Fanfic Harmonia: Creí que no te Volvería a Ver – PARTE 7

3 de enero del 2017

Harmonia: Creí que no te Volvería a Ver - PARTE 7


WingzemonX

HARMONÍA

Creí que no te volvería a ver

PARTE 7

– ¿Te besó? – Exclamó Fluttershy, con expresión de profunda sorpresa ante lo que Applejack le acababa de contar. Ella se encontraba sentada en la cama plegable que habían colocado originalmente para Rainbow Dash, pero que por las circunstancias le tocaría usar a ella.

– ¡Sí!, ¡me besó! – Le respondió Applejack con ímpetu, estando sentada en su cama, aún vestida con su ropa de trabajo.

Lo ocurrido en el cuarto de la capataz de Cherry Hill Ranch, no había sido muy diferente a lo que ocurrió en la habitación que en esos momentos compartían Twilight Sparkle y Rainbow Dash. Cuando Fluttershy llegó al cuarto de Applejack, ésta aún no volvía, por lo que se tomó la libertad de instalarse. Applejack tardó más de lo que esperaba en llegar, tanto lo que incluso se tomó el tiempo suficiente para darse una ducha. Ya se había vestido, y se estaba secando el cabello, cuando al fin la puerta del cuarto se abrió, y su amiga apareció del otro lado. Al verla, Applejack pareció sorprendida, pero al parecer también aliviada; quizás por el hecho de que no era Rainbow Dash.

Fluttershy le explicó de manera rápida que Rainbow había ido a su cuarto, y había pedido cambiar, por alguna razón que no había explicado. Applejack no pareció muy sorprendida de ello. Fue obvio casi desde el inicio que, al igual que Rainbow, algo molestaba a Applejack. Se veía distraída, pensativa y algo a la defensiva. Ambas se veían normal cuando las dejaron, por lo que no era difícil suponer que, lo que sea que hubiera pasado, pasó en ese transcurso de tiempo en el que estuvieron solas. Fluttershy intentó convencer a Applejack de que le dijera exactamente qué le molestaba, pero ella se puso muy renuente a ello en un inicio. Sin embargo, entre su negatividad a hablar, se notaba que una parte de ella deseaba de hecho todo lo contrario. Por ello, se dio la libertad de insistir un poco, hasta que accedió.

Le dio un par de vueltas al asunto por unos minutos, pero al final tuvo que llegar al punto, un punto que, al igual que Twilight, Fluttershy jamás vio venir.

– ¿Pero estas segura que fue un beso… beso…?

Applejack se estiró hacia ella, colocando su rostro frente al suyo, y mirándola fijamente a los ojos. Fluttershy se hizo ligeramente hacia atrás, algo asustada por la repentina cercanía.

– Se me aproximó, juntó sus labios con los míos y se quedó así al menos un minuto o más.

– Suena como… un beso, beso…

– ¡Porque lo fue!

Applejack se volvió se separar y ahora se dejó caer de espaldas en su cama, y se cubrió su rostro con ambas manos. Murmuró algunas cosas en voz baja, que no le fueron del todo claras a su compañera.

– ¿Y qué pasó después?

– ¿Después? – La Vaquera retiró sus manos y entonces centró su vista en el techo sobre ella. – Nada. Yo no sabía ni qué hacer, y me quedé congelada. Ella se separó, se puso de pie, se despidió y se fue, así como así.

– ¿Y no le dijiste nada?

– ¡¿Qué le iba a decir?! – Murmuró al volverse a sentar rápidamente en la cama. – ¡Ni siquiera entiendo que rayos fue lo que pasó! ¿Por… Porqué hizo eso?

Fluttershy, dudosa, se encogió de hombros.

– No lo sé. Tal vez es sólo un malentendido.

– ¿Cómo podría ser esto un malentendido? Ella me besó.

– Bueno… Quizás… Te quería dar un beso en la mejilla, y entonces te volteaste y te lo dio en los labios por accidente.

– ¿Rainbow Dash dándome un beso en la mejilla? Ja. – Hizo un gesto de risa incrédula. – Eso es ridículo.

– ¿Más que el que te diera un beso en los labios?

Apple Jack abrió la boca para decir algo, pero calló incluso antes de intentarlo. Sí, ciertamente hasta hace un par de horas atrás, ambas posibilidades hubieran parecido ridículas. Pero ahora no estaba segura de absolutamente nada, excepto de una cosa: no había sido un accidente. Lo había estado meditando durante largo tiempo, estando sentada bajo el árbol luego de que Rainbow Dash se fue. Estaban frente a frente, e intencionalmente ella se hizo hacia el frente y se dirigió directo a sus labios sin dudarlo. Se quedó pegada a ella por largo rato, y al separarse no negó nada ni intentó disculparse. Por más que lo pensaba e intentaba encontrarle alguna excusa o explicación posible, todo la llevaba a lo obvio: Rainbow Dash la había besado, no más, no menos.

– ¿Por qué no hablas con ella directamente y aclaran todo esto? – Escuchó que Fluttershy le sugería.

La joven de piel naranja dio un profundo suspiro de cansancio.

– No… No estoy muy segura de que quiera hacerlo. ¿Por qué no mejor la evito hasta que regresen a Ponyville? Tal vez se le olvide para cuando la vea de nuevo, ¿no?

– No creo que sea algo fácil de olvidar. Y tampoco creo que sea lo mejor… Si quieres mi consejo, será mejor que lo aclares con ella antes de que nos vayamos. Quién sabe, puede que tal vez le estés dando más importancia de la debida.

– Sí, quizás…

Tal vez era cierto, y todo tenía una explicación razonable. Tal vez todo fue originado por la sidra, y no debía de darle tanto peso a lo sucedido. El día anterior se acababan de golpear la una a la otra y no había habido problema, ¿por qué habría de ser un simple beso algo diferente?

– Hazme un favor, Fluttershy. No les digas a las demás lo que hablamos, ¿sí?

– Mi boca está cerrada. – Hizo en ese momento el ademan de que cerraba su boca con llave.

Applejack se recostó sin siquiera cambiarse de ropa o darse un baño, y cerró los ojos. Había sido un día realmente agotador en más de una forma, y su final no había hecho más que empeorarlo. Ahora sólo quería dormir, y preocuparse por todo eso el día siguiente.

– – – –

A pesar de haber arribado a su cuarto relativamente tarde, Applejack no se despertó ni un minuto más tarde de lo que su horario Vaquero le mandaba; por ende, Fluttershy también se vio forzada a despertarse casi con los primeros rayos del sol. Ambas fueron las primeras de sus amigas en estar listas y llegar al comedor para el desayuno. Poco a poco el lugar se fue llenando de los trabajadores de la plantación, que tomaban sus asientos, a la espera de que las cocineras empezaran a servir la comida. Ese delicioso aroma que inundaba todo el comedor y acariciaba sus narices, sólo podía ser una cosa: panques calientes con mantequilla. Ese sólo aroma fue suficiente para que Fluttershy pudiera deshacerse de su pesado sueño y lograra despertar por completo, incluido su estómago.

Unos quince minutos después de haberse sentado, vieron a Twilight entrando por la puerta, cargando su libro bajo el brazo derecho. Fluttershy agitó su mano para que las viera y se les aproximara. Aún en la distancia, ambas pudieron notar que al ver a Applejack, la expresión de su rostro se tensó enormemente.

– Hola, buenos días. – Saludó la joven de cabello azul, con un ligero rasgo de risa nerviosa en su tono. – Fluttershy, Applejack…

– Buenos días. – Regresó Applejack el saludo, no muy animada.

– Buenos días, Twilight. – Agregó Fluttershy. – ¿Dónde está Rainbow Dash?

– ¿Rainbow Dash? ¡¿Por qué me preguntas a mí sobre Rainbow Dash?! – Respondió apresurada, y aparentemente algo sobresaltada. – ¡Yo no sé nada de Rainbow Dash!, ¡yo no sé nada sobre Rainbow Dash que no quiera decir! ¿Quién dijo lo contrario?, yo no.

– Tranquila, Twilight. – Le susurró la joven de piel amarilla, alzando sus manos. – Sólo te pregunté dónde estaba, por que… Tú dormiste con ella anoche…

– Oh… – Twilight pareció en ese momento reaccionar de su exabrupto. – No se había despertado cuando salí de la habitación. Sí… Ah, qué calor hace…

Rápidamente se sentó al otro lado de la mesa frente a Fluttershy, y ocultó su rostro detrás de su libro. Fluttershy volteó a ver de reojo a Applejack, y ésta hizo lo mismo casi al mismo tiempo. Sus solas expresiones reflejaron de inmediato lo que pensaban: Twilight sabía del beso. Muy seguramente Rainbow Dash se lo había dicho. Fluttershy esperaba que eso molestara a su amiga, pues ayer le había dado a entender que no quería que nadie se enterara. Sin embargo, no pareció reaccionar, ni bien ni mal al respecto.

No mucho rato después, Pinkie Pie entró al comedor dando un par de saltos con energía, siendo seguida por Rarity, que muy por el contrario entró prácticamente arrastrando los pies.

– ¡Buenos días a todas! – Pronunció con fuerza, llamando de inmediato la atención de sus amigas, y de paso de todos los demás en el comedor.

– Buenos días… – Repitió un poco después Rarity, ni cerca un tercio de lo animada que se encontraba su compañera.

Pinkie Pie se veía alegre y despierta como siempre. Rarity por otro lado, se veía cansada, con dos grandes ojeras oscuras decorando sus ojos, apenas disimuladas con algo de maquillaje. Su cabello parecía menos elaborado que de costumbre, arreglado un poco a las prisas.

– Oh… Buenos días, Pinkie Pie… Rairty. – Pronunció Fluttershy con algo de duda, mientras veía a su amiga de piel blanca sentarse a lado de Twilight. – ¿Cómo… durmieron…?

– ¿Dormir? Ja… Ja… Ja… – Una pequeña risa, casi nerviosa, escapó de los labios de Rarity. – ¿Dormir dijiste? ¿Oíste eso, Pinkie Pie? Fluttershy pregunta que si cómo dormimos… ja.. ja.. ¡Ja!

Tras su último “ja”, dejó caer su cabeza al frente, pegando su frente contra la mesa, y quedándose en esa posición.

– De hecho pasamos casi toda la noche despiertas, ¡como una verdadera pijamada! – Explicó Pinkie Pie muy contenta, sentándose a lado de Rarity. – Lo mejor es que al fin decidimos el nombre perfecto para la chimichanga con cerezas.

– Oh, ¿de verdad? – Preguntó Fluttershy, con un cierto sincero interés. – ¿Y cuál fue?

– Cerezanga… – Pronunció en voz baja Rarity sin separar aún su cara de la mesa.

– ¡Correcto!, ¡Cerezanga! – Agregó Pinkie Pie. – Applejack tenía razón, suena mucho mejor y es fácil de pronunciar. Además termina en “anga”,  eso lo hace más pegajosa, ¿no creen? Cuando volvamos a Ponyville, le diré a la Señora Cake que intentemos prepararlas para venderlas. Ya hasta les hice una canción. Escuchen…

Pinkie Pie tomó una profunda bocanada de aire, con la clara intención de cantar. Sin embargo, antes de que siquiera lo intentara, Rarity pareció revivir, y rápidamente dirigió sus dos manos hacia la boca de la joven rosada.

– Pinkie Pie, querida… – Murmuró entre dientes, con un ligero movimiento incómodo en su párpado derecho. – Enserio, enserio te agradecería con todo mi corazón… Si no vuelves a cantar esa canción en mi presencia en lo que me reste de vida… ¿Está bien…?

Aún con las manos de Rarity en su boca, Pinkie asintió con su cabeza. Fue hasta entonces que la diseñadora se atrevió a retirar sus manos y volver a sentarse bien en su silla.

– Que espero no sea mucho, si no puedo quitarme estas ojeras con mi próxima siesta de belleza. – Comentó por último, mientras sacaba su espejo de bolsillo y se revisaba sus ojos en él.

Las meseras comenzaron a servir en cada mesa, al menos tres platos grandes con una torre de panqueques en cada uno, además de jarras de leche y jugo, mantequilla, mermelada, y algo de fruta, sobre todo cerezas. Los panques humeaban de lo caliente que estaban, y se veían realmente deliciosos; todo se veía así. Las cinco chicas de Ponyville comenzaron a servirse cada una su propia ración de panqués en sus platos. Y entonces…

– ¡Rainbow Dash! – Escucharon que Pinkie Pie gritaba con fuerza. – Ven rápido, los panqués se enfrían.

Applejack, Fluttershy, y Twilight Sparkles, alzaron sus miradas al mismo tiempo hacia Pinkie al escucharla gritar eso. La joven miraba hacia la puerta y agitaba una mano para que la viera. Sólo Fluttershy y Twilight voltearon hacia la puerta para ver a quien saludaba; Applejack, se quedó quieta, temerosa de ver sobre su hombro.

Luego de tomarse su tiempo para aparecer en escena, Rainbow Dash estaba ahora de pie en la puerta del comedor, con su cabello arcoíris algo desalineado, al igual que sus ropas que eran las mismas del día anterior, y ciertamente las mismas con las que había dormido. Miró desde su posición la mesa en la que se encontraban sus amigas, la cual fue rápidamente reconocida por los gritos y saltos de Pinkie Pie.

Pareció dudar unos momentos, pero al final tomó valentía y comenzó a avanzar con pasos lentos hacia la mesa. Sin embargo, cuando ya estaba por llega, se detuvo de golpe al darse cuenta que, el único lugar libre en la mesa cerca de sus amigas, estaba justo… A lado de Applejack. Tragó saliva nerviosa, mirando la silla vacía a lado de la capataz, quien seguía sin la menor intención de querer voltearla a ver. Twilight y el resto, por otro lado, la miraban fijamente, curiosas de saber qué haría. Al final, en lugar de sentarse a lado de Applejack, rodeó la mesa con pasos apresurados, hacia Pinkie Pie.

– Pinkie Pie, dame tu asiento. – Le susurró muy, muy despacio, como intentando evitar que las otras oyeran.

– ¿Por qué? ¿No te quieres sentar con Applejack? – Respondió Pinkie Pie con un tono alto, nada similar al de Rainbow, lo cual la puso más nerviosa de lo que ya estaba.

– ¡No digas tonterías! Sólo… – Buscó rápidamente en su alrededor algo que le diera una excusa. – Quiero sentarme cerca de la mantequilla, ¿de acuerdo? Me encanta la… mantequilla.

– Pero podría pasártela si te sientas allá sin problema, tontita.

– ¡Sólo dame tu asiento y no hagas más preguntas!

Sin estar abierta a más negociación, Rainbow tomó a Pinkie Pie de los costados, la alzó y, literalmente, la lanzó con fuerza hacia el otro lado de la mesa en dirección a la silla vacía a lado de Applejack.

– ¡Ah! – Exclamó Pinkie con fuerza, mientras volaba por los aires. Cayó de sentón en la silla, la cual se balanceó hacia atrás, hacia un lado y hacia el otro, en cada movimiento amenazando con caerse. Pero al final se quedó quieta en su lugar. Cualquiera se hubiera enojado de tal tacto, pero Pinkie Pie no parecía tan afectada. – Está bien, si tanto lo deseas. – Y sin más, comenzó a servirse de nuevo Panqués, ahora en su nuevo plato.

El resto de las chicas reaccionó de formas diferentes. Rarity miró toda la escena totalmente confundida, pues no entendía en lo más mínimo qué acababa de pasar. Twilight miró todo más nerviosa que confundida, y prefirió centrar su atención en los panqués y fingir que no vio nada. La actitud de Fluttershy fue muy similar a la de Twilight; igualmente decidió concentrarse más en su plato, y no dar opinión, ni de palabra, ni de reacción.

Applejack… Bueno, Applejack era un poco más complicada. Parecía intentar en efecto, no poner atención, fingir que pensaba en otra cosa, pero le era casi imposible. Cuando Rainbow Dash rodeó la mesa, no pudo evitar seguirla de reojo en su camino. Cuando Pinkie Pie gritó a todo pulmón preguntándole si no quería sentarse a su lado, ella tomó su sombrero de la orilla y se lo bajó un poco, intentando ocultar su rostro. ¿Qué ocultaba en realidad?, no lo sabía con exactitud, sólo que no deseaba que nadie la viera. Por último, cuando Pinkie Pie cayó de manera tan agresiva justo a su lado, no pudo evitar sobresaltarse un poco, y hacerse hacia atrás.

Luego, de manera casi inconsciente, se volteó al frente, justo cuando Rainbow Dash se sentaba en su silla… Las miradas de ambas se cruzaron, y ambas se quedaron paralizadas en la posición en la que se encontraban en ese momento; Rainbow Dash estaba a mitad de camino de sentarse. Ese incomodo momento duró un poco más de cinco segundos, después de los cuales ambas se voltearon hacia otro lado al mismo tiempo, y Rainbow Dash terminó de acomodarse en su silla.

Un silencio incomodo se apoderó de la mesa en esos momentos. Nadie decía nada, ni hacía otra cosa que no fuera comer de su respectivo plato. La única que parecía realmente consciente de ello, era Rarity, quien miraba al resto de sus compañeras con confusión.

– Oye Rainbow. – Pronunció Pinkie Pie luego de un rato, rompiendo el silencio. – Cuando me levantaste, ¿pudiste hacerlo como siempre? He comido tantos postres de cereza en este viaje, que siento que gané algo de peso…

Rainbow parecía no haber escuchado su pregunta, o si lo hizo, no pareció querer responderla en un inicio. Como fuera, antes de que la chica de piel azul pudiera decir algo, alguien más se le adelantó de golpe.

– ¡¿Beso?!, ¡¿Cuál beso?! – Escucharon todas que Twilight Sparkles gritaba de golpe, casi ahogándose con el pedazo de panqué que tenía en su boca en esos momentos. Todas voltearon a verla fijamente. – ¡¿Quién dijo algo sobre un beso?! ¡Yo no dije nada sobre un beso!

– Yo tampoco. – Respondió Pinkie Pie con tranquilidad. – Dije “peso”, no “beso”

– Ah… Claro, sí… Correcto… Peso… A eso me refería…

Apenada de nuevo por su reacción tan abrupta, comenzó a comer con rapidez de su plato sin mirar a sus amigas. Rainbow Dash, por reflejo, chocó su mano contra su frente con frustración.

– ¿Y a ti qué te ocurre, cariño? – Le preguntó Rarity a Twilight directamente, de forma casi acusadora.

– ¿A mí? – Exclamó la Hechicera de la misma forma alarmada y nerviosa que antes. – Nada, no me pasa nada, ¡Claro que no! No hay nada raro aquí, todo está bien, todo es normal, todo es perfecto. No hay nada diferente ni singular, ¡¿Cierto Rainbow Dash?!

Si inclinó por el frente de Rarity, intentando extender su rostro hacia Rainbow.

– Ah… – Balbuceó Rainbow dudosa, pero de inmediato Twilight la cortó, continuando hablando.

– Ahí está, dijo que no. Ay, miren, jarabe…

Y de nuevo volvió a enfocarse en su plato, bañando los panqués en jarabe, dejando a Rarity con más preguntas que antes.

– ¿Por qué siento que me estoy perdiendo de algo? – Comentó Rarity con molestia.

– Es curioso, yo siempre me siento así. – Agregó Pinkie Pie, señalándola con su tenedor.

De nuevo permanecieron comiendo en silencio por un largo rato más. Prácticamente ya habían terminado todas, cuando Miss Cherry Jubilee entró al comedor con paso firme, y se dirigió derecho a su mesa.

– Buenos días, señoritas. – Las saludó con entusiasmo, parándose detrás de Applejack y Fluttershy. – ¿Durmieron bien?

– Buenos días, Miss Cherry Jubilee. – Saludó Fluttershy, volteándola a ver sobre su hombro. – Dormimos… Creo que bien…

Volteó a ver de reojo a sus demás amigas; ninguna tenía cara de haber dormido bien, de hecho, ni siquiera ella.

– Me alegra escuchar eso. Apropósito, fui a revisar unos pendientes al pueblo, y me tomé la libertad de pasar a la estación. Me temo que el único tren que pasa por Ponyville del día de hoy, saldrá hasta las cinco y media de la tarde. Lo más temprano que eso es uno a Canterlot a las doce, y otro a la una.

– No se hubiera molestado, Miss Cherry. – Comentó Twilight con gratitud.

– No es ninguna molestia, chiquillas. Bueno, si me disculpan, iré por un plato de panqués que me estoy muriendo de hambre.

Sin más, se dirigió caminando hacia la cocina.

– ¿Y qué tren tomaremos? – Cuestionó Pinkie Pie al momento justo en el que terminaba su último plato, aparentemente ya satisfecha.

– Si salimos de aquí hasta las cinco y media, llegaremos a Ponyville ya de noche. – Masculló Rarity un poco inconforme.

– Pero igual aunque tomáramos el de las doce, tendríamos que bajar y volver a abordar en Canterlot. – Señaló Twilight Sparkle.

– ¿Pero quedarnos aquí hasta tan tarde? – Se metió Rainbow Dash rápidamente. – ¿No creen que sería mejor irnos… Lo antes posible?

– ¿Tienes prisa por irte, Rainbow Dash? – Le cuestionó Pinkie Pie con inocencia.

– ¡No!, claro que no, ¡no se trata de eso!

– Porque ya que no vamos a ver a Applejack en mucho tiempo, si nos quedamos hasta las cinco podemos pasar más tiempo con ella, ¿no sería eso súper genial?

Pinkie rodeó en ese momento a Applejack, y la abrazó con fuerza contra ella. La joven rubia se veía algo aturdida por el abrazo tan repentino.

– Ah, eso… En verdad sería grandioso… – Murmuró en voz baja, aunque no del todo muy convencida. – Pero lamentablemente, mi turno comienza en unos minutos, y…

– Tonterías, cariño. – Escucharon como pronunciaba Miss Cherry Jubilee, que pasaba detrás de ellas con su plato de panqués en las manos. – Puedes tomarte el día para pasar tiempo con tus amigas antes de que se vayan, con confianza.

– ¿Tomarme el día?, ¿está segura? – Cuestionó Applejack, intentando verla sobre su hombro mientras Pinkie Pie aún la abrazaba. – Éste es apenas mi tercer día de trabajo, ¿qué clase de ejemplo estaré dando…?

– Deja que yo me preocupe de los malos ejemplos, ¿quieres? – Con una mano le bajó el sombrero a la cara de manera juguetona, y entonces siguió caminando hacia su mesa. – Tú ve y pasa tiempo con tus amigas.

– Usted es una jefa grandiosa, Miss Cherry. – Pronunció Pinkie con entusiasmo. – Me encantaría poder trabajar para usted.

– Le diré a los Cakes que dijiste eso. – Agregó Rarity, un poco en broma, un poco enserio.

Entonces estaba decidido: esperarían el tren de las cinco y media directo a Ponyville, decisión que, al parecer, no le causaba la misma emoción a todas. Pinkie Pie obviamente estaba feliz, Rarity en parte también; no le agradaba la idea de volver tan tarde a casa, pero igual no había muchas otras alternativas, así que lo mejor era ver el lado positivo del asunto. Twilight parecía debatirse internamente si quedarse más tiempo sería buena o mala idea, y Fluttershy por su lado, permanecía seria, sin expresar claramente que sentía.

Quienes realmente parecían nada contentas con la situación, eran Applejack y Rainbow Dash. De las dos, Applejack era tal vez la que se sentía un poco más confundida. Debería de sentirse feliz de poder estar más tiempo con sus amigas antes de irse, pero en lugar de eso sólo podía pensar en que tendría que pasar toda la tarde cerca de Rainbow Dash, y eso la hacía querer de alguna forma que se fueran de una vez a Ponyville; y eso la hacía sentirse aún más molesta con su amiga de piel azul.

– ¿A dónde vamos primero? – Cuestionó Pinkie Pie al resto, cuando caminaban hacia afuera del comedor las seis juntas. – ¿Paseamos por la plantación? Oh, ya sé. ¿Vamos a la plaza principal? ¿O quizás a comer algo?

– Acabamos de desayunar, Pinkie. – Señaló Twilight.

– ¡Lo tengo!, ¿montamos a caballo?

– ¿Segura? – Le preguntó Rarity. – La última vez no salió muy bien.

– La práctica hace al maestro, ¿o no? Apuesto a que Applejack terminaba con su caballo desbocándose y apunto de estrellarse contra un tren las primeras veces que montó.

– En realidad no… – Fue la respuesta corta por parte de Applejack.

Applejack caminaba al frente a lado de Pinkie Pie, y en un intento de al parecer mantener la mayor distancia entre ambas, Rainbow caminaba lo más atrás posible del grupo. Fluttershy había estado observando a sus amigas durante toda esa mañana, desde el momento en el que Rainbow entró al comedor, y era más que claro que ninguna estaba bien con lo ocurrido. Eso era justamente lo que le preocupaba desde que Applejack se lo contó, que esa situación se fuera a hacer más y más grande, y terminara fracturando su amistad.

De manera regular, no acostumbraba a meterse en los problemas de los demás de esa forma, pero en esa ocasión sentía la necesidad de hacer algo al respecto. Pero no podría hacerlo sola.

– Twilight. – Pronunció en voz baja para llamar la atención de su amiga. Cuando ella la volteó a ver, dejó de avanzar con las demás. – ¿Puedo hablar contigo un segundo?

– Claro. – Le respondió la Hechicera, deteniéndose también. – Adelántense, las alcanzamos en un instante.

Tanto Applejack como Rainbow, parecieron ponerse nerviosas ante tal petición, pero ambas parecían tener miedo de hacer o decir algo al respecto, por lo que no lo hicieron. Ambas, junto con Rarity y Pinkie Pie, siguieron caminando hacia la salida del rancho.

– ¿Qué sucede Fluttershy?

Fluttershy se quedó viendo a sus demás amigas, hasta que se aseguró que todas ya habían tomado bastante distancia.

– Yo… Necesito hablar contigo… – Le dijo casi en susurros. – Es sobre el beso de Applejack y Rainbow Dash…

Twilight abrió de par en par sus ojos, y rápidamente retrocedió con pasos torpes, y se cubrió al frente con sus brazos de manera defensiva.

– ¡¿El beso?! – Exclamó con fuerza sin poder evitarlo. – ¡¿Cómo sabes del beso?! ¡Ah!, es decir… ¿Beso?, ¿qué beso? Yo no sé nada sobre un beso…

– Twilight…

– ¡Ay!, ¡¿a quién engaño?! – El libro que traía consigo cayó al suelo en esos momentos. Tomó su cabeza con ambas manos y empezó a menearla de un lado a otro. – Lo supiste desde el momento en que entre al comedor, ¿verdad? ¿Fue por cómo me comporté? Lo sabía, sabía que no podía guardarlo de manera efectiva. Pinkie Pie tenía razón, Soy… La peor… Guardiana… de Secretos… ¡Del Mundo!

La última parte literalmente la había gritado al aire, no muy fuerte, pero lo suficiente para que algunos de los trabajadores que salían el comedor, la voltearan a ver confundidos.

– Tranquila, Twilight. – Le respondió Fluttershy, colocando una mano en su hombro. – En realidad fue Applejack la que me contó del beso, anoche.

Esa revelación fue como una roca pesada contra la cabeza de Twilight. De nuevo había sobre reaccionado, por tercera vez en esa mañana. Se cubrió su rostro, apenada por lo que había hecho.

– Soy pésima en esto…

– Es que eres una persona muy honesta, Twilight. Pero eso no es nada malo.

Esperó unos minutos a que Twilight se tranquilizara y pudiera hablar.

– ¿Entonces Applejack te habló del beso?

– Sí, pero no me contó mucho. Está muy confundida por lo ocurrido, en especial porque no sabe por qué Rainbow Dash lo hizo…

– Ella lo hizo porque… – Antes de terminar su frase, sus manos parecieron cobrar vida propia y tapar su propia boca. – No… puedo decirlo…

– Descuida, lo entiendo. Lo que me preocupa es que Applejack no quiere hablar con Rainbow Dash al respecto y aclarar las cosas.

– Rainbow tampoco.

– Yo pienso que lo mejor serían que se sentarán a discutirlo… Pero no sé qué pienses tú al respecto. – Bajó en ese momento su mirada con algo de pena. – Tú normalmente eres la voz de la razón en este tipo de cosas.

– ¿Por qué todos me dicen lo mismo? – Murmuró con un poco de molestia, recordando lo que Rainbow le había dicho la noche anterior. – Yo también pienso que eso sería lo mejor. ¿Pero qué podemos hacer? No podemos simplemente empujarlas una contra la otra y obligarlas a hablar.

– De hecho… Tal vez sea eso justamente lo que necesitamos hacer.

Twilight arqueó una ceja, confundida por lo que acababa de escuchar. ¿Qué tenía Fluttershy en mente exactamente?

– – – –

Las seis amigas acordaron ir al pueblo, y ver qué había para entretenerse. Esos dos días, después de todo, no se habían dado el tiempo para conocer Dodge Junction como era debido; ahora podían hacerlo. La plaza principal se encontraba algo concurrida, con personas que salían de alguno de los establecimientos y entraban en otro. En su mayoría parecía haber restaurantes, y alguna que otra tienda, la estación de tren, una renta de diligencias y caballos, e incluso vendedores de globos y animales de peluche.

– Entonces, ¿a dónde quieren ir a matar el tiempo, chicas? – Preguntó Applejack. – No hay mucho que hacer realmente por aquí, sólo pasear y comer.

– De hecho, Rarity. – Se escuchó como Fluttershy comentaba, y al tiempo tomaba a Rarity de su brazo. – ¿Recuerdas esa Boutique que vimos cuando recién llegamos y que no pudiste ver?

Rarity volteó a verla de reojo un poco confundida por su repentina aproximación, aunque no tardó mucho en recordar a lo que se refería.

– Oh, es verdad, la había olvidado. – Miró a su alrededor, hasta que visualizó una tienda de colores blancos y rosados, con algunos maniquís con vestidos, colocados de pie frente a la fachada. – Sería una perfecta oportunidad para ir y echar un ojo, supongo.

Applejack, Pinkie Pie y Rainbow Dash parecieron estar evidentemente de acuerdo, o ninguna dio seña al menos de querer decir algo en contra. Sin embargo, Twilight Sparkle saltó de pronto al frente para intervenir.

– Pero chicas, ¿pasar toda la tarde en una Boutique? – Mencionó de pronto con un tono un tanto sobreactuado. – Eso de seguro no sería divertido para todas, ¿o sí?

– A mí no me molestaría. – Señaló Pinkie Pie con normalidad.

– ¿Segura, Pinkie Pie? – La rodeó entonces con su brazo de su cuello, atrayéndola hacia ella. – ¿no quisieras ir a… a…?

Twilight se puso a buscar rápidamente a su alrededor alguna opción que ofrecer, y ésta no tardó mucho en materializarse ante ella.

– ¡¿A probar alguna de esas palomitas artesanales de esa tienda de palomitas artesanales?!

Señaló entonces al frente, a una tienda de colores alegres, y un gran cartel sobre ella con los dibujos de palomitas saltando en todas direcciones.

– Uh, palomitas artesanales. – Mencionó Pinkie Pie con una amplia sonrisa. – Me encantan las cosas comestibles que llevan artesanal en su nombre. ¿Pero no dijiste que acabamos de desayunar como para comer algo más?

– Eso no importa, vayamos a probar algunas, ¿sí? – Insistió Twilight, tomándola de su mano.

– Ésta bien, podemos ir ahí si quieren. – Agregó Rarity, encogiéndose de hombros.

– Pero Rarity. – Intervino Fluttershy de nuevo, sin soltarla aún de su brazo. – Tú querías realmente ir a ver aquella Boutique.

– En realidad no me importa tanto…

– Tengo una idea, tú y yo podemos ir a la Boutique, y Twilight y Pinkie pueden ir a comer Palomitas. ¿Suena bien verdad?

– ¡Es perfecto! – Respondió Twilight rápidamente sin dar tiempo a nadie más de decir algo. – ¡Vamos, Pinkie!

– ¡Está bien! – Respondió Pinkie Pie, empezando a ser jalada por Twilight en dirección a la Tienda de Palomitas Artesanales.

– Y nosotras vamos por acá. – Agregó Fluttershy, jalando a Rarity por su parte hacia la Boutique.

– Supongo que sí… – Fue la respuesta de la Diseñadora, no del todo convencida de lo que hacía.

Durante toda esa extraña conversación y decisión de acciones, dos personas habían sido prácticamente ignoradas: Applejack y Rainbow Dash. Ambas chicas habían sido casi echas a un lado, y cada vez que alguna quería decir algo o intervenir, Fluttershy y Twilight se les adelantaban. Incluso al final, cuando el resto de sus amigas tomaron por dos caminos distintos, ninguna sabía hacia dónde dirigirse.

– Oigan, esperen. – Pronunció Rainbow Dash rápidamente mientras se estaban yendo.

– ¿Por qué deciden sin preguntarnos? – Agregó Applejack de la misma forma.

Pero sus palabras entraron en oídos sordos.



– ¡Vuelvan acá todas ustedes! – Exclamó Applejack con fuerza, pateando el suelo.

– ¡No se vayan así! – Le siguió Rainbow Dash.

En un abrir y cerrar de ojos, las cuatro se habían ido, dejando a ambas solas, paradas en la plaza principal, sin saber qué hacer.

– Maldición, Fluttershy… – Pronunció Applejack entre dientes.

– Maldición, Twilight… – Pronunció Rainbow Dash al mismo tiempo, y de la misma forma.

Ninguna de las dos tardó mucho en darse cuenta de lo que acababa de pasar realmente: se habían confabulado para dejarlas solas, y había funcionado. Cuando se les pasó el coraje inicial, fueron más conscientes de su verdadera situación. Casi como si se hubieran coordinado, ambas se voltearon lentamente hacia la otra, pero cuando sus ojos apenas y se encontraron unos segundos, de nuevo ambas se voltearon hacia otro lado lo más rápido posible; las mejillas de ambas se cubrieron de un distintivo sonroso.

Era una situación realmente incomoda de por sí el estar tan cerca una a la otra, como para que ahora las hubieran dejado solas.

– Yo… – Balbuceó Rainbow Dash, dudosa. – Creo que quiero palomitas…

– Ah, bien… – Respondió Applejack con nervios. – Yo tal vez vaya a ver la boutique…

– Grandioso… Entonces… Nos vemos…

Sin esperar más, Rainbow comenzó a avanzar hacia la Tienda de Palomitas Artesanales. Ya había suspirado aliviada, pensando que había salido bien librada de esa horrible situación, cuando de pronto se vio obligada a detenerse…

– Alto ahí, Rainbow Dash. – Escuchó que Applejack le decía con fuerza, y entonces colocaba su mano con firmeza sobre su hombro derecho.

La chica de cabellos arcoíris se quedó petrificada en su lugar ante este cambio tan repentino. Miraba fijamente hacia la dirección en la que iba, temerosa de voltearse y encontrarse de frente con los ojos fulminantes de su amiga.

Applejack había considerado más que buena idea lo de separarse cada quién por su lado, y no opuso ningún tipo de resistencia a ello. Sin embargo, justo cuando iba a dar su primer paso hacia la boutique a la que habían ido Rarity y Fluttershy, se detuvo en seco en su lugar. En una sola fracción de segundo, le dio toda una vuelta entera al tema. ¿Era eso lo que quería realmente? ¿Alejarse e ignorarlo? ¿Dejar que Rainbow Dash se fuera, sin exigirle una explicación sobre lo ocurrido? Lo que Fluttershy le había dicho, resonaba en su cabeza…

“No creo que sea algo fácil de olvidar. Y tampoco creo que sea lo mejor… Si quieres mi consejo, será mejor que lo aclares con ella antes de que nos vayamos. Quién sabe, puede que tal vez le estés dando más importancia de la debida.”

En definitivamente no podía dejar las cosas así; ella no era así. Jamás dejaba nada a medias, no dejaría ese trabajo como capataz cuando recién empezó, y tampoco dejaría ese tema simplemente por la paz, sólo porque era incómodo. Si dejaba que Rainbow Dash se fuera, todo es en su cabeza terminaría por hacerse más y más grande conforme pasaran las semanas, o meses, sin saber qué había ocurrido exactamente. Aunque no quisiera admitirlo, ella sabía que eso era lo mejor.

– Esto es ridículo. – Suspiró, retirando su mano de su hombro.

– ¿Qué… Cosa? – Le pregunto Rainbow Dash, volteándola a ver tímidamente sobre su hombro izquierdo.

– Tú sabes qué cosa. Me gusté o no me gusté, no podemos simplemente estarnos evitando toda la tarde sin hablar de lo que pasó.

– ¿Por qué no? Me voy en unas horas. Para cuando nos volvamos a ver de seguro ya lo habremos olvidado todo… ¿No?

La mirada de Applejack se endureció al escuchar tales palabras. Ella misma había dicho algo parecido la noche anterior, pero hasta ella misma sabía que eso era una tontería.

– ¡Yo no voy a olvidar esto ni en un millón de años! – Le gritó con fuerza, y con algo de enojo.

Parecía que diría algo más, pero se detuvo. Respiró con profundidad un par de veces, y entonces se tranquilizó.

– Bien, seamos maduras con esto, ¿sí? Somos adultas, además de muy buenas amigas. Podemos hablar de esto civilizadamente, ¿no?

– Correcto… Sí… Podemos… Podríamos… ¡Pero no quiero!

De la nada, ante los ojos incrédulos de la Vaquera, Rainbow Dash comenzó a correr despavorida. Applejack tardó apenas un segundo en reaccionar y entender lo que acababa de pasar. Sin embargo, una vez que lo hizo, todo su cuerpo se llenó de una enorme rabia, tal que sus ojos prácticamente se habían prendido en llamas.

– ¡¡No huyas maldita cobarde!!

Comenzó a correr con todas sus fuerzas detrás de ella. Ambas chicas comenzaron a moverse entre la multitud de gente que había en la plaza, esquivando a todos como les era posible, y sin querer tumbando a un par. Siempre habían sido muy parejas en varias competencias físicas que se habían impuesto a lo largo de los años, y el correr era una de ellas. La poca ventaja que había tenido con su arranque, se estaba esfumando, y Rainbow Dash sentía a su perseguidora mucho más cerca a cada segunda. Sólo le quedaba una opción.

Frenó de golpe unos momentos y agachó el cuerpo, dirigiendo sus manos a sus zapatos. Applejack identificó de inmediato lo que tenía pensado hacer: iba a activar su Elemento de la Harmonía para correr a súper velocidad; si hacía eso, no podría alcanzarla nunca.

– ¡No lo harás!

Aprovechando el impulso que llevaba, se le lanzó encima con fuerza para embestirla, lográndolo en el segundo antes de que pudiera activar sus patines. Ambas comenzaron a rodar por el suelo luego del golpe. Applejack la rodeó con fuerza del cuello con un brazo, apretándola contra ella, y con su mano libre intentaba sujetarle su brazo derecho. Rainbow Dash se agitaba con fuerza y violencia, intentando liberarse de esa molesta llave.

– ¡Dímelo de una vez! – Le gritó con fuerza la Vaquera mientras la sujetaba en el suelo. – ¡¿Porque hiciste eso?!

– ¡No lo haré!

– ¡Hazlo!

Entre los movimientos erráticos de Rainbow, y la obstines de Applejack por no dejarla ir, ambas se revolcaban en el polvo del suelo, y rodaban de un lado a otro obligando a las personas a tener que esquivarlas. Rainbow lograba zafarse de vez en cuando, pero de nuevo Applejack la volvía a sujetar. Todos los presentes las miraban atónitos, y asustados. Algunos se quedaron curiosos a ver, pero otros se habían ido a refugiar en el interior de alguna tienda.

Applejack logró pararse, y entonces tomar a su amiga y colocarla contra un poster para intentar someterla, algo que a Rainbow Dash no le causó nada de gracia.

– ¡No podrás obligarme! – Le gritó la chica de piel azul. – ¡Tendrás que matarme primero!

– ¡No me tientes que en estos momentos ganas no me faltan!

Rainbow logró separase del poster, lo suficiente para subir sus pies de un salto, pegarlos al poster, y entonces impulsarse con fuerza hacia atrás. Esto hizo que Applejack diera varios pasos en falso en retroceso con rapidez, hasta toparse con la fuente de la plaza principal, e irremediablemente cayendo de espaldas al agua, con todo y Rainbow Dash, salpicando en todos lados.

La primera en emerger del agua fue Rainbow, que toda empapada, pero libre, se apresuró a salir de la fuente, pero no se lo dejarían tan fácil.

– ¡Ni sueñes que te dejaré ir!

Applejack extendió su mano estando de rodillas en el piso de la fuente. La tomó del cuello de su camisa y la jaló con fuerza de regreso al agua. Intentó volver a someterla, aplicándole una llave con sus dos brazos y su pierna derecha.

– ¡Déjame ir! – Exclamaba Rainbow con enojo mientras se movía y se movía intentando zafarse.

– ¡No hasta que respondas mi pregunta!

– ¡¿Me creerías si te dijera que me tropecé?!

– ¡Estabas sentada, tonta!

No estaba segura de cómo lo había logrado, pero había podido doblar lo suficiente el cuerpo como para darle un puntapié en el trasero a Applejack con fuerza, provocando que su agarre se aflojara por una fracción de segundos, suficientes para liberarse, y salir de la fuente de un salto. Estaba libre, y de haber salido corriendo en esos momentos hubiera podido escapar, pero se detuvo sólo un instante intentando recuperar el aliento, y de nuevo esa fue su perdición, pues Applejack también salió de la fuente, saltando contra ella y volviéndola a tumbar al suelo.

– ¡Eso me dolió!

– ¡¿Y crees que lo que tú estás haciendo no me duele?!

Rainbow se giró en el suelo para poder estar boca arriba; Applejack estaba de espaldas en el piso, sujetando a su presa sobre ella. La tierra se pegaba más contra sus ropas mojadas, creando un poco de lodo.

– ¡Bien! ¡¿Y si te digo que te quería dar un beso en la mejilla pero te volteaste en el último momento?!

– ¡Puedes inventar algo mejor que eso!

– ¡Tal vez tomé tanto jugo de Cereza que me confundí y creí que eras Soarin de los Wonderbolts!

– ¡Rainbow Dash!

Applejack sintió entonces que Rainbow le mordía su mano derecha con fuerza de pronto.

– ¡Auh! – Exclamó con dolor, y se vio obligada a volver a soltarla. – ¡¿Qué acaso tienes cuatro años?!

– ¡Tú me obligaste!

De nuevo se había liberado, y ahora sí se dispuso a correr para crear la mayor distancia entre ambas y así poder activar su Elemento de la Harmonía. Por su parte, adolorida, sucia, pero aún muy molesta, Applejack se alzó un poco y volteó a ver a su amiga a lo lejos.

– ¡¿Así quieres jugar?!

En lugar de pararse para perseguirla, dirigió su mano derecha a su cinturón, del que colgaba su lazo. Rápidamente lo extendió, lo giró un par de veces sobre su cabeza para agarrar impulso y entonces lo arrojó al frente con rapidez. Ante los ojos de los espectadores, el lazo voló por los aires hacia Rainbow, y sin que ésta se diera cuenta la rodeó por el torso. Luego Applejack la jaló con todas sus fuerzas hacia atrás, y eso provocó que la chica cayera de sentón al suelo.

– ¡¿Pero qué…?! – Murmuró confundida, y entonces fue consciente del lazo que la rodeaba. –¡¿Me lazaste como a un novillo…?!

– ¡Tú me obligaste!

Rápidamente se le aproximó y cuando hacía el ademán de que se pondría de pie e intentaría desatarse, Applejack la tomó, sujetando al lazo con fuerza con una mano, y con la otra colocándola contra el suelo, en efecto, como a un novillo.

– ¡Ya no tienes a dónde huir!

– ¡¿Qué rayos quieres de mí?!

– ¡Quiero la verdad!

– ¡No puedes lidiar con la verdad!

– ¡Dímelo!, ¡dime por qué me besaste!

– ¡Está bien!, ¡Está bien!

De la nada, pegó sus manos contra el suelo y se impulsó con fuerza hacia arriba, para quitarse a Applejack de encima, la cual cayó hacia un costado. Rainbow, aún con el lazo alrededor de su cuerpo, se colocó de pronto sobre ella para someterla, y la tomó con fuerza de su camisa, alzándola un poco para poder encararla de frente.

– ¡¿Quieres saber la verdad?! ¡Ésta es la maldita verdad! – Le gritó con fuerza mientras la sujetaba. – ¡Lo hice porque me gustas!, ¡porque me gustas mucho!

– ¡Eso es…!

Applejack estaba más que dispuesta en dar una respuesta muy similar a las anteriores. Sin embargo, cuando su cerebro entendió el significado de lo que Rainbow acababa de decir, sus palabras se quedaron en su garganta, y no lograron salir. En su lugar, sus ojos se abrieron de par en par, y se quedó totalmente estupefacta, viendo fijamente a su amiga, que estaba sentada sobre sus piernas, sujetando su camisa, y mirándola fijamente con coraje mientras respiraba con agitación.

– ¿Qué…? – Murmuró luego de un rato. – ¿Qué acabas de decir…?

Rainbow la siguió sujetando unos instantes más, y luego la soltó al fin. Relajó sus brazos hacia los lados, y su respiración se normalizó un poco. Applejack pudo notar de inmediato como el rostro azul de su amiga prácticamente se tornaba rosado. Ella se volteó hacia otro lado, y lo volvió a decir.

– Dije que me gustas… Applejack… Me… Gus… tas…

Applejack se quedó tan, o quizás más impactada, de lo que había estado la noche anterior bajo aquel árbol…

CONTINUARÁ

En este capítulo hay una pequeña referencia a la historia “Celos, Mentiras y Romance” de straightball, que espero su autor no abandone y se anime a seguirla pronto.

¿Cómo están?, hacía rato que no publicaba, pero aprovechando las vacaciones me puse a escribir un poco. Me divertí mucho escribiendo este capítulo, sobre todo en la última parte.

En otro tema, quería hacerles otra pregunta, ¿conocen alguna otra página aparte de FanFiction.net en la que se pueda subir Fanfics de My Little Pony en español? Me encontré con FIMFiction.net hace poco, y me gustó mucho su diseño y su interfaz, además de la cantidad de lectores que tiene… Pero sólo acepta Fanfics en inglés. Aunque podría intentar traducir esta historia (y las demás que tengo en mente), creo que ese tiempo que invertiría en hacerlo, preferiría dedicarlo a mejor a seguir escribiendo. ¿Conocen alguna otra opción parecida o alguna en la que se pueda subir Fanfics en Español (y de este tipo de parejas) que sea concurrida actualmente? De antemano gracias por su  ayuda.

  Capítulo Anterior Capítulo Siguiente  

Harmonía: Creí que no te Volvería a Ver. Tras haber ido a una competencia de Rodeo a Canterlot, Applejack envía una Postal a Ponyville en la que afirma que no volverá, lo que desconcierta a todos, en especial a Rainbow Dash, quién saldrá sin espera a su búsqueda junto con sus demás amigas, decidida a no volver sin ella.

+ «My Little Pony: Friendship is Magic» © Lauren Faust, Hasbro Inc., Hasbro Studios.

Si te ha gustado mi trabajo y deseas ver más de él, puedes apoyarme invitándome un café. Será enormemente apreciado.

2 pensamientos en “Harmonia: Creí que no te Volvería a Ver – PARTE 7

  1. Pingback: Harmonia: Creí que no te Volvería a Ver – PARTE 8 – WingzemonX.net

  2. Pingback: Harmonia: Creí que no te Volvería a Ver – PARTE 6 – WingzemonX.net

Deja un comentario