Fanfic Teen Titans: The Sinners – Capítulo 29. Contraataque

11 de abril del 2018

Teen Titans: The Sinners - Capítulo 29. Contraataque


TEEN TITANS

THE
SINNERS

Por
Wingzemon X

CAPITULO 29
“Contraataque”

Mientras Terra y Chico Bestia lidiaban en lo profundo de la cueva con Jacqueline, y Robin encaraba a Jared en la capilla, Supergirl continuaba peleando con Jack; claro, si es que “pelear” era la forma correcta de llamarlo. A pesar de todos sus intentos, seguía siendo  incapaz de alcanzarlo, pues siempre la lograba casi inmovilizar con su sola mirada. La situación se volvió rápidamente bastante frustrante.

Tras una larga serie de intentos, optó por quedarse quieta, parada en su lugar solamente viendo fijamente a su oponente sin decir o hacer nada. Jack, por supuesto, sólo permanecía sentado y tranquilo, sin quitarle los ojos de encima.

—Por mí es mejor que te quedes ahí —comentó Jack, justo después de rascarse el cuello y la mejilla derecha con las largas uñas de sus dedos, que casi parecían garras—. Así gastamos menos energía y da menos pereza…

Supergirl no dijo nada. Posiblemente estaba intentando decidir alguna nueva movida, o eso supuso Jack. Pero no importaba lo que intentara. Fuera lo que fuera, no podría tocarle ni un pelo. Y en realidad, Kara era bastante consciente de ello, por lo que decidió cambiar de estrategia.

De la nada, se elevó hacia el techo, algo lento ya que Jack seguía mirándola, pero aún así avanzando. Jack supuso que intentaría tomar altura para luego atacarlo desde arriba, pero no le funcionaría. Sin embargo, siguió elevándose, y elevándose. Incluso comenzó a aplicar más empeño, pues aún a pesar de la magia de Jack, comenzó a acelerar un poco más, en línea recta hacia el techo de la cueva.

—¿Qué está haciendo? —exclamó Jack, totalmente confundido.

Kara siguió avanzando, acelerando lo más fuerte que pudo. Jaló sus brazos hacia atrás, luego en el momento justo hacia adelante, golpeando el techo. Como no iba tan rápido, el impacto no fue tan fuerte, pero sí lo suficiente para hacer que el techo se desmoronara y gruesos fragmentos de roca comenzaran a caer hacia el suelo; o, más específico, hacia Jack. Éste, asombrado al ver que las rocas se le venían encima, fijó de inmediato su mirada en ellas para que se detuvieran y así darle tiempo de pararse, moverse de su lugar, y salir de su alcance. Una vez a salvo, las dejó caer a tierra.

El sentimiento de alivio que le provocó el haberse salvado de morir aplastado, le duró poco, pues de inmediato se dio cuenta de que había perdido a Supergirl de vista. Miró a todos lados, arriba y abajo, pero no la veía por ningún lado; se había esfumado por completo…

Comenzó a ponerse más y más nervioso, hasta incluso sudar. ¿A dónde había ido? ¿Cómo la había perdido de vista? ¿Cómo había cometido un error tan tonto?

Pasaron segundos, quizás minutos sin que diera señal alguna de presencia. Jack consideró incluso la posibilidad de salir corriendo, pero sólo llegó a considerarlo en realidad. Sintió que el suelo a sus pies temblaba, y un segundo antes de que pudiera agachar su cabeza y mirar, la figura de Supergirl se elevó de golpe, rompiendo la roca y alzando su puño directo a su barbilla. Jack recibió el intenso golpe directo, mismo que lo elevó y lanzó volando por los aires asta estrellarse contra el techo, rebotar contra éste como una pelota, y luego caer en picada directo el piso, aunque a media distancia en el aire, Supergirl lo interceptó, lo tacleó con su cuerpo entero, e hizo que ambos chocaran contra la pared, desquebrajándola.

Kara se apartó de la pared, quedándose flotando a unos metros de ella. Jack estaba de cabeza, con su cara y todo el frente de su cuerpo estampados en la pared, y ella sólo podía ver su espalda. Estaba totalmente quieto, y de seguro totalmente fuera de combate, y quizás de más. La rubia suspiró aliviada al sentirse ya libre de tan incómoda y molesta situación.

—Realmente fuiste un dolor de cabeza, amigo…

Se permitió un segundo para considerar qué hacer a continuación. Le pareció que la mejor opción era ir directo por donde Robin y los otros se habían ido. De seguro ahí la necesitarían más. Sin embargo, recordó de pronto a Starfire, o más bien al contrincante al que enfrentaba. Le causaba escalofríos la sola idea de volver a cruzarse siquiera con esa chica… pero por eso mismo no podía dejar a su nueva amiga sola contra ella.

Agudizó sus oídos para poder escuchar y detectar los sonidos de la batalla. Detectó primero a Cyborg, y consideró por un momento mejor ir y ayudarlo a él. Sin embargo, cuando captó los sonidos de Starfire, ésta sonó mucho más necesitada, como se lo temía. Sin espera, emprendió el vuelo en su dirección.

— — — —

Quizás Starfire sonaba más necesitada, pero eso no significaba que Cyborg la estuviera pasando mejor. No era capaz de dañar a John a través de su gruesa piel, y éste ahora se movía velozmente de una forma compacta, rebotando por todo el pequeño espacio en el que se encontraban, chocando contra las paredes, luego contra el techo, y posteriormente el suelo; y en casi cada ocasión llegaba a golpearlo con bastante fuerza.

El Titán intentaba dar un disparo certero de su cañón sónico, pero era demasiado rápido. Y además, no podía arriesgarse y disparar de forma incorrecta para terminar sepultado en roca. Los consecutivos ataques contra su persona cobraron factura al final, cuando de un golpe certero su brazo izquierdo se desprendió de su cuerpo y salió volando por la cueva, a varios metros de él. John, luego de dar tal golpe, rebotó en la pared detrás de él, y se dirigió como una bala de cañón directo a su espalda antes de que pudiera voltearse. Cyborg fue lanzado hacia el frente por el impacto, cayendo de cara a la tierra. John en forma de bola se dirigió al techo, rebotó sobre éste, y entonces cambió de forma a una mucho más grande, quizás del doble que el chico mitad máquina, y lo suficiente para aplastarlo por completo contra el piso. Cyborg no pudo recuperarse lo suficientemente rápido para esquivarlo, y terminó estampado contra el piso, siendo presionado por la enorme figura grisácea.

John se apartó de él, tomando de nuevo su forma real. Cyborg yacía en el suelo, con chispas brotando de varias partes de su cuerpo, y gruñía con algo de dolor. John sonrió complacido.

—Terra nos dijo que debíamos de tener cuidado contigo —comentó el mitad demonio, poniéndose de cuclillas delante de él, admirándolo con curiosidad—. Qué eras el más inteligente y astuto del equipo, pero a mí no me lo pareces.

—¿Terra les dijo eso? —Murmuró Cyborg, alzando con cuidado su rostro hacia él, cubierto de tierra—. Vaya, y creí que no le agradaba…

Una sonrisa bastante confiada se asomó en sus labios, mucho más confiada de lo que su situación debería ameritar.

—Sonríe todo lo que quieras. Da lo mismo si te acabó ahora o no; cuando Raven despierte, todos ustedes estarán muertos o sometidos.

—No conoces a Raven tan bien como yo. Si alguien puede patearle el trasero a la magia de Trigon fuera de esta dimensión, esa sería ella sin dudarlo. Ya la he visto hacerlo un par de veces, después de todo.

—Veo que tus circuitos de impertinencia no se han estropeado.

—De esos tengo bastantes repuestos, amigo…

Mientras hablaban, Cyborg comenzó a acercar la mano que aún le quedaba lentamente al costado de su muslo, esperando que él no lo notara. No estaba seguro si eso funcionaría, pero era la mejor herramienta que le quedaba en esos momentos.

—Cómo sea —masculló John con molestia, y se puso entonces de pie una vez más—. No sé si Raven se molestará conmigo o no si te acabo, pero ya me caíste mal…



Su cuerpo se comprimió de nuevo, tomando la forma de una pelota gris. Comenzó a rebotar repetidas veces en el suelo una y otra vez, para el final dar una última rebotada con fuerza, que lo hizo elevarse con velocidad hasta el techo, chocar contra éste hasta desquebrajarlo, y luego descender en picada hacia él, directo a su espalda, con la fuerza suficiente para quizás partirlo en dos. Sin embargo, antes de que lo alcanzara, Cyborg logró abrir el compartimiento en su pierna, y sacar de éste dos cuadrados metálicos, mismos que lanzó al aire cuando John se encontraba a media ruta de alcanzarlo.

Los dos cuadrados que Cyborg había arrojado, giraron de manera paralela hasta que alcanzaron a John, estando cada uno a un lado de éste. El área entre ambas placas se cubrió de pronto de una energía rojiza, que creó cuatro paredes, mismas que junto con las dos placas crearon una caja que encerró la pelota John en su interior.

Cyborg se hizo a un lado, para esquivar la caja, con todo y John, que se precipitó al piso. La caja quedó estampada en la tierra, y el ser en su interior, por más que se movía y agitaba, no lograba salirse de ahí.

—¡¿Qué demonios es esto?! —exclamó John, confundido pero a la vez enojado. Cyborg rio con emoción al ver que había funcionado.

—Un regalo del buen Dr. Chang, un viejo conocido —le respondió, estando sentado en el suelo a unos metros de él—. No hace mucho nos tuvo encerrados en una versión mucho más grande que esa. Las paredes absorben todo tipo de energía, incluida la cinética. Mientras más las golpees, más fuerte se vuelven. Impresionante, ¿no? Estuve trabajando en mejorar el diseño, y esas dos eran sólo un prototipo. Una parte de mí creyó que no funcionarían, pero al parecer me subestimé un poco.

Una expresión de absoluto orgullo le inundaba el rostro. Mientras se dirigía a recoger su brazo, John intentó aumentar su tamaño para romper aquella cosa, pero fue inútil; terminó aplastado contra las paredes, como a Chico Bestia le había ocurrido al intentar convertirse en ballena con el mismo fin.

El Titán tomó su brazo, lo acercó a la articulación de su hombro e intentó hacerlo encajar. No funcionaría al 100% por el resto de la noche, pero esperaba realmente no necesitarlo. Igual si Robin no tenían éxito en detener lo que esos tipos querían hacer con Raven, no habría mucho que pudiera hacer con o sin su brazo.

—Bueno, no puedo dejarte aquí solo —señaló una vez que tuvo de nuevo su brazo, y entonces se dirigió al cráter en el que yacía su atrapado oponente—. Tendré que llevarte conmigo por un rato…

Se agachó a intentó levantar la caja que lo aprisionada, pero para su sorpresa era mucho, mucho más pesada de lo que parecía. Hizo el intento un par de veces, pero a la segunda sintió que su brazo de nuevo estaba por zafarse. Lo más seguro era que su prisionero lo hacía apropósito.

—Eres un mal perdedor, ¿sabes? —le recriminó el Titán con fastidio, a lo que John no respondió nada.

— — — —

Starfire yacía en el suelo, débil y golpeada tras todo el rato que llevaba intentando hacerle frente a esa extraña chica que se intercambiaba entre su hermana Blackfire y su yo malvada, para así hacerla destantear. Al alzar su mirada hacia ella en esos momentos, la vio con la apariencia de su hermana una vez más, de pie a unos metros con sus manos en su cintura y una sonrisa cínica en los labios, muy propia de ella. A pesar de que había sido capaz de derrotar a Blackfire en el pasado, en esa ocasión no podía hacerle frente a esa versión falsa de ella; y estaba segura que no se debía únicamente por su cuerpo aún malherido por su pelea del día anterior, o el hecho de que no hubiera podido descansar ni un poco desde que despertó esa mañana luego de su largo sueño.

Terra les dijo que era capaz de tomar la forma de alguien de quien sintieran celos o envidia, o al menos alguien a quien pensaran que no serían capaces de derrotar. ¿No se sentía capaz de derrotarla?, ¿era eso? La solución, de ser así, sonaba sencilla: convencerse a sí misma de que sí podía. Claro, sonaba sencillo, pero nadie le diría cómo hacerlo, eso era seguro.

—Es tan triste verte en ese estado, hermanita —masculló aquella chica usando la misma voz y tono que su hermana, tanto que era imposible no creer, aunque fuera un poco, que en verdad se trataba de ella—. Tan triste, tan sola. Si te hubieras casado con el chico que te conseguí, no tendrías que haber sufrido esta decepción amorosa con Robin. ¿Ves que siempre estoy procurando tu bienestar? ¿Y cómo lo agradeces?

—¿Cómo sabes de eso? —Susurró con seriedad la pelirroja, parándose de nuevo con notorio esfuerzo—. ¿Puedes leer mi mente?

—Una mente tan simple como la tuya, no entendería todo lo que implica mi poder… Así que, ¿para qué perder el tiempo explicándotelo?

Los ojos de Blackfire se encendieron y un instante después comenzó a arrojarle esferas de energía consecutivas en su contra. Starfire se elevó y comenzó a volar alrededor de la cueva para esquivar los ataques. Sin embargo, ya en ese momento ya no era tan sencillo moverse rápido y de manera precisa. Una de esas esferas terminó por golpearla en el torso, una más en el brazo, y una tercera en la cara. Descendió de golpe con su cara contra la tierra, y por el mismo impulso que llevaba rodó por el piso, hasta quedar bocarriba, mareada y confundida.

—No te sientas mal —escuchó entre todo el mareo que sentía que le volvía a hablar, pero ahora no era la voz de Blackfire, ni la suya; había, de seguro, cambiado a su forma real—. La verdad me sorprende que estés de pie luego de lo que Terra te hizo ayer. ¿Sabías que Raven podría haberte salvado sin problema de eso pero prefirió no hacerlo?

Starfire giró levemente su mirada hacia ella. En efecto, una vez más tenía esa apariencia de cabellos rubios y rizados, piel gris y ojos rojizos.

—Yo estuve ahí… de cierta forma, convenciéndola de que no lo hiciera. Susurrándole al oído lo fácil que sería para ella si tú desaparecieras de su vida. Pensarías de seguro que fue difícil convencerla, pero en realidad no lo fue tanto. Creo que incluso antes de nosotros, ella ya te quería muerta.

—Ustedes son los que jugaron y manipularon sus sentimientos… —masculló la Tamaraniana, volviendo a ponerse de pie lentamente—. Hicieron que mi amiga Raven hiciera y dijera cosas que no pensaba… ustedes… ¡son aún peores hermanos mayores que la mía!

Jessie parpadeó confundida ante tal declaración tan repentina, pero de inmediato comenzó a reír, notablemente divertida.

—Cuestión de perspectiva. De mi punto de vista, estamos siendo demasiado buenos hermanos, por alguien que quizás no se lo merezca —se cruzó de brazos, y apoyó todo su peso sobre su pie derecho, adoptando una postura mucho más relajada—. Mira que tomarnos todas estas molestias para que ella sea libre. Espero que realmente valga la pena al final…

Bufó despreocupada un segundo después y se encogió de hombros.

—No importa —en un parpadeo, su apariencia volvió a cambiar, de regreso a la Starfire blanca y de ojos rojos—. Igual ese ya no es tu problema, Starfirita.

La falsa Starfire se le lanzó encima al ataque. La original alzó sus brazos para defenderse, pero ella la tacleó con fuerza, arrojándola contra la pared de cueva. Se disponía a hacerlo una segunda vez, atacando ahora directo con sus puños, pero hacia su torso. Sin embargo, en el último segundo, una figura roja y azul cruzó frente a ella, apenas siendo perceptible por su ojo, y en ese instante Starfire desapareció de su vista, y terminó estrellándose contra la pared, hasta casi atravesarla.



Supergirl había llegado en el momento justo. Tomó a Starfire en sus brazos, y la alejó del alcance de su oponente. Descendió poco después de regreso al suelo, y la colocó sentada ahí. La cabeza de Starfire colgaba hacia un lado, y sus ojos entrecerrados miraban de forma perdida hacia un punto a oscuras de la cueva, sin razón aparente.

—Te ves terrible, sin ofender —murmuró Supergirl, algo sorprendida por su estado—. ¿En quién se convirtió para dejarte en este estado?

—En mi hermana… y en mí… —respondió despacio, y Kara no supo bien cómo interpretar ello; de seguro tendría bastante sentido en su cabeza.

—Descansa un poco, yo me encargo del resto.

—No puedes. —Rápidamente la pelirroja la volteó a ver, alarmada—. Se convertirá de nuevo en Superman…

—Lo sé, y no creas que eso me emociona mucho. —Una vez que se aseguró que se encontraba sentada de manera correcta en el suelo, se levantó de nuevo, y se giró hacia la silueta oscura de la mitad demonio, que poco se volvía visible entre todo el polvo que había levantado al atravesar la pared—. Pero nadie dijo que ser una heroína tenía que emocionarte todo el tiempo, ¿no?

Separó sus pies del suelo unos centímetros, y comenzó a flotar lentamente en dirección a su nueva oponente, mientras los ojos verdes de Starfire la seguían en silencio.

Jessie salió caminando de la cortina de polvo, y miró divertida a Supergirl ante ella.

—Vaya, ¿Jack no pudo siquiera detenerte por más tiempo? Enserio que es un inútil. Como sea, creí que habías dicho que no querías volver a enfrentarme. La verdad lo preferiría así; una vez que ya sé cuál es su debilidad, se vuelve un tanto aburrido repetirlo una segunda vez. Te doy la oportunidad de que te vayas; si te vas ahora, puede que alcances a tus amigos. Aunque para detener la liberación de Raven, te advierto que ya debe de ser tarde.

—Ella tiene razón —señaló Starfire a sus espaldas, hablando con fuerza para que la escuchara—. Robin y Chico Bestia te necesitan más que yo.

—Eso no lo sé —respondió Supergirl de inmediato, alzando su mano hacia un lado con la señal de “amor y paz” con dos dedos para que ella pudiera verlos—. Pero definitivamente a Robin no le gustaría que dejara atrás a alguien tan importante para él…

Starfire se sobresaltó un poco, y luego bajó su mirada con tristeza.

—Yo… no soy la persona… importante para…

—Si crees que sólo por lo que pasó no eres importante para él, entonces no lo conoces —interrumpió Supergirl de golpe, tomándola por sorpresa—. Sus compañeros, sus amigos, y su familia; eso es lo más importante para él, siempre lo ha sido. —Se elevó un poco más, y apretó sus puños con fuerzas mientras tenía su vista fija en su contrincante—. Debería aprender más de él… De entre ambos, es obvio quien es el verdadero héroe…

 Sin más, se lanzó en contra de Jessie con energía. Antes de alcanzarla, su imagen cambió abruptamente a la de Superman, pero eso ya no la sorprendió; de hecho, lo veía venir. Lanzó un golpe, mismo que él, o ella, esquivó con velocidad hacia un lado. Siguió atacándola repetidas veces de la misma forma, pero ella seguía esquivando con facilidad, teniendo incluso sus brazos cruzados de forma prepotente sobre el falso emblema de “S” en su pecho.

—Debiste permitirme que te entrenara más —murmuró aquel ser con la forma y voz de Superman—. Es evidente que no estás lista para ser una Superheroína. Deberías mejor considerar la carrera de secretaria o asistente personal; al menos así le serías útil a alguien.

—¡Se ve que no sabes nada! —Le gritó sin detener sus golpes—. ¡Él nunca me diría algo como eso!

—Quizás no, ¿pero lo pensaría acaso? ¿O al menos algo parecido?

Un pequeño instante de distracción en ese pensamiento fue suficiente para que el falso Superman reaccionara y lograra darle un golpe certero en su cara, que la arrojó hacia atrás, rebotando el suelo y luego contra la pared. Antes de que se recuperara, la figura azul y roja de Superman la tacleó, haciendo que ambos atravesaran una, dos y hasta tres paredes de los túneles. Luego la tomó y la arrojó con violencia contra el suelo. El cuerpo de la Kryptoniana chocó contra la roca, desquebrajándola.

Kara se sentó despacio en el pequeño cráter que se había formado por ese impacto. Se limpió su cara con el dorso de su mano, y la miró flotar sobre ella con una actitud prepotente que la hizo enfurecer aún más de lo que ya estaba.

—Siempre has vivido a mi sombra —murmuró el falso Superman—. Copias mi traje, mi nombre, mi profesión… ¿Acaso no puedes tener una idea original por tu cuenta?

—Muéstrame tu verdadera cara, y te mostraré un par de ideas originales que se me ocurren para hacer con ella.

—Al menos no pierdes tu sentido del humor. —Sus ojos brillaron con intenso fulgor rojizo en esos momentos—. Veamos qué tanto te dura…

Kara se sorprendió al ver esto. ¿También podía imitar eso? Qué habilidad tan endemoniadamente problemática.

Dos rayos de calor surgieron de sus ojos y se dirigieron directo hacia ella, estando aun en el suelo. Ella rápidamente igualmente sacó sus propios rayos, y ambas energías chocaron la una contra la otra a mitad del espacio que los separaban. Supergirl aplicó toda sus fuerzas para repelerlo, pero poco a poco los de ella iban ganando terreno y se le acercaban.

¿Mientras creyera que Superman era un poco más fuerte que ella entonces lo sería? Eso era bastante injusto. Que jugara de esa forma con las inseguridades de las personas. Un ser como ese no debería de existir…

Los rayos se seguían acercando más y más a ella. Ya estaban a un cuarto de distancia, cuando comenzó a considerar el moverse rápidamente de ahí y esquivarlos, y también cuando alguien atravesó rápidamente el agujero que habían hecho al entrar a esa sección de la cueva, y luego se dirigió de golpe hacia el falso Superman en el aire. Ante los ojos y oídos atónitos de Supergirl, Starfire se elevó desde atrás de su atacante, junto ambos puños, los colocó sobre su cabeza y luego los dejó caer de lleno contra su cabeza con gran fuerza.

No sólo los rayos de calor cesaron, sino que el cuerpo de Superman salió volando de golpe, dando vueltas sobre sí mismo hasta chocar contra el suelo, rebotar un par de veces, y luego quedar a una larga distancia de Kara, que miraba todo desde su posición sin poder creérselo.

—¡¿Estás bien, Supergirl?! —Exclamó Starfire totalmente alarmada, y descendió de inmediato hacia dónde se encontraba; aunque, en cuanto sus pies tocaron tierra, ella misma se desplomó de rodillas, respirando agitadamente. Seguía sin lugar a duda debilitada, y aun así…

—¿Cómo hiciste eso? —inquirió Kara de inmediato. Starfire, por su lado, se viró hacia ella confundida—. ¿Cómo pudiste golpear con esa fuerza a Superman?

—¿Superman? —Murmuró Starfire despacio—. Es que, yo nunca la vi como Superman… Yo la miraba como ella…

Ambas se giraron en dirección a donde Superman había caído, pero Kara ya no la vio con esa apariencia. La persona que estaba alzándose, tambaleándose y sosteniéndose como le era posible de la pared para no caer, era de nuevo la chica de cabellos rubios rizados.

Y fue entonces que lo entendió.

—¡Claro! —Exclamó con entusiasmo, poniéndose rápidamente de pie; Starfire la miraba aún desde el suelo, confundida por su cambio tan repentino—. Los poderes que copias provienen de la persona a la que estás afectando, y por lo tanto sólo funcionan con ella, ¿no es así?



Jessie alzó su mirada furiosa, pero no le respondió.

—¿A qué te refieres? —Cuestionó Starfire, parándose también.

—Sólo yo la veía como Superman, pero tú la miraste como es en realidad porque esa apariencia sólo funciona conmigo. Y si su cambio sólo funciona con la persona que está afectando en ese momento…

—Es probable que no pueda hacerlo con más una a la vez —concluyó Starfire con asombro. Kara asintió con su cabeza, reafirmando de esa forma su pensamiento.

Jessie se sobresaltó al escucharlas decir eso, e inconscientemente retrocedió un par de pasos… ¿asustada?

—Mírala —murmuró Supergirl, sonriendo confiada—. Parece que ya entendió… —Comenzó entonces a tronarse sus nudillos de forma amenazante—. Tenías razón… cuando ya sabes su debilidad, ya no es tan divertido…

Jessie siguió retrocediendo hasta que su espalda tocó la pared. Luego miró de reojo hacia el agujero por el que habían entrado, y comenzó a correr hacia ahí con todas sus fuerzas.

—¡Nada de eso!, ¡¿Lista, Starfire?!

—¡Te sigo, amiga Kara!

Ambas emprendieron el vuelo al mismo tiempo y se lanzaron contra ella. Supergirl llegó primero, interceptándola antes de que pudiera salir por la abertura. Jessie rápidamente cambio a Superman, repeliendo a la rubia de un golpe. Sin embargo, un segundo después Starfire le propinó una patada directo en la cara que la arrojó por el mismo agujero por el que quería salir, terminando en la otra cámara.

Starfire comenzó a dispararle esferas de energía, y Jessie cambió a Blackfire, esquivando sus ataques, elevándose y logrando acercársele lo suficiente para hacer explotar una esfera de energía en la cara de la Titán, que la arrojó hacia atrás, lejos de ella. Pero antes de que pudiera siquiera empezar a considerar en su ruta de escape, Supergirl la interceptó en el aire, la tomó con fuerza, giró repetidamente y luego la lanzó contra el suelo, así como ella lo había hecho hace unos momentos. Una vez que chocó contra el piso, perdió la forma de Blackfire, y cambió de inmediato a Superman, pero las esferas de energía verde de Starfire ya se dirigían contra ella en esos momentos, plantándola de nuevo al suelo.

No había mucho más que hacer. Cada vez que cambiaba a Superman, Starfire entraba y la atacaba. Y cada vez que intentaba cambiar a Blackfire o a la falsa Starfire, era Supergirl quien entraba en acción. Sus sospechas eran ciertas; sólo podía usar una a la vez, y los poderes que copiaba sólo funcionaban con la persona de la que provenían los pensamientos que la formaban. Ya no era una habilidad tan injusta después de todo.

Al final, teniendo la forma de la falsa Starfire, Kara la golpeó, lanzándola directo hacia Starfire, que la recibió y pateó como si de un balón se tratase. Kara la recibió de nuevo, y de un golpe certero la hizo de nuevo estrellarse contra el piso como si fuera una pesada roca.

Jessie fue incapaz de mantener alguna de las dos formas. Ya con su apariencia real, totalmente herida y con apenas las energías suficientes para arrastrarse. Las dos heroínas descendieron hasta ponerse delante de ella, y cortarle cualquier camino de escapatoria. Ella las volteó a ver desde abajo, con su vista algo nublada, y con todo su cuerpo doliéndole tras todo ese maltrato que le habían propinado.

—Se acabó, amiga —señaló Supergirl con seriedad. Para su sorpresa, Jessie sonrió, despreocupada.

—No importa… Yo sólo tenía que entretenerlos después de todo… Jared y Raven se encargarán del resto…

Kara y Kori se miraron la una a la otra en silencio.

—Eso lo veremos —declaró Starfire, y acto seguido alzó su pierna derecha, y le dio una patada tan fuerte en la cara que empujó su cuerpo hacia un lado, y la dejó inconsciente bocarriba.

Starfire suspiró con fuerza. Eso último quizás había sido demasiado, pero realmente había tenido un día difícil; y debía admitir que golpear a esa chica la hizo sentir un poco mejor.

—¡Eso es, princesa! —Escuchó a Supergirl exclamar con entusiasmo, y entonces alzó su puño hacia ella—. Deberíamos juntarnos más seguido a patear traseros juntas, se ve que somos un gran equipo.

—Sí, supongo… —sonrió Starfire levemente, y chocó su puño con el suyo, despacio.

—Se ve que ustedes dos también se divirtieron —escucharon ambas la voz de Cyborg a sus espaldas. Al girarse, lo vieron acercarse, mientras arrastraba algo sujeto a una cadena; y al parecer era algo que ocupaba mucho esfuerzo de su parte para poder jalarlo.

—Cyborg, ¿también pudiste derrotar al otro hermano de Raven? —cuestionó Starfire, curiosa.

—Bueno, no sé si derrotar sea la palabra correcta…

Se hizo a un lado, y así ambas pudieron ver la caja de paredes rojas transparentes que jalaba, y a la pelota gris con ojos rojos enojados que tenía en su interior. Ambas se inclinaron sobre la caja, mirándola con curiosidad.

—Creo que ocuparé tu ayuda con esto, Supergirl —señaló Víctor, tomando un segundo para recobrar el aliento.

—Seguro —respondió la Kriptoniana sin dudarlo—. El mío está estampado en la pared. Será mejor que nos los llevemos.

—Y pronto —añadió Starfire, algo pensativa—. Dijeron que quizás ya era demasiado tarde.

—Oye, tranquila —intervino Cyborg rápidamente, colocando una mano sobre su hombro—. Debemos confiar en Robin. Él de seguro ya llegó hasta allá sin problema.

Starfire lo miró y asintió levemente con su cabeza. Sí, debían de confiar en Robin. Si alguien podía salvar a Raven… ese tenía que ser él.

— — — —

Robin sonaba muy seguro de sí mismo justo antes de comenzar su enfrentamiento, pero lo cierto es que su contrincante no se la dejaba fácil. Su magia quizás no era tan fuerte como la de Raven, o tan problemática como la de varios de sus hermanos. Sin embargo, las llamaradas que creaba y arrojaba contra él, eran lo suficientemente intensas y recurrentes como para evitar que avanzara mucho.

No sabía cuánto llevaban en ese juego de acercarse y alejarse, atacarse y esquivar, pero sentía que no había hecho mucho progreso. Había logrado golpearlo ya varias veces con su báculo, bumerangs, y también sus propios puños, pero él no retrocedía. Además de todo se mantenía tan sonriente y confiado; eso era quizás lo que más le desesperaba, el que pareciera que no le importaba nada, que fuera como fuera ya había ganado, y hacía de alguna forma que él comenzara a creérselo también.

—¿Disfrutaste los cuervos de chocolate? —le cuestionó burlón, justo después de que se separaran, y ambos aprovecharon ese momento para recuperar poco a poco el aliento—. Gasté dinero, tiempo y esfuerzo sólo para que Raven pudiera hacerlos. Espero que al menos hayas probado uno, y todo ello no haya sido en vano. Además, se veían deliciosos.

Robin no respondió nada.

—Pero te aseguro que yo sólo estuve ahí como apoyo moral. Ella lo hizo todo con sus propias manos. Debiste haber visto la emoción y el empeño que le puso a cada uno. Estaba realmente entusiasmada por la idea de dártelos. Pero a pesar de todo eso, ella quería hacerlo como Admiradora Secreta, ¿puedes creerlo?

—Guarda silencio —advirtió Robin con enojo, apretando su arma con más fuerza entre sus dedos. Definitivamente era un tema del que no quería hablar, pero eso a Jared no le importaba al parecer.

—Luego de dedicarle tanto tiempo, ¿ni siquiera dártelos en la cara? Y encima de todo, son sólo cinco personas en esa Torre, y eran cuervos de chocolates. Serías un terrible detective si no hubieras sido capaz de adivinar de inmediato de quién eran —soltó en ese momento una aguda carcajada que resonó en el eco—. Raven es realmente especial, pero al parecer a veces necesita un empujón para poder hacer lo que es mejor para ella.

—¿Eso es lo que estás haciendo? —Masculló Robin de forma acusadora, ignorando lo más posible el resto de su comentario—. ¿Le estás dando un “empujón”?



—Creo que es un poco más que eso, ¿verdad? —Ironizó el pelirrojo—. Pero igual, sólo hago lo que ella misma deseaba. Ya lo verás, al final me darás la razón…

—¡Eso lo veremos!

Abruptamente, Robin alzó su mano, y luego la bajó arrojando con fuerza una bomba de humo al suelo, y haciendo que todo a su alrededor se llenara de la espesa niebla. Jared se cubrió la cara con su antebrazo; no era capaz de ver absolutamente nada, sólo blancura en todas direcciones. Sin embargo, no se sintió nervioso.

—Truco barato…

Cubrió ambas manos de fuego y giró rápidamente sobre sí mismo, haciendo que su alrededor se cubriera de fuego y luego se extendiera en todas direcciones. El aire caliente alejó el humo de su alrededor, en el momento justo para ver como Robin descendía desde arriba girando su báculo, y luego jalándolo hacia abajo para golpearlo. Jared se lanzó a un lado y rodó por el suelo para esquivarlo. Robin golpeó el suelo con su báculo, pero no se detuvo y en el mismo movimiento lo volvió a atacar repetidas veces con él. Jared retrocedió sigiloso para esquivarlo, hasta dio un salto, e impulsado por dos llamaradas que soltó como pequeñas explosiones, se elevó sobre la cabeza de Robin, pasando sobre él al mismo tiempo que él lanzaba un ataque, y quedando detrás de él.

Una vez a espaldas de Robin, tomó con fuerza su báculo con ambas manos y lo jaló hacia él, haciendo que se pegara contra el cuello del chico de antifaz, asfixiándolo un poco.

—Realmente no quiero hacerte daño, mucho menos matarte —murmuró Jared con normalidad, sin dejar de presionar su cuello—. Significas mucho para Raven, y lo que menos quiero es que se enoje conmigo. ¿Por qué no eres mucho más civilizado y sólo hablamos?

La respuesta de Robin a eso, fue jalar su cabeza con fuerza hacia atrás, golpeando la nariz de su enemigo y haciendo que éste retrocediera y soltara su bastón. El Titán, una vez libre, se giró rápidamente, dándole una patada directa en la boca del estómago, y lo empujó hacia atrás. Jared cayó de rodillas, agarrándose su abdomen y tosiendo un poco.

Esa era su oportunidad.

Robin corrió rápidamente hacia Raven. Si lo que Slade le había dicho era cierto, sólo tendría que alcanzarla, y entonces podría salvarla. Sólo él podía…

Antes de poder llegar a dónde se encontraba, una bola de fuego lo rebasó  por su zurda, avanzó hasta más al frente, y luego dio una curva por sí sola para ahora dirigirse derecho hacia él. Robin extendió su báculo al frente, girándolo para cubrirse del ataque, pero éste lo golpeó de frente, haciendo que retrocediera. Parte de su guante derecho se estaba quemando, por lo que tuvo rápidamente que quitárselo y tirarlo al suelo.

Jared se le aproximó por detrás, y lo tacleó para tirarlo. Robin fue empujado al frente, pero hizo una maroma apoyando su mano desnuda en el piso, para girar y caer de pie, encarando de nuevo de frente al mitad demonio.

—De acuerdo, subestime tus movimientos de karate —masculló Jared, limpiándose los labios de algunos rastros de saliva—. ¿Qué crees que vas a lograr exactamente si llegas hasta ella?

Robin no respondió; sólo se quedó parado, sosteniendo su arma delante de él.

—Da igual, no quiero saberlo. Me pregunto si a Raven le molestará que te lastime, sólo un poquito…

Extendió sus manos hacia los lados, y de nuevo éstas se cubrieron de fuego. Robin se preparó para recibirlo sin pestañear. Sin embargo, justo cuando Jared dio el primer paso y su pie tocó el suelo, éste se elevó de golpe, empujándolo hacia arriba sin que él pudiera reaccionar. Dibujó una parábola, terminando cayendo de cabeza contra todas las bancas de madera que habían amontonado a un lado.

Robin miró esto confundido. Miró el gran pilar de roca que se había alzado, y aun antes de que éste se esfumara de regreso a su posición inicial, él ya tenía una idea de quién se trataba.

En el umbral de la entrada, aparecieron Chico Bestia y Terra; esta última tenía su brazo derecho alrededor del cuello y hombros del primero para poder mantenerse en pie, y su mano izquierda la tenía alzada en dirección a dónde Jared había estado parado. Una vez que la columbra de piedra se esfumó, dejó caer su brazo con debilidad hacia su costado.

—Creo que llegamos a tiempo —susurró Terra, bastante despacio. Tenía el ojo derecho casi por completo cerrado, y el izquierdo apenas un poco más abierto. Sus ropas estaban rasgadas y sucias, y tenía raspones por todo lo que alcanzaba a ver de su cuerpo. Chico Bestia tampoco se veía precisamente intacto, pero su estado se veía mucho mejor que el de ella.

—¿Se encuentran bien? —Les cuestionó Robin, bastante preocupado al verlos así.

“Bien” es relativo —respondió Chico Bestia, intentando sonar gracioso aunque no lo fue tanto. Sus ojos se centraron en Raven colgando del techo y brillando—. ¿Qué le hicieron?

—No hay tiempo ahora —señaló Robin, y entonces escucharon una fuerte explosión viniendo de dónde Jared había caído.

Bancas de madera, y pedazos de éstas, volaron en todas direcciones encendidas en llamas. Entre todo el fuego y humo, Jared caminaba hacia ellos, agarrándose su cabeza y tambaleándose un poco.

—¡¿Creen poder distraerlo un poco?! —Inquirió Robin con autoridad.

Chico Bestia se sobresaltó un poco, indeciso de cuál debía de ser la respuesta correcta a ello, considerando sus estados físicos, sobre todo el de Terra. Sin embargo, no era precisamente un momento como para que aquello pudiera ser opcional. Sólo asintió con su cabeza, y lentamente colocó a Terra en el suelo, apoyada contra la pared. La rubia no opuso resistencia. Dejó caer su cabeza hacia el frente, pero la enderezó casi de inmediato para voltearlo a ver entre todos sus cabellos fuera de lugar.

—Ten cuidado —le solicitó con aprensión, a lo que él sólo sonrió y asintió ligeramente.

Robin no perdió el tiempo, y rápidamente comenzó a correr para alcanzar a Raven como era su plan original. Esto no paso desprevenido por Jared, que de inmediato tuvo la intención de arrojarle una bola de fuego directo en la cara si era necesario. Chico Bestia intervino en ese momento, queriendo correr al principio, pero cuando su tobillo lastimado no se lo permitió, se convirtió en un águila y se dirigió directo hacia él, estrellándose contra su cara y hacerlo caer de sentón entre los escombros de las bancas. Luego, estando en el aire, cambió de forma a un elefante; no uno muy grande, pero sí lo suficiente para que cuando se dejó caer sobre él, lo aplastara y mantuviera inmóvil en el suelo, quedándose recostado de lomo sobre él.

—¡Ahora! —Le gritó Chico Bestia con fuerza a su líder.

Robin aprovechó la oportunidad. Estando justo debajo de Raven, sacó su gancho y lo disparó para que se agarrara del techo. Se elevó con éste con el dispositivo retráctil, dirigiéndose a gran velocidad hacia ella. Cuando ya estaba lo suficientemente cerca, extendió su mano hacia ella, la mano derecha que se había quedado sin su guante. La yema de sus dedos lograron alcanzar la piel de su mejilla, y justo cuando sus pieles hicieron contacto, todo en su cabeza se iluminó con gran intensidad, y luego… se apagó por completo…

FIN DEL CAPITULO 29 

Notas del Autor:

Este capítulo estuvo lleno de acción, y eso lo hizo un tanto más complicado de escribir. Me gustaría decir que los siguientes serán más tranquilos, pero ustedes y yo sabemos que no será así. ¿Qué les pareció? ¿Les gustaron todas las peleas que hubo entre los Titanes y los hermanos de Raven? Cada vez estamos más cerca del final. ¿Qué es lo que más esperan de éste?; díganmelos en los comentarios.

¡Nos vemos!

  Capítulo Anterior Capítulo Siguiente  

Teen Titans: The Sinners. Han pasado unos cuantos meses desde que los Jóvenes Titanes derrotaron a la Hermandad del Mal, y volvieron a Jump City. Todo ha sido muy tranquilo desde entonces, pero las cosas están comenzando a cambiar. ¿Qué es esto que Raven ha empezado a sentir por su líder, Robin?, ¿Y quién es ese misterioso chico que afirma ser su hermano? Aunque siempre había logrado mantener en absoluto control sus sentimientos y pensamientos, estos cada vez parecen comenzar a dominarla. Y si no es capaz de aclarar su mente a tiempo, podría caer víctima de aquello que siempre temió, y arrastrar a todos sus amigos con ella…

+ “Teen Titans, la Serie Animada” © Glen Murakami, DC Comics, Warner Bros. Animation.

Si te ha gustado mi trabajo y deseas ver más de él, puedes apoyarme invitándome un café. Será enormemente apreciado.

Deja un comentario