Fanfic Harmonía I: Solsticio de Verano – Capítulo 06. Un Festival Inigualable

27 de diciembre del 2016

Harmonía I: Solsticio de Verano - Capítulo 06. Un Festival Inigualable


HARMONÍA I:
Solsticio de Verano

Por
WingzemonX

Capítulo 06
Un Festival Inigualable

Sin dar mayor explicación a lo que se refería, Twilight se puso de pie y se dirigió a la sección de geografía. Buscó de extremo a extremo un atlas de Equestria, pero ninguno le convencía; buscaba uno que fuera lo más grande posible.

– ¿Qué haces Twilight? – Le preguntó Spike desde el otro lado de la sección. – ¿Y a qué te refieres con que necesitamos pistas?

– Escucha, Spike. – Comenzó a explicarle sin romper su búsqueda. – He leído casi todos los libros a los que tengo acceso en este castillo, y jamás vi nada ni remotamente relacionado con este tema. Si Lady Celestia de alguna forma quiso ocultar la existencia de su hermana, lo más probable es que no encontremos nada más al respecto en este lugar. Pero si lo que dice este libro es cierto, debe haber algo que lo pruebe en algún otro sitio.

– Pero dijiste que eso pasó hace mil años.

– Lo sé, pero…

Y entonces lo encontró: Atlas Detallado de Equestria, Doceava Edición, un enorme libro de setenta por cincuenta centímetros, compuesto únicamente de mapas y más mapas; los más detallados y actualizados. Tomó el gran libro, abrazándolo contra su cuerpo, y entonces comenzó a caminar lentamente de regreso a la mesa, casi balanceándose de un lado a otro para no caerse. Spike terminó por ayudarla a llevarlo hasta su destino, y así nadie saliera lastimado.

Abrieron el Atlas a la mitad, y luego Twilight lo hojeó hasta que encontró un mapa de la Región Sur de Equestria que tenía marcadas las ciudades y pueblos. Tomó entonces el libro de La Historia de las Dos Reinas, y lo abrió en el mapa que estaba dibujado en las primeras páginas para empezar a comparar ambos.

– Según la historia y este mapa, Sunfallpolis, el lugar en el que se encontraba el Castillo de Celestia y Luna, estaba al sur de Canterlot. – Murmuraba mientras pasaba su vista de un mapa a otro, comparándolos lo más que la imagen borrosa del misterioso libo le permitía. Entonces, apuntó con su dedo un punto en específico del atlas al ya estar segura que era el que buscaba. – Justo… Aquí, sino me equivocó.

Spike, que se había subido a la mesa para poder ver mejor, estaba parado a lado del Atlas, y se inclinó un poco sobre éste para poder ver lo que Twilight señalaba.

– ¿Qué hay ahí?

– Aparentemente un Bosque llamado Everfree.

Twilight miró confundida el Atlas en el punto que había señalado, y luego volvió a ver el mapa del otro libro. Revisó un par de veces para asegurarse de que no se hubiera equivocado, pero no fue así. Estaba segura del lugar; las montañas, los ríos, la distancia, todo concordaba… O casi todo.

– Qué raro, en el mapa del libro ese Bosque no está. Y en el atlas no marca que exista ninguna ciudad ahí. – Recorrió entonces su dedo por el mapa, hacia su izquierda, hasta que éste salió del bosque y se encontró con la ciudad que se encontraba más próxima. – Excepto ésta justo al este del bosque. – Retiró su dedo y entonces leyó en voz baja el nombre de dicha ciudad. – Ponyville.

 – ¿Ponyville? – Repitió Spike con un tono jocoso, y luego comenzó a reír. Twilight lo volteó a ver con severidad por su reacción. – ¿Qué? Es un nombre chistoso. ¿Porque se llamara así? ¿Habrá muchos ponis?

– ¿Y eso que importa? Concéntrate, Spike.

– Lo siento, lo siento. Pero si no hay nada en los mapas modernos, ¿no sería sensato pensar que esa ciudad en realidad no existe?

– Tal vez no, o tal vez sí. Te sorprendería saber la cantidad de cosas ocultas que no estaban en los mapas hasta que alguien las encontró. Y si lo que dice este libro es cierto, Sunfallpolis y El Castillo de las Dos Reinas podrían seguir ahí, ocultos en el interior de este bosque, o al menos sus ruinas. Si es así, y esta supuesta Nightmare Moon es o fue real, debería haber algún tipo de pista o rastro de ella en ese lugar; una pintura, una estatua, o algo. Y si ella, la ciudad y el castillo son reales, entonces todo lo demás podría serlo igual.

Twilight se veía llena de ánimos y de emoción. Se paró derecha, y colocó sus manos en su cintura con decisión en su postura.

– Está claro lo que debemos hacer, Spike. – Comentó con entusiasmo, y entonces señaló al frente, como si señala justamente el sitio al que debían ir. – ¡Vamos al Bosque Everfree!

El plan era sencillo. Si todo lo que el libro decía era verdad, en ese bosque debería de existir una ciudad oculta y un castillo en ella. Si era así, y realmente fue el hogar de Celestia y su hermana Luna, entonces debía de haber algo en ese sitio que lo probara. Si no había ninguna ciudad, ningún castillo, ni nada que probara la existencia de Luna Ultimecia, entonces sencillamente el libro era falso, sólo una historia inventada. Pero, si por otro lado, encontraban justo lo que esperaban encontrar, entonces podría significar que todo lo que el libro les dijo era cierto, y tendrían fuertes bases para suponer que su teoría con respecto a las Criaturas de las Sombras, era real; de esa forma le sería mucho más fácil encarar a Celestia y a la Orden.

En efecto, sonaba sencillo. Pero no lo era tanto cómo podría parecer…

– ¿No estás olvidando algo importante, Twilight? – Le preguntó Spike con desanimo.

– ¿Qué cosa?

Cuando la hechicera volvió su mirada de nuevo hacia el dragón, éste sostenía con sus garras uno de los libros que le había traído, y lo extendía hacia ella. El libro se llamaba: “Festivales y Celebraciones de Equestria”. El sólo leer la palabra “festivales”, fue suficiente para que entendiera lo que le quería decir.

– Es verdad, el tonto festival. – Suspiró con molestia al recordar. Entre la búsqueda de información de las Criaturas de las Sombras, y el hallazgo de ese libro, simplemente se le había borrado por completo de la cabeza.

– No puedes irte, tienes que organizar el Festival del Solsticio de Verano. Fue una petición expresa de Lady Celestia y ella cuenta contigo. ¿Qué excusa le piensas dar para irte así como así?

Una excusa, ciertamente eso necesitaba. ¿Pero qué excusa podría darle? Después de todo, había recalcado bastante bien la parte de “no negociable” de todo ese asunto. Parecía realmente, pero realmente interesada en que organizara ese festival. Aunque en realidad no era el festival lo que le interesaba tanto, sino que socializara e hiciera amigos, lo cual en ese sitio le era algo prácticamente imposible; le sería más fácil hacerlo en cualquier otro lugar… ¿Cualquier otro lugar?

Twilight posó de nuevo su mirada en el atlas abierto sobre la mesa. Miró con detenimiento el punto en el que se supondría estaba esa supuesta ciudad, en ese bosque llamado Everfree. Y entonces se concentró en ese punto dibujado muy cerca de él, en ese pueblo a sus afueras… En Ponyville. Una sonrisa astuta se dibujó de pronto en sus labios.

– Sí, Lady Celestia me dijo que quería que organizara el Festival del Solsticio de Verano, ¿no? – Comenzó a murmurar, más al parecer como un pensamiento en voz alta. – Pero lo único que quiere realmente es que dejé los libros y comience a socializar un poco, ¿correcto?

– Eso creo. – Respondió Spike, algo dudoso.

– Entonces, ¿qué tal si organizó el Festival, pero no el de aquí?

– ¿Eh?

Spike arqueó una ceja confuso. No estaba seguro de querer saber dónde terminaría todo eso.

– – – –

Twilight Sparkle llegó puntualmente a su cita con Lady Celestia, al anochecer como se lo había pedido. La oficina de la Diosa se encontraba en el tercer piso de la Tierra Norte.  Era una amplia habitación de forma esférica, con una sola puerta de entrada, la cual nunca cerraba mientras estuviera ahí dentro, y un enorme ventanal que daba directo a los jardines, y por el que en esos momentos se veía un hermoso cielo estrellado. Se componía básicamente de un amplio escritorio de madera, detalladamente pulido y barnizado, una silla de respaldo alto y tapizado azul detrás del escritorio, y otras dos de diseño similar aunque algo más modesto al frente para quienes la visitaban. Tenía a los lados libreros llenos de pergaminos, la mayoría tratados y cartas. El único otro mobiliario adicional era un espejo de cuerpo completo de forma ovalada, y un hermoso marco morado con joyas incrustadas, y un lindo diseño; a Twilight ese espejo siempre le había parecido un poco fuera del lugar.

Cuando Twilight y Spike llegaron, Celestia estaba sentada en el escritorio, al parecer revisando algunos papeles. Dos guardias de armadura dorada y armados con lanzas la acompañaban, parados con firmeza a cada lado del escritorio; estaban tan quietos que casi parecían estatuas.

Tras oír lo que Twilight acababa de decirle, Celestia despegó sus ojos del pergamino que revisaba y los centró en su alumna, quien estaba de pie con firmeza frente a su escritorio, con Spike a su lado. La Reina parecía algo confusa, incluso dudosa de haber escuchado bien.

– ¿Ponyville? – Murmuró extrañada, repitiendo el nombre del pueblo que Twilight acababa de pronunciar.

– Si, así es. – Recalcó la estudiante, con un ligero tono nervioso, y una amplia sonrisa en el rostro, que no parecía del todo sincera. – Quería consultar con usted si sería posible que en lugar de que me asigne como organizadora del Festival de la Academia, pudiera organizar y participar en el Festival de Ponyville…

Celestia permaneció en silencio sin apartarle la mirada de encima. Conforme pasaban los segundos de silencio, Twilight se ponía más y más nerviosa.

El plan que le había contado a Spike consistía simplemente en pedirle a Lady Celestia que la dejara ser la organizadora del Festival del Solsticio de Verano como ella quería, pero en Ponyville, el pueblo que se encontraba a las afueras del Bosque Everfree. Pensó que si la intención en realidad era apartarla de los libros y que socializara, daría igual en dónde lo hiciera. Y así, si lograba convencerla de que la dejara ir a Ponyville, podría investigar en Bosque Everfree sin levantar tantas sospechas. Sencillo, excepto por la parte en la que debía convencerla de aceptarlo, la cual no había comenzado del todo bien.

Luego de un rato sin decir nada, Celestia bajó la pluma que sostenía en su mano y se dispuso a prestarle completa atención a su alumna.

– Tu petición me confunde un poco, Twilight. – Le indicó. – En efecto te pedí que tomaras el mando de los Preparativos del Festival del Solsticio de Verano; pero no pensé que mi petición diera a entender que estaba abierta en el tema del lugar.

– Sí, lo sé. – Respondió nerviosa; sus dedos jugaban por sí solos con los pliegues de su falda. – Sé que me dijo que era una misión no negociable… Pero al final de cuentas, la intención final de ésta es que me involucre en alguna actividad adicional a las escolares y al estudio, y comience a socializar un poco más… ¿No?

– En efecto, aunque mi idea original era que socializaras un poco más con los otros estudiantes.

– Bueno, socializar es socializar. – Una pequeña risilla se le escapó de los labios. Spike miró a otro lado, algo apenado. – En verdad quisiera poder hacerlo, su Excelencia. ¿No habría forma de que me lo permitiera? ¿De algún… modo…?

Celestia se recargó por completo contra el respaldo de su silla, y se cruzó de piernas. Escuchaba con interés todo lo que Twilight le decía, pero era difícil decir qué era lo que pensaba exactamente.

– ¿Estás segura que eso es lo que quieres? Organizar el festival de todo un pueblo entero es mucho más laborioso que organizar el de una escuela, incluso si se trata de uno pequeño como Ponyville.

– Lo sé. Pero usted me conoce, no le temo a los retos. Y si voy a hacer esto, ¡quiero hacerlo en grande!

– ¿Ah sí? – Cuestionó Spike dudoso, y de inmediato Twilight le picó la cabeza con su codo.

– Sí, por supuesto que sí.

– Entiendo. – Murmuró Celestia. – ¿Y puedo preguntar porque tanto interés en que precisamente sea el de Ponyville?

– Ah, bueno…

Twilight comenzó a balbucear dudosa de qué responderle. Miraba en todas direcciones, buscando algo que le diera alguna idea, pero ciertamente no corría con suerte.

– Es que…Yo… Pues… A mí…

– ¡Le gustan los ponis! – Comentó Spike apresurado.

– ¡Si! – Agregó Twilight por mero reflejo, pero luego se dio cuenta de lo que Spike realmente había dicho. – Digo, ¡no! Digo, no es que me gusten o no me gusten, eso no viene al caso. La verdad es que… Quiero ir a Ponyville porque… Porque…

Comenzó a pensar lo más rápido que su mente le permitía. ¿Cuál podría ser un buen motivo?, ¿o al menos uno que a Lady Celestia le pareciera lo suficientemente válido para una petición tan rara como esa…? Y entonces, al fin se le ocurrió.

Se paró derecha, sonrió  con más confianza, y entonces respondió.

– Quiero ir a Ponyville, porque tengo amigos ahí.

Tanto Spike como Celestia se sobresaltaron al escuchar tales palabras.

– ¿Los tienes? – Preguntaron los dos al mismo tiempo con la misma incredulidad en sus voces.

 – Sí, así es. – Reafirmó la joven de piel morada. – Tengo amigos en Ponyville que hace mucho no veo, y quisiera aprovechar esta oportunidad para ir de visita, verlos y pasar el festival con ellos… Y socializar con ellos, que es lo importante.

Era el motivo perfecto, ¿cómo no se le había ocurrido antes? A Lady Celestia le importaba mucho el tema de que tuviera amigos, por alguna razón; tanto que le asignó toda esa misión sólo por ello. Si le decía que tenía amigos ahí, de seguro accedería. Tenía que hacerlo… ¿O no?

Celestia la miraba fijamente con confusión en sus ojos.

– ¿Tienes amigos en Ponyville? – Le preguntó en voz baja, sin cambiar su expresión.

– Correcto, sí. – Respondió Twilight, intentando reflejar la mayor confianza posible.

– ¿Amigos de los cuales nunca me has hablado?

– Ah… Así es.

– ¿Ni siquiera esta mañana cuando justamente estábamos hablando de ese tema?

– Ah… – Twilight dudó unos instantes, y luego simplemente respondió. – Sí…

Sonrió ampliamente entonces de oreja a oreja, intentando aparentar inocencia, y Spike le acompañó en lo mismo.

Las cosas en verdad no pintaban del todo bien con su plan. La cara que Celestia tenía en esos momentos, no daba ningún indicio de que le estuviera creyendo lo que le decía. Pensó en un momento en retractarse, pero ya había llegado bastante lejos; a esas alturas, desmentirse sería casi un suicidio.

De pronto, Celestia descruzó las piernas, y se paró lentamente de su silla. Comenzó a caminar para rodear el escritorio, y uno de los guardias reaccionó, por primera vez en todo ese rato, haciéndose a un lado para abrirle paso. La Diosa caminó a paso lento hacia su alumna, con los tacones e sus botas de red resonando en el piso de mármol. Twilight se quedó quieta, intentando no intimidarse ante la inminente cercanía de su maestra… pero era algo casi imposible. Celestia se paró delante de ella, mirándola fijamente desde arriba; era ya de por sí varios centímetros más alta que ella, y sus tacones la hacían lucir aún más.

– ¿Hay algo que te esté molestando, Twilight? – Le preguntó, no con un tono agresivo ni molesto, pero tampoco del todo amable; era más bien un tono neutro. – ¿Algo que no me estés diciendo? Sabes qué puedes decime lo que sea…

Twilight se encontró entonces en una encrucijada. Celestia le daba la oportunidad de sincerarse. Podía decir la verdad, contarle lo que realmente ocurría, y ver qué pasaba. O podía quedarse firme en su historia hasta las últimas consecuencias… Y ver qué pasaba.

– No, no… Para nada. – Respondió, bajando su mirada al suelo con algo de miedo. – Si en verdad Su Excelencia desea que organice el Festival del Solsticio de Verano, enserio me gustaría que me permitiera hacerlo en Ponyville… Si es posible… Eso es todo…

De nuevo, hubo silencio, sólo silencio. Celestia permanecía de pie frente a ella, observándola con detenimiento; ni siquiera parecía parpadear. Pasaron los segundos, y luego los minutos, y la Reina seguía sin decir nada. El suspenso estaba matando a Twilight. ¿Qué era lo que su mentora estaba pensando?, ¿o qué era lo que esperaba? Si la seguía viendo por mucho rato más de esa forma, terminaría sin dudarlo por doblegarse, caer al suelo y confesarlo todo entre llantos. De hecho estaba a punto de hacerlo, cuando de pronto algo cambió…

El rostro tranquilo, casi frío de Celestia, cambió abruptamente y mostró de pronto una pequeña sonrisa, acompañada de una mirada mucho más amable.

– Muy bien. – Pronunció la mujer de vestido blanco en voz baja, y entonces comenzó a caminar de regreso a su escritorio.

Twilight estaba tan atónita por lo que acababa de oír, que ni siquiera fue capaz de procesarlo hasta que la Reina ya estaba sentada de nuevo en su silla.

– ¿Muy bien? – Repitió confundida.

– ¿Dijo muy bien? – Le siguió Spike casi en el mismo estado que su ama.

– Sí, muy bien.

¿Qué significaba eso? ¿Acaso eso quería decir que aceptaba su petición de dejarla ir a Ponyville? Ni Twilight ni Spike comprendían, y tenían miedo de siquiera mover un dedo y que eso perturbara de alguna forma el nuevo status quo en el que se había turnado la habitación.

Celestia por su parte, se veía mucho más calmada. Se acomodó en su silla, se pegó por completo al respaldo de ésta y carraspeó un poco para aclarar su garganta.

– Escribano, tome dictado por favor. – Pronunció de pronto con un tono elevado. Los guardias que estaban en el cuarto, se miraron el uno al otro confundidos.

– Ah, su escribano está de vacaciones, Majestad. – Le informó el guardia a su zurda. – Vuelve hasta después del festival.

Celestia, algo confusa, miró alrededor y entonces se dio cuenta de efectivamente como su guardia le indicaba, su escribano no estaba ahí presente como era costumbre.

– Oh, qué barbaridad, lo olvidé por completo. – Señaló divertida. Tomó entonces un rollo de pergamino en blanco, un tintero y una pluma, y se los extendió precisamente al guardia que le había informado de su error. – Bueno, sé amable y toma dictado por mí, ¿está bien?



El Guardia parecía un poco dudoso, pero era una orden de Lady Celestia después de todo; ¿cómo negarse? Tomó el papel y la pluma y se dispuso a obedecer. Celestia se volvió a acomodar en su silla, y entonces comenzó a dictar.

– Mi estimada Señora Brownie Mare, Alcaldesa de Ponyville. – Comenzó a pronunciar con un tono delicado, como si estuviera declarando una poesía. – Le mando mis más sinceros saludos. El motivo de esta carta, es para informarle que ha surgido un cambio de último momento en la celebración del Festival del Solsticio de Verano. He asignado a mi alumna protegida, Twilight Sparkle, para ir en mi representación a su ciudad, y encargarse de supervisar, organizar y ejecutar todos los preparativos referentes a dicho Festival…

– Ah, ¿dijo supervisar, organizar y qué más? – Interrumpió el Guardia algo nervioso, pues se veía que no estaba acostumbrado a esa labor.

– Ejecutar. – Le respondió Celestia sin perder su porte. – Todos los preparativos referentes a dicho Festival. Espero pueda contar con su apoyo para que lleve a cabo su trabajo sin ningún obstáculo ni contratiempo.

El rostro de Twilight se había iluminado en cuanto escuchó el mensaje que Celestia estaba pensando enviar, aparentemente a la Alcaldesa de Ponyville. Lo había conseguido, no sabía cómo pero lo había conseguido. Celestia había aceptado su petición de permitirle ir a Ponyville.

– ¡Gracias!, ¡Lady Celestia! – Agradeció la hechicera con energía, haciendo una profunda reverencia al frente. Sin embargo, su agradecimiento había sido prematuro…

Celestia continuó con su dictado de manera normal, como si no hubiera escuchado el comentario de su estudiante.

– El motivo por el cuál hago esto, es porque este año he decidido que asistiré durante los dos días del Festival del Solsticito, a su hermosa ciudad.

Tan rápido como todo el buen ánimo le había llegado a la joven Sparkle, así de rápido se disipó al escuchar esa última parte del mensaje. Lentamente alzó su mirada incrédula hacia su mentora, luego de haberle hecho esa reverencia. Tenía en el fondo la esperanza de haber escuchado mal.

– ¿Qué dijo…? – Susurró muy despacio, tanto que no estaba segura de haberlo dicho realmente.

– Una vez ahí, si no le es inconveniente a nadie, deseo personalmente presidir el Festival, así como la Ceremonia de los Primeros Rayos del Verano, ahí mismo, en Ponyville.

– ¡¿Qué dijo?! – Exclamó ahora mucho más fuerte que antes, prácticamente en forma de grito. Al hacerlo, el Guardia la volteó a ver un poco confundido.

– Sigue escribiendo, por favor. – Le indicó Celestia a su Guardia, de nuevo ignorando las reacciones de su alumna. – Twilight Sparkle estará en mi representación para asegurarse de que todo esté listo y acorde antes de mi llegada. Llegará a su ciudad mañana en la mañana. Espero esto no sea ningún problema para ustedes, en especial por lo abrupto del comunicado y la falta de anticipación. Espero igualmente que todos en su ciudad puedan darle una mano y sigan sus instrucciones al pie de la letra. Es una persona de toda mi confianza, que jamás me ha defraudado. Así que cuento con ella para que éste sea el mejor Festival del Solsticio de Verano en la historia de Ponyville.

¿El mejor Festival del Solsticio de Verano en la historia de Ponyville? No había dicho eso, no había forma de que realmente hubiera ordenado escribir eso en la carta que enviaría a la Alcaldesa de Ponyville, ¿o sí? Las piernas de Twilight temblaron un poco, y su cabeza empezó a dar vueltas.

– Firma, Celestia Ultimecia de Equestria, Diosa Protectora y Regente del Divino Reino Equestria. – Culminó la Reina con su dictado.

– Lady Celestia… – Susurró la joven de piel morada, dando un paso nervioso hacia su escritorio. – ¿Acaso dijo que…?

– Un segundo, Twilight. – Le interrumpió evitando que terminara de decir lo que quería. Tomó entonces otro pergamino en blanco y se lo extendió al mismo guardia. – Escribe ahora lo siguiente, por favor. – El guardia enrolló el primer pergamino bajo su brazo, y tomó el segundo para seguir escribiendo. – A todo mis amados súbditos de Equestria. Les informó que habrá un cambio en las Celebraciones del Festival del Solsticio de Verano de este año. En lugar de que presidir el Festival y su Ceremonia en el Castillo de Canterlot como es la costumbre, he decidido cambiar de lugar, y este año presidiré el Festival en el pueblo aledaño de Ponyville. Lamento las molestias que esto pueda causar en sus planes, si es que alguien tenía pensado venir a Canterlot durante esos días por mi presencia. Si ese fuera el caso, todos son más que bienvenidos para acompañarme durante los dos días del Festival en Ponyville, que les aseguró, será un Festival Inigualable, ya que mi alumna destacada, Twilight Sparkle…

– Ay no, ¿también pondrá mi nombre en ese mensaje? – Pronunció Twilight con debilidad.

– Será la encargada de su organización, y tengo completa fe en que hará un trabajo magnifico.

– Me estoy comenzando a sentir mal. – Twilight se hizo hacia atrás como si se fuera a desmayar, pero Spike rápidamente la empezó a sostener como le era posible para que no ocurriera.

– Firma, Celestia Ultimecia de Equestria, Diosa Protectora y Regente del Divino Reino Equestria. – Terminó así su segundo dictado, y entonces comenzó a hablar con su tono normal, para darle las siguientes indicaciones al guardia que había tomado dictado. – El primer mensaje debe de ser enviado de manera urgente a la Alcaldesa Mare en Ponyville; quiero que le llegue hoy mismo antes de la media noche. Al segundo se le debe de sacar varias copias, y debe ser leído mañana temprano en todas las plazas de las ciudades principales, y colgadas para que las personas lo vean. Todas las personas posibles.

– Ah… – El Guardia la miró confundido, pues en realidad no tenía ni la remota idea de qué debía hacer, y eso fue más que claro que la Diosa.

– Sólo dáselos a Nice Drew con estas instrucciones, y ella sabrá qué hacer.

– Enseguida.

El Guardia se hincó un instante en el piso para hacerle una reverencia, y después se paró y caminó apresurado hacia la puerta, aunque tuvo que sacarle la vuelta a una seminconsciente Twilight, a quien su dragón a duras penas lograba mantener lejos del piso.

– Ahora sí, ¿qué me decías, Twilight? – Preguntó Celestia con normalidad.

Al escucharla dirigirse de nuevo a ella, Twilight logró reaccionar, y rápidamente se incorporó de nuevo, haciendo que fuera de hecho Spike quien terminara en el piso al cambiar tan bruscamente de posición.

– ¡Su Excelencia! – Pronunció alarmada. – ¡¿De… De… De verdad va a… Presidir el Festival del Solsticio… En… Ponyville?!

– Por supuesto que sí. – Le respondió con la mayor calma del mundo. – Podré ser la Reina de Equestria, pero no puedo simplemente imponerle a la Alcaldesa Mare que acepte a una de mis alumnas como organizadora de su festival sin ningún tipo de justificación. ¿Y qué mejor que presentarte como mi persona de confianza para organizar el lugar en el que presidiré personalmente el Festival este año?

– Pero… Su Excelencia. Faltan sólo cinco días para el Solsticio, todos esperan que usted lo festeje aquí, en Canterlot.

– He pasado el Solsticio de Verano aquí en Canterlot al hilo y sin falta por los últimos… Noventa y cinco años quizás. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que lo hice en otro lugar. Será divertido variar, ¿no crees?

Twilight no podía creer lo que escuchaba. Tenía que ser una broma; no podía ser enserio lo que escuchaba. Comenzó a hiperventilar por unos segundos, pero luego contuvo la respiración y exhaló lentamente, intentando recuperar su calma. Celestia volvió su atención a los mismos papeles que estaba revisando desde un inicio.

– Además, así podré ver con mis propios ojos el estupendo trabajo que sé qué harás, ya que es tan importante para ti que te lo permitiera. Y podrás también presentarme a tus amigos.

Ese fue como el último clavo que necesitaba su ataúd.

– Mis amigos, sí, claro. Mis amigos… Se los presentaré… Será grandioso…

Sería un poco difícil hacer tal cosa, considerando que no tenía ni un solo amigo en ese pueblo. De hecho, jamás había estado ahí; de hecho, hasta esa tarde, ni siquiera había oído hablar de su existencia…

– – – –

A la mañana siguiente, Twilight y Spike se levantaron muy temprano. No irían a clases ese día, sino directo a la grande y concurrida estación de tren de Canterlot, para tomar el primer tren de la mañana que pasaba por Ponyville. Lady Celestia ya había hecho todos los arreglos: anunciarle a la Alcaldesa de Ponyville su llegada, conseguirle hospedaje, y comprarle los boletos, así que lo único que necesitaba era presentarse en la estación con su maleta y subirse a su tren. Aun así, la expresión molesta y llena de frustración que cargaba consigo, demostraban por completo cuánto era su ánimo de realizar ese viaje: cero.

– Estúpida, estúpida. – Se decía a sí misma repetidamente, mientras ella y Spike salían al andén principal. Usaba el uniforme de la escuela, pesé a que no iba a clases, y llevaba arrastrando una maleta por detrás con una mano, y un bolso de viaje colgando de su hombro. – ¿Por qué pensé realmente que esto sería buena idea? No debí de haberme ido sin pensar con el primer plan que se me ocurrió. Ahora tendré que realmente organizar y asegurarme de que este festival, en un pueblo que ni siquiera conozco y mucho menos a sus pobladores, sea un éxito y el mejor festival en su historia, porque si algo sale mal en presencia de Lady Celestia, será sólo mi culpa, y mi ruina al mismo tiempo.

– Y no olvides que tendrás que conseguir amistades que presentarle a Lady Celestia cuando esté allá, o sabrá que le mentiste. – Comentó Spike mientras avanzaba a su lado, y a Twilight no le hizo la menor gracia.

– Gracias Spike, me había olvidado por completo de eso.

– Oye, no te desquites conmigo. Yo dejé muy claro que todo esto me parecía una muy mala idea desde un inicio.

– Lo sé, lo sé…

Twilight y Spike se pararon en el andén, y la hechicera se permitió suspirar con agotamiento. Dejó su bolso de viaje en el suelo, se sentó sobre su maleta, ocultando su rostro tras sus manos. ¿Valía la pena haber pasado por todo eso?, ¿haberle mentido a Lady Celestia?, ¿tener que ir hasta ese pueblo a organizar ese festival? ¿Y todo por qué?, ¿por ese libro, que llevaba consigo aún en su bolso de viaje, que ni siquiera estaba segura qué tan viable era que podría ser real?

– Esto no podría ser peor…

– Hey, Twili. – Escuchó de pronto que alguien le llamaba entre todas el tumulto de voces.

Twilight reaccionó y de inmediato alzó su mirada, y vio en todas direcciones intentando divisar de donde había venido. No tardó mucho en divisar las inconfundibles caras de su hermano, Shining Armor, y Cadance, acercándose uno a lado del otro entre las personas. De hecho, casi todas las personas se hacían a un lado para que pasaran; ninguno traía su armadura de la Orden, pero parecía que sus propias caras eran suficientes para que los identificaran. Ambos capitanes avanzaron hasta llegar ante la joven y su familiar.

– ¡Hermano!, ¡Señorita Cadance! – Exclamó la joven hechicera al ponerse de nuevo de pie.

– Sabes que puedes llamarme sólo Cadance cuando estemos fuera del castillo, Twilight Sparkle. – Le indicó la mujer de piel rosada con una amplia sonrisa.

– Sí, claro… Cadance; lo olvidé. – Murmuró Twilight, nerviosa. – ¿Qué hacen ustedes aquí?

– Vinimos a despedirte y a desearte suerte. – Respondió Shining Armor. – Organizar un festival en un pueblo entero para Lady Celestia. No será nada sencillo.

– Ah, ¿no lo será? ¿Enserio?

Al parecer la noticia se había esparcido mucho más rápido de lo que esperaba. Pero después de todo, ¿cómo no sería así si Lady Celestia había escrito una carta informativa con dicho dato para ser leída y pegada en todas partes? Pero no esperaba que enserio todo el mundo se fuera a enterar tan rápido.

– Lo harás bien, Twilight. – Comentó Cadance, al parecer creyendo que la expresión confusa y distraída de Twilight era señal de nervios por su nueva misión. – Estamos ansiosos por ir y ver el gran festival que organizarás y de conocer a tus amigos de Ponyville.

– ¡¿Cómo?! – Exclamó la hechicera con fuerza. No sabía qué la había impresionado más, que también supieran de la parte de que, supuestamente, tenía amigos en Ponyville, o la parte de que estaban ansiosos de ir conocerlos. –  ¿Acaso ustedes también irán al Festival… En Ponyville?

– Claro que sí. – Respondió Shining Armor, sonriendo. – Acompañaremos Lady Celestia cómo parte de su escolta esos dos días. Normalmente su Guardia Personal se encarga de eso, pero insistió mucho en que quería que la acompañáramos.

– Oh, ella insistió. – Twilight comenzó a reír de forma nerviosa. – Claro que insistió en que la acompañaran, ¿cómo no hacerlo? Voy a organizar el… mejor… festival… en la historia… ¡de Ponyville!

– Me agrada esa actitud positiva, Twili. – Comentó Shining Armor, algo bromista. – Por cierto, ¿cómo es que conoces a gente de Ponyville? ¿Has ido allá alguna vez?

– ¡¿Que?! – Exclamó Twilight casi asustada por la pregunta. – ¿Yo? No… Digo… ¡Sí!, muchas veces.

– ¿Muchas veces? – Comentó Cadance, curiosa.

– ¡Digo! En realidad no han sido tantas como muchas… Más bien algunas. Sí, eso es, algunas.

– Qué curioso, papá y mamá nunca lo mencionaron. – Mencionó entonces Shining Armor, colocando una mano en su barbilla, e intentando recordar.

Cada pregunta o comentario que hacían, provocaba que Twilight se pusiera más y más nerviosa.

– No es nada digno de mencionar. – Comenzó decir, jugando nerviosa con su cabello. – No iba a hacer nada en especial ahí, tú sabes; como esos viajes esporádicos que todo el mundo hace sin ninguna buena razón y luego no habla al respecto para nada.

– Sí, creo que entendemos. – Comentó sonriente Cadance, y ella y Shining se miraron el uno al otro de reojo por unos momentos con sonrisas astutas. – Y dinos, ¿cómo es Ponyville? ¿Es un lugar bonito?

– ¿Bonito? ¿Qué si es bonito? – Otra risa nerviosa se escapó de sus labios. – Bonito… Spike, diles si es bonito.

Spike había estado casi todo el rato, concentrado en mirar el tren al que se subirían, aunque en realidad lo que quería era mantenerse alejado de la incómoda conversación que se estaba llevando acabo. Sin embargo, esto no le fue posible cuando Twilight prácticamente lo jaló a ella.

– ¿Yo? – Cuestionó confuso, volviéndose hacia ellos; Shining Armor y Cadance lo miraban fijamente, esperando escuchar lo que diría. – Ah… ¡Sí!, ¡claro que lo es! Es un lugar muy bonito, es el lugar más bonito de todo Equestria, quizás de todo el mundo. Si hicieran competencias de la ciudad más bonita del mundo, la descalificarían de inmediato, porque sería totalmente injusto para las otras ciudades menos bonitas que ella…

– De acuerdo, de acuerdo. – Intervino Twilight en ese momento, tapando la boca de su Dragón para que no dijera nada más. – Creo que entendieron el punto, es muy bonito…

– Definitivamente estamos ansiosos de conocerlo. – Señaló Cadance con entusiasmo.

Twilight estaba al borde del colapso nervioso. Para su suerte, casi como si alguien se hubiera apiadado de su desgracia, en ese momento se escuchó al maquinista anunciar con fuerza que el Tren 2133 saldría en cinco minutos, y que todos debían de comenzar a tomar sus asientos de inmediato.

– ¡Ah, ese es mi tren! – Indicó de inmediato. – Es hora irnos, Spike… Gracias a Celestia… – La última parte la había pronunciado muy despacio para que Shining Armor y Cadance no la oyeran.

– No sé si aplique agradecerle a Celestia en estas circunstancias. – Le comentó Spike, también muy despacio.

Twilight tomó de nuevo su bolso de viaje y su maleta, y comenzó a caminar apresurada hacia su vagón.

– Mucha suerte, Twilight. – Le dijo Cadance con fuerza para que la oyera. – Recuerda, sé gentil, sé fuerte, sé buena.

– Sí, gentil, fuerte, buena. Lo tengo.

– Esfuérzate mucho, hermanita. – Agregó por último Shining Armor, agitando su mano en el aire.

Twilight y Spike entraron apresuradas al tren, y sólo hasta entonces se sintieron seguros. Shining Armor y Cadance por su parte, se quedaron de pie en su lugar hasta que se subieran y los perdieran de vista.

– Jamás ha estado en ese pueblo antes, ¿cierto? – Cuestionó Cadance en voz baja, ya que estuvieron los dos solos. Shining Armor dejó salir una pequeño risilla.

Nop, y estoy casi de seguro de que tampoco conoce a una sola persona en él. – Respondió Shining Armor, al parecer ligeramente divertido con la situación.

Cadance rio también poco ante lo que acababa de ocurrir; aparentemente se había estado conteniendo todo ese tiempo.

– Bueno, esperemos que todo esto termine siendo una valiosa lección para nuestra pequeña Twilight.

Shining Armor asintió con su cabeza, de acuerdo con las palabras de la Capitana. Ambos pasaron a retirarse de la estación y regresaron al Castillo.

FIN DEL CAPITULO 06

Notas del Autor:

Y comienza la aventura. Este capítulo quedó algo más largo de lo que me esperaba (y de hecho tuve que mover una escena para el siguiente).

La única aclaración que creo es necesaria en este capítulo es que el nombre completo de la Alcaldesa que se menciona, Brownie Mare, es inventado por mí. No encontré en algún lado otro nombre, aparte de Mayor Mare o Alcaldesa Mare. Nos vemos en el capítulo siguiente, donde al fin veremos el querido y conocido Ponyville.

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Harmonía I: Solsticio de Verano. Twilight Sparkle es una Aprendiz de Hechicería, Protegida de Lady Celestia, la Diosa Guardiana y Regente de Equestria. Desde pequeña, siempre ha sabido cómo hacer todo por su cuenta, dependiendo sólo de su inteligencia y su magia, lo que ha hecho nunca necesitar de amigos. ¿Pero qué pasará cuando se encuentre con una Fuerza Oscura de hace mil años, a la que no puede hacer frente ella sola?, ¿podrá confiar en estas cinco extrañas chicas que acaba de conocer para salvar a su mentora, y quizás a toda Equestria? ¿Y qué pasará cuando descubra el secreto que Lady Celestia ha escondido durante estos mil años…?

+ «My Little Pony: Friendship is Magic» © Lauren Faust, Hasbro Inc., Hasbro Studios.

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2 pensamientos en “Harmonía I: Solsticio de Verano – Capítulo 06. Un Festival Inigualable

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