! – Escuchó que Apple Bloom gritaba con entusiasmo. – Mientras no estabas…

Antes de que pudiera decir algo más, Rarity se le abalanzó con rapidez, tapándole la boca con ambas manos.

– Eso no tiene importancia, luego te ponemos al día. – Señaló la joven de piel blanca, sin soltar en ningún momento a la pequeña. – Ahora hay una fiesta esperándonos, ¿o no?

– ¡Sí!, ¡fiesta de bienvenida! – Secundó Pinkie Pie, dando saltitos de alegría. – Ésta fiesta lleva tres meses de retraso, ¡tenemos que hacerla pero ya!

Sin darle tiempo a Applejack de preguntar más al respecto, y aparentemente esa era la idea, todas comenzaron a caminar.

– Oigan, ¡no eviten el tema! – Les exigió con fuerza, pero todas aparentaron no oírla. – ¿Qué fue lo que pasó…?

Una voz sonora entre la multitud la hizo distraerse un poco del asunto.

– ¡Applejack!

De entre la gente reunida frente a la estación, vio surgir a la inconfundible Derpy Hooves, una jovencita de piel gris, cabellos rubios claros, largos y sueltos hasta la cintura, y ojos dorados algo desorbitados. Usaba su uniforme azul marino de la guardia, con las hombreras, la falda y el casco acero, además de que en sus manos traía consigo una caja blanca, rodeada con un listón rojizo. La joven corría animada en su dirección, pero justo cuando estaba ya a la mitad del camino, pareció tropezarse con sus propios pies.

– ¡Aaaaah…! – Exclamó con fuerza al tiempo que se desplomaba a tierra, aterrizando con todo su cuerpo contra la caja que estaba cargando.

– Derpy, ¿te encuentras bien? – Preguntó Applejack preocupada, agachándose para ayudarla a pararse.

– Sí. – Una vez de pie, bajó su mirada con tristeza hacia la caja apachurrada a sus pies. – Te tenía un regalo, pero creo que lo rompí…

– Descuida, la intención es lo que cuenta. – Le respondió con un tono dulce, y se tomó la libertad de acomodarle sus hombreras y su casco.

Casi sin proponérselo, volteó a ver sobre el hombro de la guardia, más allá detrás de ella, hacia la gente, intentando ver en todo ese mar de caras una en específico, que no se había hecho mostrar hasta entonces.

– Oye, Derpy. ¿Acaso vienes sola? ¿No vienes con…?

Y entonces la escuchó…

– A un lado, ¡abran paso!

La reacción de Applejack fue tan agresiva que sin darse cuenta había hecho girar ciento ochenta grados el casco de Derpy, haciendo que la parte trasera de éste le cubriera la cara. Mientras la guardia daba algunos pasos en falsos hacia atrás y hacia un lado, agitando sus manos a tientas, Applejack miraba fijamente en la dirección en la que había oído ese grito.

No tardó mucho en dejarse notar esa melena de varios colores, asomándose por encima como la aleta de un tiburón. La gente comenzaba a hacerse a un lado para dejarla pasar; incluso Twilight, Rarity, Fluttershy, Pinkie, así como su abuela y sus hermanos, se hicieron a un lado, como queriendo dejar el camino totalmente despejado.

– ¡Ya!, ¡déjenme pasar o los arrestaré a todos!

Luego de al fin abrirse paso, al fin fue capaz de verla por completo, vestida con el mismo uniforme que Derpy, aunque con una banda dorada distintiva en su brazo izquierdo que mostraba su rango como Jefa de Guardia del Pueblo. Llevaba su casco bajó su brazo derecho, y una cara de pocos amigos. Miró sobre su hombro unos momentos, y luego se viró al frente. De seguro no esperaba en lo más mínimo que estaría a unos metros de ella, y justamente frente a frente, sin ninguna persona interponiéndose… Excepto Derpy que pasó frente a ellas una vez, mientras seguía forcejeando con su propio casco.

Ambas se miraron la una a la otra con una expresión de gran asombro. ¿Pero por qué? No era como si Applejack no esperaba verla ahí, o como si Rainbow Dash no hubiera ido precisamente a ese sitio porque sabía que llegaría ese día. No, no se trataba de eso, sino más bien del hecho de que ninguna había procesado por completo qué significaría realmente cuando volvieran a ver a la otra; ninguna hubiera sido capaz de predecir la reacción que ese sencillo e inofensivo cruce de miradas, tendría en ellas.

Luego de unos segundos sin reaccionar. Rainbow desvío su mirada apenada hacia otro lado.

– Hola… Applejack…

La vaquera se sobresaltó un poco al escucharla hablarle directamente. Sintió que sus mejillas se calentaban, y tuvo que igualmente voltearse hacia otro lado

– Hola… Rainbow… Dash…

CONTINUARÁ

Notas del Autor:

Hola de nuevo, cuánto tiempo sin seguirle a alguna de estas historias. ¿Qué les pareció el capítulo? Sobre Cherry Seed, al principio quise usar a alguno de los miembros reales de la familia Apple, pero ninguno me convenció del todo. Luego me crucé con el pony secundario Cherry Berry, pero tampoco me convenció. Pero mientras investigaba a ésta última, descubrí a una pony con la misma apariencia de Applejack, incluso con un sombrero vaquero, pero con los colores de Cherry Berry, que aparece fugazmente en Appleloosa en el episodio “Over a Barrel”. Muchos señalan que era de hecho Cherry Berry, sólo que por error tenía el diseño de Applejack, pero para efectos prácticos decidí tomarlo como un nuevo personaje, que es en quien está basada esta supuesta prima de Applejack, Cherry Seed. ¿Confuso?, espero que no.

Sobre lo que no le quisieron decir a Applejack que ocurrió mientras no estaba, eso me lo guardaré para otra historia, claro si surge la oportunidad y el tiempo de hacerla. Lo de Rainbow Dash siendo Jefa de Guardia en este mundo, ya lo había mencionado, aunque algo fugaz, en capítulos anteriores. Recuerden que si quieren saber más sobre los papeles que tienen cada una de las chicas en ese Universo Alterno y qué diferencias tiene con la serie original, pueden hacerlo leyendo la historia de Harmonía I: Solsticio de Verano, que ya he comenzado a publicar.

Pero bueno, el próximo ya será el último capítulo, al menos de esta historia, así que puede que sea algo más largo de lo común para poder cerrar bien todo este asunto. Espérenlo muy pronto, y recuerden dejarme sus comentarios. Aprovecho para promocionar que acabo de abrir una página de Facebook en la que podrán seguir mis publicaciones, así como actualizaciones ésta y de otras de mis historias y dibujos. Para los interesados, el link está en mi perfil. ¡Gracias por leer!

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Harmonía: Creí que no te Volvería a Ver. Tras haber ido a una competencia de Rodeo a Canterlot, Applejack envía una Postal a Ponyville en la que afirma que no volverá, lo que desconcierta a todos, en especial a Rainbow Dash, quién saldrá sin espera a su búsqueda junto con sus demás amigas, decidida a no volver sin ella.

+ «My Little Pony: Friendship is Magic» © Lauren Faust, Hasbro Inc., Hasbro Studios.

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