Fanfic Harmonía I: Solsticio de Verano – Capítulo 01. Twilight “Perfección” Sparkle

29 de noviembre del 2016

Notas del Autor:

Hola a todos, y bienvenidos a esta nueva historia que arranca el día de hoy, que será la primera de una serie de entregas que conformarán una saga a la que he titulado en conjunto Harmonía. ¿Por qué? Ya lo verán a su el tiempo. Pero bueno, ¿de qué se tratará? Bien, he aquí algunos puntos importantes a saber antes de comenzar:

– Nunca está de más decirlo; esta historia está basada en la Serie de Televisión My Little Pony: Friendship is Magic, desarrollada por Lauren Faust, y cuyos derechos pertenecen a Hasbro Inc. y Hasbro Studios.

– Esta historia es del tipo Universo Alterno, es decir, no se ubicará dentro de la serie original, sino en un lugar y tiempo totalmente distinto a ésta. En concreto, esta historia y las que le sigan, se ubicarán en una Equestria Alterna, que no es habitada por Ponies, sino por seres humanos (con pieles de diferentes colores, pero humanos aun así). Las personalidades y la mayoría de los roles seguirán siendo los mismos de la serie original, pero habrá algunas marcadas diferencias. Para los que estén leyendo mi otra historia, “Creí que no te volvería a ver”, el concepto les será más familiar. Concretamente, todas las historias de Harmonía se ubicarán en ese mismo mundo que ya he presentado en ese otro Fanfiction, aunque esta entrega en particular ocurre mucho antes.

– Cada una de las entregas será de cierta forma, una reinterpretación de los Hechos más importantes de la Serie de Televisión, adaptados y modificados a este nuevo universo que propongo. Algo así como una versión diferente de My Little Pony: Friendship is Magic, o cómo yo hubiera hecho la historia si quieren verlo de esa forma.

– Las Entregas principales de Harmonía no serán de corte romántico, es decir, no se centrarán en ninguna pareja o parejas en especial. Puede que a lo largo de sus capítulos que presenten algunos guiños de atracción de un personaje por otro, pero en general no está en mis planes enfocar las historias en ese sentido (aunque esto puede variar sobre la marcha). De momento, historias ya más enfocadas en alguna pareja y que desee explorar a más detalle, y que se ubiquen en este mismo mundo, las haré como historias aparte o adicionales, como el caso de “Creí que no te volvería a ver”.

Así que en resumen, será una serie de Historias, todas relacionadas entre sí, y todas ubicadas en un mundo igual al mundo de la serie de My Little Pony: Friendship is Magic, sólo que aquí todos serán humanos de colores como en las películas Equestria Girls, y será una reinterpretación de los hechos importantes de la serie a mi estilo. ¿Un poco confuso? Bueno, de seguro luego de leer los primeros capítulos quedará más que claro a lo que me refiero con todo esto. Así que, comencemos. Cualquier comentario, ya saben, estoy más que abierto.


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HARMONÍA I:
Solsticio de Verano

Por
WingzemonX

Capítulo 01
Twilight “Perfección” Sparkle

De todas las diferentes disciplinas mágicas que un Estudiante de Hechicería debía aprender, muchos dirían que la Transmutación es una de las más complicadas, sino es que acaso la más complicada. Su principio es bastante sencillo de entender, incluso para los que no eran fervientes conocedores de la magia: transformar un objeto físico, ya sea sólido, líquido o gaseoso, en otro objeto físico diferente al primero. Suena fácil, ¿no? Pero no lo era; había otras circunstancias que considerar de por medio, antes de intentar hacerlo. Según el principio básico de la Transmutación, cualquier objeto no vivo, podía ser convertido en cualquier otro objeto no vivo, de diferente naturaleza física y química, siempre y cuando respetara su misma masa. No podías crear una montaña a partir de un palillo, ni viceversa, pero si podías convertir una naranja en una esfera de metal, y de regreso; y era justamente eso lo que había mantenido despierta hasta relativamente tarde a la Estudiante de la Academia de Hechicería Divina de Canterlot, Twilight Sparkle.

Pese a eso, esa mañana no comenzó muy diferente a cualquier otra; aunque de hecho, comenzó un poco más temprano que de costumbre. Las campanillas de su reloj despertador sonaron a las seis en punto de la mañana, y treinta y dos segundos después ya estaba levantada, despabilada, y con sus pantuflas azules en sus pies. Se tomó sólo un par segundos más para estirar los brazos al aire, y soltar un fuerte bostezo que le ayudará a liberarse de lo poco de sueño que le quedaba en el cuerpo.

Por el suelo de su dormitorio, se podía ver una gran cantidad de esferas de metal y naranjas, residuos de todo lo que había estado haciendo la noche anterior. Tuvo que caminar con cuidado para no pisar alguna, y terminar de espaldas contra el suelo; dos veces ocurridas la noche anterior, eran más que suficientes. Tomó entonces su reloj despertador y volvió a activar la alarma, pero que ahora sonara justo a las siete cuarenta y cinco. Tenía un poco menos de un hora y cuarenta y cinco minutos para vestirse, arreglarse y peinarse, comer un desayuno rápido, y revisar sus notas y practicar para el examen de ese día una última vez.

Todo en su horario estaba fríamente calculado con tres días de anticipación, así como lo estaba el de los siguientes cinco días, y el sexto el progreso. Todo lo que debía hacer y no hacer estaba contemplado, incluido el cómo lidiar con su Dragón Familiar, el pequeño Spike, quien dormía en otra cama mucho más pequeña.

– Despierta ya, Spike. – Le murmuró con fuerza, tomando la sabana azul que lo cubría y jalándola para dejar al pequeño al descubierto. – Ya es hora, vamos dormilón.

El Dragón recostado en la cama se revolcó un poco de un lado a otro, cubriéndose sus ojos con sus pequeñas manos. Se trataba de un dragón de escamas moradas, pecho y cresta verde. Su forma era más antropomórfica que la de los dragones comunes que se conocían; tenía dos patas y dos manos, cuerpo pequeño, pero una gran cabeza.

– ¿Qué? ¿Ya es hora? – Masculló confundido y adormilado el pequeño Dragón, abriendo sus ojos lo más rápido que su cansancio le permitía. Se le notaban unas pequeñas ojeras decorando su rostro por debajo de sus grandes ojos verdes, con pupilas verticales.

Aún con la mirada nublada, intentó enfocarse en el reloj despertador sobre el buró. Y lo que vio, fue horrible…

– ¡Debes estar bromeando!, ¡son las seis de la mañana! – Hundió en ese momento su rostro contra su almohada. – Aún faltan dos horas para tu clase.

– Nada de quejas, Spike. – Pronunció Twilight Sparkle, dirigiéndose directo a sus cajones para sacar calcetines limpios. – Ya habíamos establecido con mucha anterioridad nuestra hora de levantarse de hoy. – Tomó unos calcetines largos color blanco, cerró su cajón, y entonces se dirigió a su armario. – Por favor, sé bueno y prepáranos unos emparedados de jalea, ¿sí? Necesito seguir repasando el conjuro para el examen de hoy.

– ¿Otra vez? – Murmuro Spike malhumorado, alzado de nuevo su cabeza a duras penas. – Pero ayer te dormiste después de la media noche practicándolo.

Twilight no se tomó el tiempo para responderle. Estaba revisando los cinco conjuntos idénticos del uniforme de la Academia que tenía colgados en su armario, intentando determinar cuál era el más limpio y adecuado para ese día tan especial; día de examen.

Twilight Sparkle era una jovencita de piel morada, cabello azul oscuro, largo y lacio hasta por debajo de su cintura, con un distintivo mechón rosado que parecía recorrer un camino recto desde su fleco, hacia atrás, y hasta el final de su melena. Tenía ojos serenos de color morado oscuro, con un cierto brillo encantador en ellos. Se encontraba en aquel entonces un poco menos de la mitad de su tercer año en la Academia de Hechicería Divina de Canterlot, la Escuela de Magia más prestigiosa de todo el Reino de Equestria, dirigida por ni más ni menos que Lady Celestia, la Poderosa Diosa Guardiana y Regente de todas esas tierras; casi poca cosa.

Resignado por su situación, Spike no tuvo más remedio que levantarse, y hacer lo que le habían ordenado, arrastrando los pies. Mientras Twilight seguía decidiendo entre sus piezas de uniforme, él se tomaba su tiempo en preparar ocho rebanadas de pan, cuatro con mantequilla de maní, dos con mermelada de fresa, dos con mermelada de uva, con el fin de preparar con ellos dos emparedados de maní y fresa, y dos de maní y uva.

Twilight al fin se había decidido por qué uniforme usar, y sólo se había tardado en total cinco punto veinte y siete minutos en decidir, retirarse su pijama amarilla a cuadros, y colocarse la falda negra lisa hasta sus rodillas, su camisa blanca de mangas largas, y su suéter sin mangas color morado con el escudo de la Academia en su dorso izquierdo: un sol dorado con alas blancas a los lados; habían sido dos minutos y cuarenta y tres segundos antes de lo que había reservado para ello, era un logro del que se sentía orgullosa. Pero no era tiempo de estar concentrada en ello.

Una vez vestida, aunque hacía falta colocarse sus calcetines y peinarse, tomó una de las naranjas tiradas en el suelo, y la colocó sobre su escritorio. Se sentó delante de ella, y la estuvo contemplando en silencio, fijamente, por varios segundos, casi minutos… Sólo mirándola, mirándola, analizando cada marca en su piel, cada forma, su tamaño, incluso su olor.

– Aquí están tus emparedados. – Comentó alegre Spike a sus espaldas, sujetando un plato con un emparedado de fresa, y con otro de uva. Su repentina voz terminó por sacarla irremediablemente de la concentración que tan difícilmente había conseguido. – ¿Quieres un vaso de leche?

– ¡Silencio, Spike! – Le murmuró entre dientes, mirándolo sobre su hombro. – Sólo dame un segundo, ¿está bien?

– De acuerdo, no diré nada…

Twilight cerró los ojos, suspiro un par de veces con lentitud, y entonces volvió a enfocar toda su atención en la naranja ante ella. De hecho, al igual que antes, intentó visualizarla por completo, reconocer su forma, sus sombras, las marcas en su piel, su…

Un sonido, despacio pero molesto, empezó a sonar. Un sonido, chicloso, el sonido… De colmillos de dragón masticando mantequilla de maní y mermelada. Lentamente giró su rostro de nuevo sobre su hombro. Spike estaba detrás de ella, mirando con curiosidad lo que hacía, mientras comía tranquilamente uno de los emparedados.

– ¿Qué? – Cuestionó aún con su boca llena. – No dije nada.

Twilight rodó sus ojos con frustración, y por tercera vez intentó enfocarse en la dichosa naranja, y en verdad esa fue la vencida. Luego de unos minutos de concentración, alzó su mano derecha, colocándola suspendida a unos centímetros de la naranja, la cual empezó a brillar de un singular tono rosado. La naranja tembló un poco y empezó a desfigurarse, inflándose de unas  partes, y contrayéndose de otras. Su piel empezó a oscurecerse, hasta tornarse gris brillante. La transformación duró cerca de tres minutos, y entonces, la naranja sobre su escritorio se transformó de pronto en una perfecta esfera de metal, de un radio un poco más pequeño que la naranja.

– ¡Perfecto! Mira Spike, lo logré. – Exclamó contenta, tomando la esfera en sus manos. – Peso correcto, tamaño correcto. De una simple naranja, a una perfecta esfera de metal.

– Sí, emocionante… – Murmuró Spike con un marcado sarcasmo en su voz, mirando de reojo todas las demás esferas de metal en el suelo. – Cómo las cien veces anteriores…

– Ciento cuarenta y dos, para ser exactos, según el recuento. – Corrigió Twilight, mientras revisaba sus apuntes de la noche anterior en un bloque de hojas amarillas. – Ciento cuarenta y dos éxitos, de ciento setenta y ocho intentos… Eso quiere decir… – Rápidamente hizo los cálculos en su cabeza. – Qué de todos mis intentos de práctica de Transmutación Avanzada, he tenido un rango de éxito del 79.77 por ciento. Si nos basamos en eso, quiere decir que tengo un 79.77 por ciento a favor de hacerlo bien hoy en la parte práctica del examen.

– Eso suena bien.

– ¿Enserio? ¡Pues no lo es! – Rápidamente se giró sobre su silla hacia él, con una expresión de pánico en el rostro. – ¡No es bueno!, ¡no es nada bueno! Quiere decir que tengo 20.23 por ciento de probabilidad de fallar. Es demasiado alto, demasiado…

Se puso de pie de un salto, y comenzó a caminar de un lado a otro de su habitación, murmurando en voz baja para sí misma. Spike por su lado, se quedó de pie, siguiéndola con la vista, de un lado a otro como si sus ojos fueran los péndulos de un reloj.

– Relájate Twilight. – Le comentó despreocupado, justo antes de darle una mordida más a su emparedado. – Has practicado este conjuro hasta el cansancio. Lo harás bien.

– Es fácil para ti decirlo. Tú no eres quién va tener que pararse frente a toda la clase y fallar estrepitosamente con 20.23 por ciento en contra…

– No tienes porqué fallar estrepitosamente. Podrías solamente fallar…

– ¡Spike!

– Sólo bromeo, sólo bromeo.

– No estoy para bromas… ¡Ah!

Mientras caminaba por el cuarto, había pisado por accidente una de sus esferas de metal que había convertido, y por tercera vez en menos de veinticuatros horas, se había ido de espaldas contra el suelo. Se quedó tirada boca arriba, con el techo sobre ella dándole vueltas.

– ¿Estás bien, Twilight? – Le preguntó el pequeño Dragón parándose a su lado. Tras el golpe, en realidad miraba a tres Spikes.

– Sí, estoy bien…

Se sentó con cuidado sujetándose su cabeza con una mano, adolorida tras el golpe.

– Puede que hayas fallado algunas veces, pero la mayoría se convirtieron en metal sin ningún problema, y con ésta llevas más de cincuenta el hilo. Así que creo que ya estás lista, así que come…

Cuando Twilight alzó su mirada hacia su Dragón, éste le extendía un emparedado de maní y fresa… mordido…

– Ups, éste no. – Corrigió Spike al darse cuenta de su error, y entonces le extendió otro con mermelada de uva, pero entero.

Twilight no pudo evitar sonreír. De alguna u otra forma, Spike siempre lograba hacerla sonreír, a veces cuando no debía ser así.

– Gracias, Spike. – Agradeció, tomando con cuidado el emparedado que le extendía, y dándole una mordida. – ¡Mhm!, creo que sí necesito un vaso con leche.

– ¡Enseguida lo traigo! – Le respondió el pequeño dragón, dirigiéndose a la pequeña cocineta que tenían en el cuarto.

Spike era su familiar, un ser mágico al que había invocado en su primer día de escuela junto con los demás estudiantes que habían entrado junto con ella, para ser su acompañante y ayudante. La mayoría siempre invocaba animales un tanto más convencionales: lechuzas, ratas, gatos, lobos, incluso conejos o serpientes. Era poco menos común, más tampoco necesariamente extraños, aquellos que llegaban a invocar dragones. Los que si eran realmente inusuales y raros de ver, eran los dragones como Spike.

Spike se paraba en dos patas, su cuerpo era más similar al de un niño que el de un dragón, hablaba a la perfección el lenguaje humano, y hecho actuaba como si fuera uno. Hablar con Spike, era realmente como estar hablando con un niño pequeño. Los profesores le habían dicho aquel día que el tipo de familiar que respondía a su invocación, decía mucho del potencial del hechicero. El hecho de que un bebé Dragón como Spike hubiera aparecido ante ella, dejaba la puerta abierta para un sinfín de posibilidades en su haber, o eso habían dicho al menos.

Luego de comer su rápido desayuno, terminó de arreglarse, colocándose sus calcetas, y sus zapatos cafés. Tomó un cepillo, y comenzó a pasarlo por su cabello mientras repetía en voz alta los diferentes preceptos teóricos de la Transmutación, uno detrás del otro, y de regreso. Para cuando el reloj despertador volvió a sonar en la segunda hora programada, Twilight ya estaba totalmente lista para salir; incluso tuvo un par de minutos extra.

– Otra mañana perfectamente planificada. – Murmuró orgullosa justo antes de hacer que el despertador dejará de sonar. – ¿Ves Spike? Éstas son las grandes ventajas de tener todo planificado y listo con anticipación… – Al girarse a buscar a su compañero, se sorprendió de verlo recostado boca debajo de nuevo el cama; incluso ya estaba roncando. – ¡Spike!

– ¡¿Qué?!, ¡¿Qué?! ¡Estoy despierto! – Exclamó pasmado, sentándose en la cama gracias a ese pequeño grito.

– Menos mal, porque ya tenemos que irnos.

Rápidamente tomó su bolso para libros, y colocó en él todos los que iba a necesitar en las clases de ese día, además de algunos lápices, plumas y, por supuesto, naranjas.

– Oye, ¿volverás a convertir las naranjas de metal a naranjas normales? – Preguntó Spike curioso mientras iban saliendo del cuarto.

– Puedo intentarlo, pero no te aseguro que queden muy digeribles, o sin sabor metal.

– Ah, entonces mejor no…

El edificio que conformaba la Academia, era de hecho el ala Oeste del Castillo Real de Canterlot, ubicado precisamente en la Ciudad de Canterlot, la Capital de facto del Reino de Equestria. En dicha ala se encontraban los diferentes salones que se utilizaban para las clases, así como los dormitorios para los estudiantes, tres bibliotecas, un comedor, y un par de canchas para hacer deportes, principalmente de Light Ball, el deporte más popular de todo el reino. Los Alumnos de la Academia tenían libre acceso a casi todas las demás áreas del castillo, que también servía de centro militar de Equestria, ya que era el hogar a su vez de la Orden de los Caballeros Divinos.

Esta orden era conformada por los mejores Guerreros y Hechiceros, encargados de la protección de Canterlot, y de toda Equestria. La gran mayoría de los Estudiantes de la Academia, aspiraban a algún día pertenecer a dicha orden. El hermano mayor de Twilight, Shinning Armor Sparkle, había sido estudiante de la Academia, y se había graduado con honores, y en esos momentos era uno de los Tres Grandes Capitanes, a los que de vez en cuando apodaban Las Tres Estrellas, los tres puestos de más alto rango dentro de la Orden, y que servían sólo las órdenes directas de Lady Celestia.

Twilight Sparkle no estaba muy segura de qué deseaba hacer una vez que graduara. Lo más sencillo sería unirse a la Orden como su hermano y seguir sus pasos. Ella admiraba mucho a su hermano y a los demás Caballeros, y la idea de servir y proteger a Equestria le atraía a gran medida. Pero aun así, no estaba del todo convencida de que eso fuera para ella. Tal vez había algo más que podía llegar a hacer con todo lo que estaba aprendiendo en ese sitio, pero no tenía ni idea de qué aún…

Por los pasillos, se podía ver a varios alumnos, hombres y mujeres, todos usando el mismo uniforme que Twilight, a excepción de la falda claro, ya que los hombres usaban pantalones negros en su lugar. Todos iban acompañados de sus respectivos familiares. Había un chico acompañado de un lobo blanco, que caminaba a lado de una chica con una lechuza café en su hombro. Había uno más con una serpiente de color verde intensó sobre sus hombros, y otra estudiante con un gato de pelaje morado a sus brazos. Algunos de ellos podían hablar y expresarse con sus dueños, pero sólo muy pocos de manera tan natural y expresiva como Spike.

– Oye Spike, aún me debes dos gemas del juego de antier. – Le exclamó un enorme armadillo color amarillo frente al que pasaban. – No creas que se me va a olvidar.

– Tranquilo Joe, te pagaré. – Le respondió Spike con elocuencia. – Sólo sé paciente…

– Me dijiste lo mismo con la botella de cátsup que me ibas a dar como pago el otro mes, ¡y sigo comiendo mis papas solas!

– Mejor para ti, la cátsup tiene más azúcar que tomate.

– ¡Croak!, Eres un estafador Spike, ¡Croak! – Exclamó con voz chillona una cacatúa de plumaje verde y azul sobre la cabeza de su dueña.

– Miren quien lo dice. La señorita “jamás he jugado este juego, creo que ya perdí, sólo tengo cuatro ases”.

Siguieron caminando de largo por el pasillo. Mientras avanzaban, varios de los demás familiares saludaban a Spike, no todos con palabras, algunos sólo con gruñidos o ladridos, que igual Spike lograba entender sin mucho problema.

– Veo que te sigues llevando muy bien con resto de los familiares. – Señaló Twilight con curiosidad.

– Si a eso le dices llevarse bien.

Spike siempre había tenido facilidad para llevarse bien con todo el mundo, tanto con las personas como con los familiares de la Academia. Claro, su apariencia adorable era un buen factor que le ayudaba a llevarse bien con todos, o al menos que lo voltearan a ver con curiosidad. Twilight Sparkle, por otro lado…

– Ay miren, Twilight “Perfección” Sparkle llega con sólo cinco minutos de anticipación al salón. – Escucharon de pronto que alguien decía justo cuando entraron al salón de clases.

El salón tenía forme redonda, con una cúpula de cristal en el techo. Tenía forma de auditorio, de tal forma que los lugares para los estudiantes estaban escalonados, en cinco filas de ocho lugares cada una, y el área del profesor estaba hasta abajo, compuesto de dos mesas rectangulares y una pizarra. Cuando Twilight y Spike entraron por la puerta, escuchó como las voces de tres chicas se dirigían hacia ellos entre risillas.

Las tres estaban sentadas en la tercera fila. Una de ellas, aquella que se había referido de esa forma hacia Twilight, era una chica de piel azul claro, ojos morados, con cabello largo color blanco con mechas azules, y un fleco rizado cayendo sobre su cara. Usaba el mismo uniforme que Twilight, al igual que sus otras dos acompañantes, además de un prendedor dorado en forma de estrella en su cabello. Una pequeña serpiente de color blanco y ojos rojos le rodeaba el brazo como si fuera una pulsera.

– ¿Qué pasó?, hoy no fuiste la primera en llegar. ¿Te quedaste dormida?

Twilight las miró con molestia. Intentando no demostrar que sus comentarios la molestaban tanto, caminó firme hacia las escaleras, totalmente serena, para tomar su lugar en la quinta fila.

– Buenos días, Trixie, Lavender, Fuchsia. – Saludó con indiferencia al pasar a su lado. – Y no me quedé dormida. Sólo ajuste mi horario de esta mañana para aprovecharlo en repasar mis notas y conjuro para el examen hoy.

Las tres chicas suspiraron con fastidio ante tal respuesta.

– Repasar mis notas y conjuro. – Masculló con tono de molestia otra de las tres chicas, de cabellos rubios largos y piel morada. Tenía un pequeño petirrojo posado en su hombro – Cómo si lo fuera a hacer mal.

– Quisiera ver que realmente Twilight “Perfección” Sparkle hiciera algo mal para variar. – Agregó la tercera, una chica de piel rosada, y cabello corto color rojo fucsia. Iba acompañada de un perro de gran tamaño parado a su lado, de pelaje verdoso.

– ¿Hablan enserio? Un día se le olvidó peinarse antes de salir de su dormitorio, y pasó toda la semana encerrada llorando. – Agregó divertida la chica de cabellos blancos, y las tres empezaron a reír en unisón ante el comentario.

Todo lo habían dicho con el volumen correcto para que Twilight pudiera escucharlas, y era más que obvio que esa era su intención. Ella se sentó en su lugar, y se concentró en sacar sus libros y lápices de su bolso, y fingir que no las había oído.

– No fue una semana… Y no estaba llorando… – Murmuró en voz baja para sí misma, lo suficiente bajo para que de hecho sólo Spike que estaba a su lado pudiera oírla. Pensó en decirlo más alto, pero rápidamente consideró que posiblemente no le hubiera ayudado de mucho decirles eso.

– No les hagas caso, Twilight. – Le comentó Spike, intentando animarla. – Sólo están celosas porque saben que no lo harán tan bien como tú hoy.

– Sí, ha de ser eso…

Ojala fuera tan sencillo. Pero no se trataba de sólo esa mañana, ni siquiera se trataba sólo de Trixie y sus amigas. Twilight Sparkle en general, no se llevaba bien con prácticamente nadie en ese lugar. Había unas contadas personas, pero ninguna de ellas era parte del alumnado. Twilight “Perfección” Sparkle, era de los seudónimos más amables que le habían puesto durante esos últimos dos años y medio. Paulatinamente, casi desde el primer día de clases, a menor o mayor medida los demás alumnos la trataban desde indiferentes, hasta con marcado desprecio. ¿Por qué?, bien, había varios factores en realidad, de los cuáles Twilight sólo era del todo consciente de algunos.

La verdad era que Twilight no era una persona fácil de tratar. Era muy estricta y correcta, lo cual cualquiera pensaría que no es algo malo. Sin embargo, Twilight lo llevaba a niveles que podían llegar a ser desesperantes para los demás. Siempre había sido una chica muy lista, tal vez mucho más lista que la media de sus compañeros. Incluso desde pequeña, se la pasaba siempre estudiando, nunca jugaba con los demás, ni mostraba interés en entablar una conversación con ellos siquiera. De hecho, no tenía interés en convivir con ninguno; siempre que alguien se le acercaba, ella lo rechazaba de alguna u otra forma. Siempre había sabido ser autosuficiente para lograr todo por su cuenta, y estaba bien con ello. Pero la cosa no terminaba ahí. De vez en cuando acostumbraba corregir a sus compañeros si consideraba que habían cometido una gran falta o error y, a veces inconscientemente otras no tanto, terminaba en situaciones en las que se podía llegar a sentir que alardeaba de lo mucho que sabía, o de lo hábil que era en una cosa u otra. Toda esta serie de situaciones, habían llegado a hacer que la gran mayoría de las personas, la creyeran una chica engreída, presumida, y arrogante.

Pero, a pesar de todo… A ella eso no le importaba. Claro, le molestaba que la llamarán de esa forma, o que se rieran de ella a sus espaldas, o incluso de frente. Pero no le importaba. No estaba ahí para hacer amigos, sino para estudiar, mejorar sus habilidades, y graduarse con honores. Si hacer amigos fuera parte de las condiciones para ser una gran hechicera, entonces haría el intento… Quizás. Pero no lo era, así que no era una prioridad para ella. Mientras pudiera seguir estudiando y leyendo en paz, nada más le hacía falta ni preocupaba.

Conforme pasaron los minutos, el resto de los alumnos fueron entrando en el salón de clases. Tras el último de ellos, entró una mujer joven, alta y delgada, de piel rosada, ojos grandes y morados, muy brillantes, y una amplia y hermosa sonrisa en los labios. Su cabello era algo hasta su cintura, y ligeramente ondulado, con mechones de tres colores: morado, rosa y dorado. Usaba una larga túnica rosa oscuro con estrellas doradas bordadas en ella, con un cinturón blanco, con bolso del mismo color a su costado derecho. Era una mujer realmente hermosa, de un porte elegante. En cuanto entró al salón, todos los alumnos se pusieron de pie para recibirla, incluida Twilight Sparkle.

– Buenos días a todos. – Saludó cortésmente.

– Buenos días, Señorita Cadance. – Respondieron todos los demás en unisón.

– Mira, Twilight. – Le murmuró Spike de pronto en voz muy baja para que sólo ella lo escuchara. – Cadance será la examinadora del examen de hoy.

– Es Señorita Cadance. – Lo corrigió, y luego tomó asiento junto con los demás.

– Cómo sea, pero es perfecto. No tienes por qué preocuparte si ella es la que aplica el examen, ¿no?

– No digas esas cosas, Spike. – Le murmuró casi entre dientes. – Da igual quien sea el examinador.

– ¿Pero qué dices? Obviamente no te reprobará. Es la mejor amiga de tu hermano.

Ese último comentario ya no lo había hecho tan despacio, lo que provocó que al menos los que estaban sentados cerca de ellos lo escucharan, y los voltearan a ver, algunos con algo de molestia en sus miradas ante tal insinuación.

La Señorita Cadance, la mujer de rosado ante ellos, era otra de los Tres Capitanes de la Orden de los Caballeros Divinos, junto con su hermano Shinning Armor y el Señor Blue Blood. Su hermano y ella habían estudiado juntos desde la escuela primaria, y luego ahí en la Academia, y siempre habían sido grandes amigos. De hecho, Twilight la conocía desde muy pequeña. Frecuentemente iba de visita a la casa, comía ahí, incluso había sido su niñera y tutora en varias ocasiones. Para Twilight, era casi como una hermana mayor… Pero dentro de las paredes de esa Academia, no debía verla de esa forma.

Frecuentemente, los Tres Capitanes, incluido su propio hermano, servían de examinadores e instructores para las clases de la Academia. La relación que había entre Twilight y dos de los Tres Capitanes, era más que conocida por el resto de los alumnos, y eso no ayudaba en lo más mínimo a menguar la opinión que tenían de ella. De hecho, lo empeoraba. Ninguno de los dos le daba ningún tipo de ventaja en lo absoluto, pero los demás nunca lo veían de ese modo. Y si su relación con Shinning Armor y Cadance no fuera suficiente para que los demás pensarán que había cierto favoritismo hacia ella, lo peor era que también era bastante cercana a una tercera persona, una tercera persona que para los demás, ya era el colmo…

Cadance caminó hacia una de las mesas y colocó los libros que traía bajo su brazo. Buscó una lista en la que tenía escrito el nombre de todos los estudiantes que tomarían el examen ese día. Le dio una rápida revisión de arriba a abajo, y casi al final pareció sorprenderse, posiblemente al detectar un nombre en especial. Alzó su mirada hacia los estudiantes, inspeccionándolos, hasta que pudo notar a Spike, saltando y agitando su mano para llamar su atención, antes de que Twilight lo tomara y lo obligara a sentarse. Cadance sonrió divertida.

– Bien, escuchen todos. El examen de hoy es sobre Transmutación Avanzada. Cómo ya les habrán informado, se dividirá en dos partes. – Tomó un manojo de hojas de entre el resto de documentos que traía consigo, y se lo pasó al primero de fila para que se lo pasara a los demás. – Primero resolverán la parte teórica. Tendrán una hora y veinte minutos para resolver estas cuarenta preguntas. Pasado ese tiempo, tendrán diez minutos de descanso, y luego volverán para la parte práctica en la que cada uno ejecutará un hechizo de Transmutación Avanzada, con el que convertirá un objeto de su elección, en otro objeto de su elección. La calificación se dará dependiendo de la complejidad de la Transmutación y del resultado obtenido.

Una vez que todos tuvieron ya su hoja de examen, se paró de nuevo frente a la clase. Metió su mano en el bolso que estaba sujeto a su cinturón, y sacó un pequeño reloj de arena morada, y lo volteó para que comenzará a caer.

– Bien, comiencen por favor.

FIN DEL CAPITULO 01

Notas del Autor:

Bien, ¿qué les pareció? Cómo ven, hay diferentes cambios, además del hecho de que los personajes sean humanos, a excepción de Spike que sigue siendo un dragón, con la misma apariencia de la serie. Quiero comentar también que en esta historia manejaré que todos los personajes tienen un primer nombre, tal vez un segundo nombre, y un apellido. Por ejemplo, Twilight sería el nombre, y Sparkle su apellido, y de igual forma Shinning Armor sería el primer y segundo nombre, y Sparkle su apellido. Aquellos personajes que no tengan como tal un apellido, o no tengan un apellido “popular” entre los fans del cuál basarme, les inventaré uno, pero eso ya se dará conforme la marcha. ¿Alguna duda o confusión hasta ahora? No duden en hacerme la pregunta, y con guste se los responderé. Nos leemos en el Capítulo 02.

Capítulo Siguiente  

Harmonia I: Solsticio de Verano. Twilight Sparkle es una Aprendiz de Hechicería, Protegida de Lady Celestia, la Diosa Guardiana y Regente de Equestria. Desde pequeña, siempre ha sabido cómo hacer todo por su cuenta, dependiendo sólo de su inteligencia y su magia, lo que ha hecho nunca necesitar de amigos. ¿Pero qué pasará cuando se encuentre con una Fuerza Oscura de hace mil años, a la que no puede hacer frente ella sola?, ¿podrá confiar en estas cinco extrañas chicas que acaba de conocer para salvar a su mentora, y quizás a toda Equestria? ¿Y qué pasará cuando descubra el secreto que Lady Celestia ha escondido durante estos mil años…?

+ «My Little Pony: Friendship is Magic» © Lauren Faust, Hasbro Inc., Hasbro Studios.

Si te ha gustado mi trabajo y deseas ver más de él, puedes apoyarme invitándome un café. Será enormemente apreciado.

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